Santa Ana 20oC   56% H San Salvador 19oC   64% H San Miguel 19oC   64% H Surf City 19oC   64% H
  mapa
EDH

Shakira en El Salvador Copa Presidente 2026 Calendario Mundial 2026 Conciertos en El Salvador Festivales Turismo en El Salvador

Banner versión desktop Banner versión móvil
La presión por responder de inmediato y mantenerse conectadas convierte a las redes sociales en un factor de ansiedad creciente entre adolescentes, especialmente en chicas.

Redes sociales elevan la ansiedad en adolescentes, más en chicas

Un estudio en España revela que las adolescentes sufren mayor ansiedad que los chicos por el uso de redes sociales y la presión de responder de inmediato.

Avatar del autor

Por EFE
Publicado el 10 de febrero de 2026

 

TU RESUMEN

Un estudio citado por EFE revela que las redes sociales generan más ansiedad en chicas adolescentes que en chicos. El 76,5 % de las jóvenes de 17 años sufre ansiedad si no responde de inmediato a mensajes, frente al 57 % de los varones. La investigación, realizada con setecientos estudiantes de 12 a 17 años, identifica una necesidad de conexión permanente en el 98,5 % y señala los 14 a 16 años como etapa crítica. Plataformas como TikTok e Instagram intensifican la presión, afectan el sueño y la autoestima, y motivan políticas educativas de prevención y apoyo institucional para familias.

Escuchar este artículo

En un contexto marcado por la hiperconectividad, un estudio pionero citado por la agencia EFE advierte que el impacto emocional de las redes sociales es significativamente mayor en las chicas adolescentes que en los chicos, especialmente en lo que respecta a la ansiedad asociada a la necesidad de responder de forma inmediata a los mensajes digitales.

La investigación, desarrollada por las universidades Rey Juan Carlos y Pontificia de Comillas, analizó el comportamiento de setecientos estudiantes de Secundaria y Bachillerato de entre 12 y 17 años. Sus conclusiones dibujan un escenario en el que la conexión permanente no solo es habitual, sino emocionalmente necesaria para la mayoría de los menores.

El dato más llamativo señala que el 76,5 % de las chicas de 17 años experimenta ansiedad si no responde de inmediato a los mensajes en redes sociales, frente al 57 % de los chicos de entre 15 y 16 años. Esta brecha de género refuerza la idea de que las dinámicas digitales no afectan por igual a adolescentes mujeres y hombres.

La conexión permanente como norma emocional

El informe subraya que el 98,5 % de los menores encuestados presenta una necesidad funcional y emocional de estar conectado de manera constante, una cifra que revela hasta qué punto el teléfono móvil y las redes sociales se han integrado en la vida cotidiana adolescente.

Los investigadores detectaron además un incremento notable de la ansiedad a partir de los 14 años, edad que el estudio identifica como crítica. En este tramo, el uso intensivo de plataformas como TikTok favorece conductas compulsivas y el temor a no disponer del teléfono móvil, un fenómeno conocido como nomofobia.

Esta dependencia no se limita al entretenimiento. Para muchos adolescentes, las redes se han convertido en un espacio central de validación social, donde la rapidez en responder mensajes o recibir interacciones se percibe como un indicador de aceptación y pertenencia.

Plataformas que amplifican la ansiedad

El diseño de las aplicaciones también juega un papel relevante. Según el estudio, TikTok genera ansiedad en el 42 % de los menores cuando no reciben una respuesta inmediata, lo que refuerza la lógica de consumo rápido y constante de contenidos.

El uso intensivo de plataformas digitales impacta en el sueño, la autoestima y la salud mental de jóvenes, con mayor vulnerabilidad entre los 14 y 16 años.
El uso intensivo de plataformas digitales impacta en el sueño, la autoestima y la salud mental de jóvenes, con mayor vulnerabilidad entre los 14 y 16 años. / Shutterstock

Instagram, por su parte, presenta un impacto diferenciado por género. El 67 % de las chicas y el 39 % de los chicos de entre 16 y 17 años manifiestan una inseguridad elevada si pierden el acceso a esta red social, lo que sugiere una relación directa entre autoestima y presencia digital.

El análisis refleja igualmente una evolución en las preferencias de consumo: YouTube predomina entre los 11 y 12 años, mientras que TikTok se impone entre los 13 y los 16, coincidiendo con las edades más vulnerables desde el punto de vista emocional.

Edades críticas y hábitos de riesgo

Los investigadores sitúan entre los 14 y los 16 años el periodo de mayor vulnerabilidad, una etapa en la que se intensifica el uso de redes y se consolidan hábitos que afectan a la salud mental.

Entre las consecuencias detectadas destaca que el 60 % de los adolescentes pierde horas de sueño debido al uso de dispositivos y que el 20 % oculta el tiempo real de conexión, lo que apunta a una percepción de exceso o a la dificultad para autorregularse.

La alteración del descanso y la falta de control sobre el tiempo de uso son factores que, según el informe, contribuyen al aumento de la ansiedad y a problemas relacionados con la autoestima y las relaciones personales.

Políticas educativas y prevención institucional

Durante la presentación del estudio, el consejero de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana, destacó la importancia de la cooperación académica y familiar en la elaboración del informe, que sirve para “sustentar las políticas que toma la Comunidad de Madrid para proteger la infancia y la adolescencia”.

Viciana subrayó que el Gobierno regional actúa “con la máxima coordinación” entre distintas áreas y recordó medidas ya implementadas, como la prohibición del uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar, vigente desde el curso 2020-2021, así como la limitación de dispositivos electrónicos en Infantil y Primaria, aplicada desde el pasado mes de septiembre.

Estas decisiones buscan reducir la exposición temprana y fomentar un uso más responsable de la tecnología en el entorno educativo.

Impacto en sueño, autoestima y relaciones

La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, puso el foco en las consecuencias del uso inadecuado de la tecnología sobre el bienestar integral de los adolescentes, especialmente en el sueño, la autoestima y las relaciones interpersonales.

Te puede interesar: El cortisol no es el villano que TikTok te hizo creer

“La tecnología está aquí como un apoyo para aprender y para poder participar en la sociedad, pero no es algo que haya que limitar, lo que hay que hacer es un uso adecuado”, afirmó Dávila, quien defendió la necesidad de formar a padres y educadores a través del Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT).

La consejera insistió en la importancia de ayudar a los jóvenes a desarrollar el autocontrol necesario para interactuar con herramientas digitales que, en sus palabras, “han venido para quedarse”.

Dávila también confirmó la continuidad de las políticas de prevención mediante nuevos recursos asistenciales, como la creación de un centro especializado para atender a jóvenes con problemas derivados del consumo de pornografía o situaciones de violencia, con el objetivo de detectar los casos a tiempo y apoyar a las familias antes de que las dificultades se agraven.

Un desafío que trasciende la pantalla

El estudio plantea un reto de fondo: cómo equilibrar el acceso a la tecnología con la protección de la salud mental adolescente. Los datos muestran que la ansiedad asociada a las redes sociales no es un fenómeno marginal, sino una experiencia común, especialmente entre las chicas jóvenes.

Más allá de las cifras, la investigación invita a repensar el papel de las plataformas digitales, el acompañamiento adulto y las políticas públicas en una etapa vital marcada por la construcción de la identidad y la necesidad de pertenencia. La tendencia es clara: la conversación sobre redes sociales ya no puede limitarse a su utilidad, sino que debe incluir de forma central su impacto emocional.

💡
¿Qué deseas ver ahora?