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Los azacuanes cruzan El Salvador siguiendo corrientes de aire caliente. Conocé tres rutas y algunos puntos donde podés observar este espectáculo natural.

Los azacuanes cruzan El Salvador y estas son tres rutas donde podés verlos

Los azacuanes cruzan El Salvador siguiendo corrientes de aire caliente. Conocé tres rutas y algunos puntos donde podés observar este espectáculo natural.

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Resumen del artículo:

Cada año, los azacuanes cruzan El Salvador rumbo al sur aprovechando columnas de aire caliente que les permiten ganar altura y planear grandes distancias. El experto Julio Acosta, de El Salvador Birds, ha identificado al menos tres rutas frecuentes que atraviesan zonas como Santa Ana, Suchitoto, Santa Tecla, San Vicente, La Libertad, Usulután y La Unión. Este fenómeno migratorio también puede convertirse en una experiencia turística para quienes disfrutan la naturaleza y la observación de aves. La clave es buscar espacios abiertos, llevar binoculares y tener paciencia, porque las rutas pueden variar según las condiciones del clima de cada jornada.

Cada año, el cielo salvadoreño se convierte en una especie de autopista natural. Miles de aves migratorias avanzan hacia el sur aprovechando montañas, valles, ciudades y hasta el calor que sube desde el suelo. Son los azacuanes, uno de esos espectáculos que pueden hacer que levantés la mirada y terminés observando el cielo durante varios minutos.

Y no vuelan al azar. El experto en aves Julio Acosta, de El Salvador Birds, ha identificado al menos tres rutas utilizadas durante su paso por el país, con puntos que van desde Chalchuapa y Santa Ana hasta Suchitoto, Santa Tecla, Usulután y La Unión.

Para quienes disfrutan del turismo de naturaleza y la observación de aves, conocer esos corredores permite entender mejor qué está pasando cuando aparecen decenas —o incluso cientos— de siluetas dando vueltas sobre un mismo sitio.

Primero entendé por qué vuelan en círculos

Una de las escenas más curiosas ocurre cuando los azacuanes comienzan a girar juntos, como formando un enorme remolino en el cielo.

No significa que estén desorientados.

Las aves rapaces que planean durante sus migraciones aprovechan las columnas de aire caliente o corrientes térmicas. El sol calienta la superficie terrestre, el aire comienza a subir y las aves entran en esa corriente para ganar altura prácticamente sin tener que batir las alas.

Cuando alcanzan suficiente elevación, salen de la térmica y planean varios kilómetros hasta encontrar otra corriente ascendente. Es una estrategia que les permite ahorrar una enorme cantidad de energía durante viajes de miles de kilómetros. Cornell Lab explica que muchas rapaces migratorias utilizan precisamente este sistema de subir con una térmica y deslizarse hasta encontrar la siguiente.

El cielo salvadoreño se convierte en corredor de aves migratorias.
El cielo salvadoreño se convierte en corredor de aves migratorias. / Foto cortesía @El Salvador Birds - Julio Acosta.

Hawk Mountain Sanctuary también señala que Centroamérica funciona como un corredor especialmente importante porque su estrecha franja terrestre concentra el paso de numerosas rapaces migratorias.

Por eso ciudades, valles y cordilleras salvadoreñas pueden convertirse momentáneamente en auténticas "estaciones" de esta carretera aérea.

Primera ruta por Santa Ana, Suchitoto y el oriente

Según las observaciones compartidas por Julio Acosta, una de las rutas identificadas comienza por Chalchuapa, continúa hacia Santa Ana y Aguilares y después pasa por Suchitoto, Cinquera y Sensuntepeque.

Desde allí, las aves siguen hacia el norte de San Miguel, Morazán y La Unión antes de continuar su recorrido hacia el sur.

Es una ruta particularmente interesante porque atraviesa algunos de los paisajes más atractivos para hacer turismo de naturaleza en El Salvador.

Suchitoto, por ejemplo, puede convertirse en una parada ideal si querés combinar la búsqueda de azacuanes con una caminata por el pueblo y la observación del cielo sobre las zonas rurales. Cinquera y los alrededores de Sensuntepeque también ofrecen amplios paisajes donde es más sencillo mantener la vista puesta en las alturas.

Eso sí, las rutas deben entenderse como corredores observados y no como líneas exactas. Las aves dependen de las condiciones atmosféricas y de dónde encuentran las corrientes ascendentes necesarias para continuar.

De Apaneca a Santa Tecla y San Vicente

La segunda ruta identificada atraviesa buena parte de la zona montañosa y central del país.

El recorrido señalado inicia en la cordillera Apaneca-Ilamatepec, continúa por el valle de Zapotitán y llega hasta la cordillera del Bálsamo, aproximadamente por la zona de Comasagua.

Después, el movimiento sigue por el sur de Santa Tecla, Planes de Renderos, San Miguel Tepezontes y San Vicente, para avanzar posteriormente hacia Santa Rosa de Lima.

Aquí aparece una de las claves del viaje: la topografía.

Santa Ana, Suchitoto y La Libertad forman parte de sus rutas.
Santa Ana, Suchitoto y La Libertad forman parte de sus rutas. / Foto cortesía @El Salvador Birds - Julio Acosta.

Además de las térmicas producidas por el calentamiento del suelo, las rapaces pueden aprovechar corrientes ascendentes generadas cuando el viento choca contra montañas y laderas. Por eso los sistemas montañosos pueden servir como importantes corredores durante la migración.

Una tercera ruta llega desde el mar

Hay otro recorrido especialmente llamativo.

Acosta ha observado grupos que ingresan desde el mar hacia el sector sur de la cordillera del Bálsamo, pasando por Playa Dorada, el área del Puerto de La Libertad, Zacatecoluca y Usulután.

Para quienes acostumbran recorrer la costa, esto significa que un paseo hacia las playas también puede convertirse inesperadamente en una jornada de avistamiento.

No necesitás ser experto para disfrutarlo. Lo primero es identificar el movimiento: varias aves grandes avanzando juntas y, de repente, decenas comienzan a girar mientras ganan altura.

Cómo salir a buscar azacuanes

Si querés aprovechar la temporada para observarlos, hay algunas recomendaciones sencillas:

  • Buscá lugares abiertos y con buena visibilidad del cielo.
  • Llevá binoculares si tenés, aunque los grandes grupos pueden verse a simple vista.
  • Prestá atención desde media mañana, cuando el calentamiento del suelo favorece la formación de térmicas.
  • Observá primero sin acercarte ni intentar alterar el comportamiento de las aves.
  • Si querés fotografiarlas, un lente con buen alcance será mucho más útil que tratar de aproximarte.
  • Tené paciencia: la migración depende del clima y no existe garantía de encontrarlas en un sitio determinado.

Y hay otro detalle importante: azacuán no identifica a una sola especie. El nombre se utiliza para diferentes aves que participan en estas grandes migraciones. Entre ellas pueden encontrarse gavilanes y zopilotes que viajan aprovechando las mismas condiciones atmosféricas. El Salvador Birds ha documentado que alrededor de 15 especies pueden formar parte de este fenómeno migratorio.

Eso hace todavía más interesante la experiencia.

Un viaje a Suchitoto, la cordillera del Bálsamo, Santa Ana o la costa puede tener un atractivo adicional durante esta época: detenerse unos minutos, buscar un punto con horizonte despejado y mirar hacia arriba.

Tal vez al principio solo mirés pequeños puntos negros. Después notarás que comienzan a girar. Suben juntos, parecen quedarse suspendidos y, de pronto, toman dirección hacia el sur.

Ahí entendés que no solo estás viendo aves sobrevolando El Salvador. Estás frente a una migración continental que, año tras año, utiliza nuestro pequeño territorio como parte de una enorme ruta natural.

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