Santa María Ostuma celebró su gran feria de la piña con gastronomía, cultura y miles de visitantes
La Feria de la Piña de Santa María Ostuma reunió gastronomía, cultura y tradición con pupusas, vino, desfiles y miles de visitantes.
Pupusas de piña, tacos de piña, vino de piña, chicha de piña, concursos gastronómicos, desfiles, bandas de paz y artistas nacionales. Así vive Santa María Ostuma una de las fiestas más emblemáticas de El Salvador, una celebración que ha convertido a este distrito de La Paz Centro en la verdadera Capital de la Piña.
A más de dos horas de camino desde San Salvador, entre montañas verdes, cultivos agrícolas y fincas productivas, Santa María Ostuma volvió a convertirse en el epicentro del turismo gastronómico salvadoreño durante la XXI Feria de la Piña Ostumeña 2026.

Desde tempranas horas de la mañana, miles de visitantes comenzaron a llegar para recorrer un kilómetro completo de feria donde la protagonista absoluta era la fruta que ha dado identidad, empleo y desarrollo económico a este distrito de La Paz Centro.
Piñas decoradas con chile y cerveza, frozen de piña, pupusas rellenas con la fruta, pizzas, tacos, semitas, tamales, sorbetes artesanales, vino, chicha, artesanías, ropa temática y una agenda cargada de música y tradiciones recibieron a turistas provenientes de diferentes rincones de El Salvador y del extranjero.
"Estamos celebrando el 21er Festival de la Piña, que es nuestro patrimonio y nos llaman la Capital de la Piña porque aquí se cultiva mucho, mucho la piña y desde el 2004 estamos haciendo esta actividad que poco a poco ha ido creciendo", explicó Elsa Antonia "Toñita" de Melchor, directora del distrito de Santa María Ostuma.

Lo que hoy es uno de los eventos turísticos más importantes de la zona paracentral comenzó de manera modesta.
"Al principio era una cuadra, ahora es un kilómetro en donde damos oportunidad a los emprendedores locales primero y después a todo el que quiera participar", recordó.
La feria nació con un objetivo claro: dinamizar la economía local y dar a conocer Santa María Ostuma más allá de sus fronteras.
"Uno de los objetivos de esta feria es dinamizar un poco la economía de nuestros lugares, pero también dar a conocer Santa María Ostuma", afirmó.

Una apuesta que transformó a todo un distrito
La directora recordó que cuando el proyecto inició en 2004 existían dudas entre los propios emprendedores.
"Las mujeres decían: '¿Y si nos sobra la comida?'. Entonces nuestro compromiso como alcaldesa y consejo era comprar lo que faltara, pero vino la gente y se vendió todo", relató.
Dos décadas después, la historia es completamente diferente.
Los organizadores estiman que más de 15 mil personas visitan la feria cada año, convirtiéndola en una importante fuente de ingresos para productores, comerciantes y emprendedores.
"Nosotros los ostumeños estamos agradecidos con los turistas porque, aunque sea poco, pero vienen, vienen y promueven y gastan. Con eso los ostumeños nos ayudamos porque somos un distrito eminentemente agrícola", expresó.

El reino de las tres variedades de piña
Santa María Ostuma no solo destaca por producir piña, sino por cultivar tres variedades distintas.
"Aquí tenemos tres variedades de piña. La de azúcar, la de Castilla y la MD2, que es la misma Golden. Las tres variedades se cultivan aquí y por eso se llama la Capital de la Piña", explicó De Melchor.
La variedad azúcar es reconocida por su dulzura; la Castilla es utilizada para refrescos, atoles y mermeladas debido a su nivel de acidez; mientras que la Golden es altamente demandada por el mercado nacional e internacional.
La fertilidad de la tierra ha permitido que la agricultura siga siendo la principal actividad económica del distrito.
"Aquí gracias a Dios la tierra es muy fértil y todo lo que sembramos se da", aseguró.

Piñas por todos lados
Caminar por la feria es descubrir que la creatividad de los emprendedores parece no tener límites.
Las tradicionales piñas con chile y cerveza se venden entre los $3 y $6, mientras que los frozen y las piñas coladas rondan los $3.
La fruta fresca puede encontrarse desde $1 y $1.50.
También abundan las populares choco-piñas, refrescos naturales, dulces artesanales y una enorme variedad de derivados.
Entre las propuestas más llamativas aparecen las pupusas de piña, vendidas a $1.25 cada una, además de pizzas, tacos y semitas elaboradas con la fruta estrella.
"Los emprendedores se las han inventado", comentó entre risas la directora del distrito. "Ahora tenemos pupusas con piña, pizza con piña, tacos con piña. Va a haber un concurso de tacos con piña y mañana el comelón de piña".

Los sabores que conquistan a los visitantes
Patricia del Carmen Hernández, una emprendedora con más de una década participando en actividades comerciales, llegó con una amplia variedad de productos.
"Elaboro pan de piña, salporitas de almidón, salporitas de arroz y variedades de pan. Hace unos 12 años que tengo este negocio", explicó.
Entre sus productos más solicitados figuraban los pastelitos de piña, vendidos a tres por un dólar.
Muy cerca de su puesto, Gloria Estela Cerón ofrecía tamales de piña, atol, refrescos y productos derivados del cacao y el café.
"El café es cosechado en las fincas de aquí de Santa María Ostuma y es procesado por un grupo de mujeres caficultoras", explicó.
Por su parte, Rodrigo Ramírez, creador de Licores Don Pedro, apostó por una propuesta diferente.
"Hago licores de sabores. Tengo café, piña, maracuyá, chocolate y utilizo ingredientes 100% naturales", comentó.
Los visitantes también pudieron degustar chicha de piña, una bebida tradicional preparada a base de pulpa, cáscara de piña, canela, jengibre y dulce de panela.
"Entre más fuerte usted la desee, más tiempo se le va dando", explicó Diana Camila mientras mostraba el proceso de elaboración.

Música, desfiles y una fiesta para toda la familia
La feria no solo gira alrededor de la gastronomía.
La programación incluyó más de una decena de artistas nacionales entre ellos Julissa Ventura y Sonora Maya, Ligia Morales, Joan Alfaro, Génesis Amaya, Karina Mendizábal, Mario Leiva, Víctor Emmanuel, César Cortez, Angie Rodríguez, Daniel Panameño, Charro Martínez, DJ Letal, Oscar Rosales, Rosiris Valladares y Miguel Reyes.
Uno de los momentos más esperados fue el desfile tradicional de la XXI Feria de la Piña Ostumeña.
Bandas de paz, autoridades, reinas, princesas, viejos de mayo, tambores, personajes folclóricos y niños recorrieron las calles principales del distrito en medio de aplausos y fotografías.
La elección y coronación de la Niña de la Piña también formó parte de las actividades más llamativas para las familias asistentes.
Mientras tanto, los concursos gastronómicos reunieron a decenas de participantes que pusieron a prueba su apetito en competencias como el comelón de semita de piña, el comelón de tacos con piña, el comelón de pupusas de piña y el tradicional comelón de piña.

Una tradición que trasciende generaciones
La feria también permite mostrar algunas de las tradiciones más importantes de Santa María Ostuma.
Entre ellas destacan las famosas palancas, estructuras gigantes elaboradas con madera y decoradas con cocos, piñas, víveres y productos agrícolas.
"Son trozos de madera largos. La más grande que hemos tenido llevaba mil cocos y 35 docenas de piñas", explicó De Melchor.
Estas estructuras son cargadas por más de cien personas durante las celebraciones del 31 de mayo y representan una de las expresiones culturales más importantes de la comunidad.
"El que las recibe decide si venderla, regalarla o compartirla con la familia, pero el siguiente año tiene que reponerla igual o mejor que la que recibió y así no se termina la tradición", relató.
Turismo que sigue creciendo
La feria también ha impulsado nuevas oportunidades para el turismo rural.
Actualmente existen fincas turísticas donde los visitantes pueden conocer el proceso de cultivo de la piña, recorrer sembradíos y degustar productos frescos.
Una de las más conocidas es la finca Santa Elena, ubicada en el sector de El Carrizal.
Además, los turistas pueden visitar la cascada El Chorrerón, recorrer moliendas artesanales y participar en experiencias gastronómicas vinculadas a la producción agrícola local.
"La feria nos dio a conocer", aseguró De Melchor. "Ahora ya hay una empresa que hace vino y exporta el vino que se hace con la piña de Santa María Ostuma".
Un orgullo que sabe a piña
Mientras la música sonaba, las familias recorrían los puestos y el aroma de la fruta fresca inundaba las calles, Santa María Ostuma volvió a demostrar por qué esta celebración se ha convertido en una de las más queridas de El Salvador.
Para muchos visitantes fue la primera experiencia.
"Lo importante es conocer lo que El Salvador produce", comentó Luis Alvarado, quien llegó desde San Vicente para disfrutar por primera vez del festival.
Y precisamente esa parece ser la esencia de esta feria.
Más que una actividad comercial, es una celebración de identidad, tradición, agricultura y comunidad.
Una fiesta donde la piña está presente en los platos, las bebidas, los concursos, las artesanías, la música y las historias de quienes han convertido esta fruta en el símbolo de todo un pueblo.
Porque en Santa María Ostuma la piña no es solamente un cultivo.
Es orgullo, cultura y una invitación permanente para descubrir uno de los rincones más auténticos de El Salvador.
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