¿Mueves incontrolablemente las piernas? Puede que tengas esta enfermedad crónica

Una sensación de incomodidad en las extremidades inferiores causa que una persona las mueva con urgencia obstinada. Este trastorno también es llamado Enfermedad de Willis-Ekbom. ¿Lo conoces?

Foto Por EDH-Shutterstock

Por Agencias

Oct 04, 2020- 05:30

El síndrome de las piernas inquietas es una enfermedad neurológica crónica que afecta entre el 2 y 3 % de la población mundial. Sin embargo, sigue siendo una patología con poco porcentaje de diagnóstico y en muchos casos tardío.

Fue el pasado 23 de septiembre que se rememoró el Día Mundial del síndrome de las piernas inquietas, conocido científicamente como la enfermedad de Willis-Ekbom, una patología neurológica que constituye uno de los trastornos del movimiento más comunes.

De acuerdo con la Sociedad Española de Neurología (SEN), solo en España hay un registro de al menos dos millones de personas que padecen esta afección crónica. Sin embargo, sigue siendo una patología poco reconocida e insuficientemente diagnosticada, ya que hasta un 90 % de los afectados podrían no tener un cuadro clínico oficial.

Este síndrome se caracteriza porque los pacientes tienen la necesidad urgente de mover las piernas. Esto les provoca molestias, dolor y malestar.

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Estos síntomas, que pueden mejorar o desaparecer con el movimiento, suelen presentarse cuando el paciente se encuentra en estado de reposo, sentado o tumbado. Por ello, es muy frecuente que los síntomas empeoren al atardecer o durante la noche. Como consecuencia, los pacientes experimentan interrupción del sueño, problemas para dormir o somnolencia diurna.

“La gran mayoría de los pacientes que padecen esta enfermedad suelen consultar por primera vez al médico bien por padecer insomnio o debido a la dificultad para conciliar o mantener el sueño”, explica el doctor Pablo Mir, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN.

Pero el doctor insiste en que no solo debe percibirse como un trastorno del sueño. “Es una enfermedad crónica que impacta gravemente en la calidad de vida de los pacientes y cuyos síntomas pueden afectar también a las manos y al tronco y en cualquier momento del día”, argumentó el especialista.

Retraso en el diagnóstico
El síndrome de piernas inquietas es frecuente en la edad adulta, pero también en la adolescencia e infancia. De hecho, un 25 % de los pacientes comienzan a experimentar síntomas de la enfermedad a edades tempranas.

En Europa se estima que entre un 5 y un 10 % de la población adulta y entre un 2 y 4 % de adolescentes padecen esta enfermedad neurológica. A esto hay que añadir que hasta un 20 % de los casos sufren una forma grave de esta patología. En estos casos, los síntomas suelen empezar antes de los 20 años.

Actualmente, además del alto número de casos que hay sin diagnosticar, pueden transcurrir periodos de incluso 10 años hasta que se realiza un diagnóstico correcto de la enfermedad.

Retrasos que son más frecuentes en la edad pediátrica por la incapacidad del niño y de los padres de identificar los síntomas, que en ocasiones se interpretan como un exceso de energía o inquietud.

Además, cuando el síndrome de piernas inquietas se inicia en edades tempranas los síntomas no siempre aparecen por la noche. Pueden aparecer en cualquier momento del día y especialmente cuando los niños están sentados.

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¿Cuáles son los síntomas del síndrome de las piernas inquietas?
Aunque las razones de la aparición de esta enfermedad no están claras, hasta en un 50-60 % de los casos existe algún tipo de patrón familiar. Cabe destacar que el curso del síndrome es progresivo. Al inicio de la enfermedad, los pacientes alternan fases de mejoría y empeoramiento de los síntomas.

Con el paso del tiempo, estos síntomas son cada vez más intensos y pueden manifestarse en cualquier momento del día. Además, pueden afectar a otras partes del cuerpo y no solo a las piernas.

De acuerdo con la Clínica Mayo, las sensaciones, que generalmente ocurren más bien dentro de la extremidad que sobre la piel, se describen como:

*Cosquilleo

*Hormigueo

*Tirones

*Sensación pulsátil

*Dolor

*Picazón

*Eléctrico

Foto EDH / Shutterstock

“Como consecuencia, padecer dolor intenso, insomnio, depresión y/o ansiedad es muy frecuente entre los pacientes. Pero también incide en las relaciones sociales y laborales y en general, en la calidad de vida del paciente”, apuntó Mir.

También hay que tener en cuenta que algunos síntomas del síndrome pueden producirse como consecuencia secundaria a otras patologías. Déficit de hierro, embarazo, problemas renales, diabetes, enfermedades neurodegenerativas o enfermedades psiquiátricas son algunas de ellas.

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