Chanel convierte la alta costura de París en un cuento de moda
En París, Chanel lidera una jornada de alta costura marcada por cuentos, piezas reversibles, pedrería y la elegancia oscura de Armani.
La Semana de la Alta Costura de París volvió a confirmar que la moda también puede narrar historias. Matthieu Blazy presentó este martes su segunda colección de alta costura para Chanel con una propuesta inspirada en los cuentos tradicionales, mientras Alexis Mabille, Kevin Germanier y Armani ampliaron la conversación con prendas transformables, explosiones de brillo y una mirada nocturna al lujo contemporáneo, según publica AFP.
El desfile de Chanel fue uno de los momentos más esperados de esta edición. En el Grand Palais, cerca de los Campos Elíseos, la firma francesa construyó un universo de flores de colores, enredaderas y espejos mágicos para acompañar una colección que jugó con la fantasía sin perder de vista los códigos históricos de la casa.
Entre las referencias más visibles aparecieron guiños a relatos como “Jack y las habichuelas mágicas”, presentes en vestidos casi transparentes con plantas trepadoras bordadas, así como abrigos con apariencia de paja que evocaban la imagen de los espantapájaros. La narrativa continuó en los detalles: un bolso de mano con forma de osito dormido y una hilera de botones donde un pato parecía transformarse en cisne.

El cuento como lenguaje de Chanel
“Me pregunté si la vida de Gabrielle Chanel era un cuento. En su biblioteca encontré el pequeño libro ‘Las hadas, cuentos de cuentos’ y, junto con los talleres de alta costura [de Chanel], exploramos la idea de prendas que transportan historias, como libros”, explicó Blazy en una nota de prensa citada por EFE.
La idea quedó clara desde el inicio del desfile. El primer modelo apareció con el ejemplar de ese libro en la mano, como si la pasarela se abriera literalmente desde una página. Ese gesto marcó el tono de una colección que entendió la alta costura no solo como una demostración de técnica, sino como una experiencia visual cargada de símbolos.

Junto a las piezas más ornamentadas, con pedrería y plumas, Blazy también revisó elementos clásicos de Chanel. El histórico traje de la firma apareció declinado en distintas versiones: sin mangas, con faldas ultracortas o chaquetas abotonadas en la espalda. La propuesta encontró así un punto medio entre fantasía y herencia, entre el juego narrativo y la precisión reconocible de la doble C.
Entre los invitados al desfile estuvieron Teyana Taylor, Tilda Swinton, Pedro Pascal y Lupita Nyong’O, nombres que reforzaron el peso cultural de una presentación llamada a ocupar titulares dentro y fuera del circuito especializado.
Mabille y Germanier apuestan por la transformación
La jornada también dejó espacio para una idea clave de la temporada: la prenda como objeto mutable. Alexis Mabille presentó “Dual”, una colección construida a partir de piezas reversibles que cambiaban sobre el mismo escenario. Abrigos gruesos y vestidos de tubo en terciopelo negro se convertían, en cuestión de segundos, en conjuntos dorados o plateados.

La propuesta de Mabille conectó con una sensibilidad muy actual: el deseo de que la ropa sorprenda, evolucione y revele más de una posibilidad. En alta costura, esa transformación adquiere otra dimensión, porque cada cambio depende de una construcción minuciosa y de un conocimiento técnico que rara vez se ve a simple vista.

Kevin Germanier, por su parte, llevó al Palais de Tokio una lectura exuberante del brillo. El diseñador suizo dio protagonismo a las perlas y la pedrería con vestidos de bustiers minimalistas y faldas formadas por miles de filamentos finos, concebidos como explosiones de color. Su propuesta sumó energía visual a una jornada donde la fantasía no estuvo limitada a los cuentos, sino también al movimiento, la textura y la luz.
Armani y la elegancia oscura
Otro de los momentos centrales del martes fue el desfile de Armani. La firma italiana presentó su segunda colección de alta costura desde la muerte de su fundador, Giorgio, en septiembre de 2025. Como ocurrió en enero, el guardarropa estuvo a cargo de su sobrina, Silvana, quien había trabajado con él para el prêt-à-porter.

Para el próximo otoño-invierno, Armani apostó por conjuntos de pantalón fluido y chaqueta, muchas veces corta, trabajada en cuero, terciopelo o pedrería. La paleta cromática se mantuvo en un registro oscuro, con tonos que fueron del negro al azul marino y el violeta.
Los vestidos de gala fueron largos, ajustadísimos y con escotes geométricos, una fórmula que sostuvo la elegancia sobria de la firma sin renunciar al impacto de alfombra roja. En primera fila estuvo Cate Blanchett, vestida con un espectacular esmoquin con la espalda al descubierto.

La Semana de la Alta Costura de París continuará este miércoles 8 con otros desfiles esperados, entre ellos Balenciaga y Jean Paul Gaultier, que cambiaron recientemente de directores creativos y estuvieron ausentes en la temporada anterior.
Hasta el jueves, 30 firmas presentarán sus colecciones en esta categoría selecta, reservada para un puñado de casas y orientada a piezas destinadas a galas y alfombras rojas.
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