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Nory Flores y el diseñador Rossemberg Rivas revelan el concepto del vestuario que llevará identidad salvadoreña a Coachella 2026.

Nory Flores llega a Coachella con un vestido que cuenta la historia de El Salvador

Tras más de cinco décadas de carrera, la voz femenina de Los Hermanos Flores vivirá un momento inédito: por primera vez, un vestuario diseñado exclusivamente para ella llevará identidad salvadoreña a Coachella 2026.

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Por Betty Carranza
Publicado el 01 de abril de 2026

 

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Nory Flores, voz histórica de Los Hermanos Flores, se prepara para Coachella 2026 con un hito inédito en su carrera: por primera vez lucirá un vestuario diseñado exclusivamente para ella. En conversación en el pódcast Sin Agenda de elsalvador.com, junto al diseñador Rossemberg Rivas, reveló detalles de un proyecto que trasciende la moda. Inspirados en símbolos como el maquilishuat y el torogoz, los diseños buscan representar la identidad salvadoreña en un escenario global. Más que un look, es una narrativa de país que une trayectoria, nuevas generaciones y orgullo cultural en uno de los festivales más importantes del mundo.

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Nory Flores, Coachella 2026, vestuario salvadoreño y Rossemberg Rivas se cruzan en un momento que trasciende la moda y la música: una historia de trayectoria, identidad y país que se proyecta desde El Salvador hacia uno de los escenarios más influyentes del mundo.

En conversación exclusiva en el podcast Sin Agenda de elsalvador.com, la artista y el diseñador compartieron detalles inéditos sobre el proceso creativo, el significado del vestuario y lo que implica representar al país en este escenario global.

“Primera vez en la vida que tengo la dicha de que un ser humano como Rossemberg Rivas se haya fijado en mí como para diseñarme algo”, dice Nory, con una mezcla de emoción y gratitud que resume el peso simbólico de este proyecto.

La cantante, con 57 años de trayectoria ininterrumpida, será parte de Coachella 2026 junto a Los Hermanos Flores, en dos presentaciones programadas para el 11 y el 18 de abril. Pero más allá del hito musical, hay otra narrativa que toma forma: la de una mujer que, por primera vez, será vestida desde cero para un escenario global.

Una historia que se viste por primera vez

Durante décadas, Nory construyó su imagen con intuición, experiencia y carácter propio. “Por toda una vida yo he comprado mi ropa, me he traído mi ropa”, cuenta. Su estilo, siempre elegante y funcional para el escenario, fue evolucionando sin perder autenticidad.

Esa independencia estética forma parte de su identidad. También lo es su relación con el público. “Yo pienso que es la energía que el público me da la que hace que yo siempre esté sonriente”, afirma. Incluso en momentos difíciles, su presencia en el escenario ha sido constante, resiliente.

“Creo que el público es el que me inyecta la energía como para yo poder dar lo mejor de mí por muchísimos años”, agrega.

Y quizás por eso, este nuevo capítulo tiene un significado especial: no se trata solo de un vestuario, sino de un reconocimiento a una trayectoria construida con constancia.

El momento Coachella: un escenario global

La participación de Los Hermanos Flores en Coachella marca un punto de inflexión. El festival, que se realiza cada abril en California, reúne a artistas de alcance global y se ha consolidado como una vitrina de tendencias culturales.

Para 2026, la agrupación salvadoreña no solo estará presente: lo hará en el segundo escenario más grande del evento.

“Nos habían dado un escenario y a última hora nos pusieron al segundo más grande”, cuenta Nory. El cambio implicó más exigencias técnicas, pero también mayor visibilidad.

La delegación que viajará incluye a 35 personas, entre músicos, cuerpo de baile, ingenieros y equipo de producción. “Nos pusieron más trabajo, pero nos dieron más alegría”, resume.

El contexto también anticipa una fuerte presencia salvadoreña. Según comenta Rossemberg Rivas, históricamente miles de connacionales asisten al festival. Esta vez, el componente emocional será aún mayor.

Nory Flores y Rossemberg Rivas comparten un momento espontáneo entre risas y telas, reflejando la complicidad detrás del vestuario para Coachella 2026.
Nory Flores y Rossemberg Rivas comparten un momento espontáneo entre risas y telas, reflejando la complicidad detrás del vestuario para Coachella 2026. / Foto elsalvador.com / Lissette Monterrosa

Un vestido con narrativa país

El diseño del vestuario está a cargo de Rossemberg Rivas, Premio Nacional de Cultura 2014, quien asumió el proyecto no solo desde la moda, sino como una propuesta con identidad.

“Lo que vamos a ver en Coachella se va a convertir de una pieza de vestuario a un monumento de tradición y de identidad cultural”, afirma.

La propuesta incluye dos looks, cada uno con un concepto específico vinculado a símbolos salvadoreños.

Uno de ellos está inspirado en el maquilishuat. “Decidimos inspirarnos en la flor del maquilishuat… quisimos hacerle un tributo a todas las mujeres resilientes de El Salvador”, explica.

El segundo toma como referencia el torogoz, ave nacional. “Es un poco también la historia de los salvadoreños… mientras esa pluma exista, el salvadoreño siempre va a volar”, detalla el diseñador.

Ambos conceptos buscan trascender lo estético para construir un relato visual que dialogue con la identidad del país.

Nory Flores comparte el proceso creativo con estudiantes de diseño, quienes participaron en la elaboración de detalles del vestuario para Coachella 2026.
Nory Flores comparte el proceso creativo con estudiantes de diseño, quienes participaron en la elaboración de detalles del vestuario para Coachella 2026. / Foto elsalvador.com / Lissette Monterrosa

Diseño, formación y nuevas generaciones

Uno de los elementos más relevantes del proyecto es su dimensión colaborativa. Rossemberg decidió involucrar a estudiantes de la Universidad Dr. José Matías Delgado en la elaboración de los trajes.

“Quise que su vestuario para un festival de música juvenil lo tocaran jóvenes también”, explica.

Las estudiantes participaron en el trabajo de detalles y acabados, conocidos como embellishment. El nivel de elaboración es significativo: uno de los trajes incluye más de 400 flores en organza, mientras que otro incorpora miles de elementos decorativos.

Este enfoque responde a una visión más amplia del diseñador, quien ha impulsado durante años el desarrollo del talento emergente en el país.

Nory Flores y Rossemberg Rivas junto a autoridades y estudiantes de diseño que colaboraron en el vestuario que llevará identidad salvadoreña a Coachella 2026.
Nory Flores y Rossemberg Rivas junto a autoridades y estudiantes de diseño que colaboraron en el vestuario que llevará identidad salvadoreña a Coachella 2026. / Foto cortesía Rossemberg Rivas

“Se trata de abrir espacios de acción para las nuevas generaciones”, en línea con su compromiso con la formación y el fortalecimiento de la industria creativa salvadoreña.

Entre la emoción y el reconocimiento

Para Nory, el proceso ha sido también una experiencia personal distinta. “Ahora me están consintiendo mucho”, dice entre risas, reconociendo el contraste con su historia previa.

El momento va más allá de lo estético. Es una validación, un gesto de reconocimiento en una etapa madura de su carrera.

“Me siento más consentida ahora”, insiste.

También es un punto de conexión con su historia familiar. “Todo esto es dedicado a mis padres”, afirma, recordando el origen de la orquesta y el esfuerzo que permitió su continuidad.

Una representación que trasciende el escenario

El paso por Coachella no será solo un logro artístico. Para Nory y su equipo, implica representar a El Salvador ante una audiencia global.

“Estamos preparándonos para ello”, dice. La expectativa no solo está en el show, sino en el impacto que pueda generar.

El vestuario, en ese sentido, se convierte en un lenguaje. Un medio para contar quiénes son y de dónde vienen.

“Queremos que cuando nos vean, vean El Salvador”, es la idea que atraviesa el proyecto.

Rossemberg Rivas presenta una de sus propuestas de diseño, adelantando el concepto visual que llevará la identidad salvadoreña a Coachella 2026.
Rossemberg Rivas presenta una de sus propuestas de diseño, adelantando el concepto visual que llevará la identidad salvadoreña a Coachella 2026. / Foto elsalvador.com / Lissette Monterrosa

Lo que queda después

A sus 57 años de carrera, Nory sigue proyectándose hacia adelante. Aunque en distintos momentos ha considerado retirarse, el vínculo con el público la mantiene activa.

“Yo desde hace años digo que me retiro, pero el público siempre me llama”, comenta.

Coachella será un nuevo capítulo en esa historia. Uno que combina pasado, presente y futuro.

Y que, por primera vez, la encuentra vestida no solo para el escenario, sino para representar, desde cada detalle, la historia de un país.

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