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El amor por la Selecta

Apoyemos a la Selecta pues en el fondo estamos apoyando a El Salvador. Eso sí, como afición, somos los que verdaderamente mandamos, exijamos entrega y honestidad

En las últimas semanas, los salvadoreños hemos visto a través de los medios de comunicación el alboroto interno que está viviendo nuestra selección nacional de fútbol entre sus jugadores y los federativos.  Ya venimos de un grave escándalo en la Selecta cuando jugadores vendieron partidos y el nombre de nuestro país, dejando consternada a la afición y lastimando nuestros corazones.  Era de esperarse que cualquier otra trifulca en la Selecta iba a ser duramente criticada por la población como sucedió en estos días a través de las redes sociales.  Este artículo no es para analizar si está bien o mal lo que los jugadores solicitan y exigen a los federativos, sino más bien, qué debemos hacer como afición: si seguir apoyando o no a la Selecta.

En primer lugar, quiero dejar claro que la SELECTA SOMOS TODOS.  Somos salvadoreños y aunque la Selecta nos representa en la cancha, la afición es el jugador número 12 en las graderías y por la TV.  Nosotros somos quienes mantenemos viva la esperanza y el sueño.  Nosotros sufrimos y lloramos cuando perdemos, de la misma manera que celebramos y gritamos cada gol.  La Selecta nunca morirá mientras la afición viva.

En segundo lugar, la Selecta es de las pocas cosas, tristemente, que nos unen como salvadoreños.  No desperdiciemos la oportunidad de unirnos como sociedad, aunque sea por el fútbol.  Recordemos cómo nos enorgullecemos cuando cantamos a gritos nuestro Himno Nacional.  Esos momentos en el estadio nadie piensa en ideologías ni en división de clases; cuando gritamos el Himno en el Cuzca TODOS SOMOS SELECTA!.

Por último, y lo más importante, la Selecta representa a El Salvador, a su gente, a nuestro país que es nuestro hogar, a nuestra sangre.  Somos salvadoreños y en las buenas y en las malas tenemos que jalar juntos como una gran familia.  Van a haber altos y bajos, habrá algunos pocos que quieran sacar provecho personal de nuestra selección, pero estos traidores a la Patria y a la afición no son la mayoría. Apoyemos a los que aman la playera, a los que aman cantar nuestro Himno Nacional con orgullo, a los que sudan azul y blanco, a los que dejan el pellejo en los entrenos y en la cancha y juegan entregándolo todo, a conciencia y con responsabilidad.  Los jugadores y federativos van y vienen con los años pero la Selecta tiene espíritu propio, el espíritu de la afición el cual perdurará por siempre. La gran, pero gran mayoría de salvadoreños somos buenos y amamos a nuestro país.  No dejemos que unos dos o tres nos maten el amor por la Selecta. Vamos al estadio y juguemos con garra y pasión la posición que nos corresponde afición: ser el jugador número 12.

En conclusión, apoyemos a la Selecta pues en el fondo estamos apoyando a El Salvador!  Eso sí, como afición, somos los que verdaderamente mandamos, exijamos entrega y honestidad, como debe ser, tanto a los jugadores como a los federativos.  El país está suficientemente lastimado y dividido como para también pelearnos por la Selecta.  Unámonos en un solo grito por nuestra Selección y apoyemos a nuestros colores con orgullo y amor por El Salvador.  Como dice la canción: “...La Selecta cuzcatleca de todas es la mamá...” y puede ser que, en ocasiones no nos guste todo de la Selecta pero siempre la vamos a defender a capa y espada como defendemos a una madre.  ¡Arriba con la Selección!


*Colaborador de El Diario de Hoy.