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Ucrania: Volodimir Zelensky frente a la historia

Zelensky supo elevarse a la dimensión histórica de la realidad dramática que atraviesa Ucrania y, con ella, Europa. Hizo la demostración de la agresión rusa alcanzando la dimensión simbólica y de valores. No quiere ser percibido como una víctima, sino como un responsable que asume los desafíos que le llegan. Es el revelador de nuestras conciencias puestas bajo la mirada de la experiencia de la historia.

Por Pascal Drouhaud
Politólogo, presidente LATFRAN

Volodymyr Oleksandrovytch Zelensky no podía imaginar transformarse en una personalidad política en el centro de la actualidad internacional, encarnando valores que consolidaron a Europa, cuando tomó posesión como Presidente de Ucrania, el 20 de mayo de 2019. Desde que Rusia invadió a Ucrania el 24 de febrero pasado, Volodymyr Zelensky se ha vuelto una figura central en la guerra convencional iniciada por Rusia, tanto como en la simbología que configura.

En pocas horas, decidiendo quedarse en Kiev y usando todos los medios de comunicación para sensibilizar, informar y alertar de los acontecimientos a la comunidad internacional, Zelensky logró posicionarse al nivel de la historia. Europa vive una guerra: después de la caída de la ex-URSS, los países de los Balcanes, unidos en la ex-Yugoslavia, se dispersaron. Guerras internas, con carácter étnico, incendiaron esta región. Pero nunca desde 1945, una guerra convencional como la que estamos viviendo en 2022, caracterizada por la invasión de un país por otro había ocurrido. Ese evento es inédito y proyecta dramas, imágenes de violencia, desafíos de seguridad global que los europeos nunca pensaron revivir.

El drama de los refugiados ha vuelto. Los organismos internacionales calculan 10 millones de refugiados, la ONU considera que serán 5 millones en cruzar las fronteras. Una solidaridad fuerte se organiza en Europa que entendió que son sus valores que están puestos en tela de juicio a raíz de esa guerra.

Volodymyr Zelensky entendió el significado de los eventos. No parecía predestinado a vivir este destino que lo propulsa en el centro de la temática de paz y de guerra.

Cuando fue recién elegido con 73.2% de los votos en 2019, solo quería ver realizados los ejes de su campaña electoral: lucha contra la corrupción, conseguir un referendo sobre el proceso de adhesión de su país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sin darse cuenta de la hostilidad que generaba esta opción en Moscú, conseguir un cese al fuego en la región del Donbás. Por cierto, Zelensky tiene un camino de vida muy diferente a muchos de los responsables políticos de su país. Nacido en 1978, soñaba desde sus años de juventud con animar programas de televisión. Lo consiguió a través de los años que lo llevaron a ser ganador en 2006 de un juego televisado tanto como el personaje central de una telenovela famosa en Ucrania, “Servidor del pueblo”. Se reveló visionario: el personaje, profesor de historia, ciudadano, lúcido y un poco ingenuo, llega a ser Presidente de Ucrania. Esta serie lo posiciona como personaje público, llevando un mensaje en ruptura con la clase política de gobierno y alimentando una forma de utopía de transparencia.

Lanzándose Zelensky al mundo político a partir de 2017, la ficción llegó a ser realidad: apoyándose sobre un partido que se llamo “Servidor del pueblo”, al igual del  de la serie televisada, jugando sobre la similitud de situación, ganó las elecciones y venció al Presidente saliente, Petro Porochenko, con 73%.

Con la mayoría en el parlamento, pensó poder relanzar las discusiones con Rusia sobre la región autónoma del Donbás y, a la vez, acelerar el acercamiento con la Unión Europea. Pero, las nubes se acumularon rápidamente: confusión a raíz de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos en 2020, las tensiones con Rusia volvieron, siendo presentes desde años pero ampliándose a todos los temas que sean energéticos, territoriales. La crisis en la región del Donbás se transformó en un conflicto de baja intensidad, con su oleada de  desplazados de más de 1.5 millones de personas y de reivindicaciones separatistas.

El marcador histórico de Vladimir Putin ha sido la caída de la ex-URSS. En el sistema bipolar en el cual se inscribían las relaciones internacionales desde 1947, la ex-URSS era la segunda potencia mundial.

La caída y el desmantelamiento del imperio soviético en los años 90 han sido vividos como “una humillación” por el presidente ruso. El “fin de la historia” definida por Francis Fukuyama, ilustrando la convicción de que Occidente  había ganado para siempre, aceleró una incomprensión mutua, mientras la era digital  transformó los enlaces de poder.

La reconstitución del potencial estratégico y militar, la recomposición gradual  territorial, la reconstrucción de la influencia bajo todas sus formas, la capacidad de proyección de su fuerza tal y como se vio estos últimos años en Siria, Libia, en África, han sido prioridades metódicas del Kremlin en un medio ambiente internacional impactado por el fin de las certezas. ¿Quién pudo imaginar antes de agosto de 2021, la entrada de los talibanes en Kabul y una nueva ruptura de equilibrio internacional? Enfocándose sobre China, los Estados Unidos dieron la impresión de dejar una oportunidad estratégica a Rusia en la periferia europea. Pero detrás de esa realidad  son las relaciones con la OTAN, la construcción europea, el equilibrio estratégico que están planteados. Unos dirán que las relaciones internacionales entraron en “una fase líquida”, donde el uso de la fuerza se vuelve la regla, mientras el derecho internacional resulta a unos como un instrumento de coerción “occidental”.

En esa realidad, Volodymyr Zelensky supo elevarse a la dimensión histórica de la realidad dramática que atraviesa Ucrania y, con ella, Europa. Hizo la demostración de la agresión rusa alcanzando la dimensión simbólica y de valores. No quiere ser percibido como una víctima, sino como un responsable que asume los desafíos que le llegan. Es el revelador de nuestras conciencias puestas bajo la mirada de la experiencia de la historia. Así se entienden sus intervenciones frente al Congreso de los Estados Unidos, a la Knesset israelí, a la Cámara de Comunes británica, la Asamblea Nacional francesa o el parlamento italiano.

Volodymyr Zelensky obliga a escoger entre visiones antagonistas del mundo, dándoles caras y significado. Llama a nuestro sentido de responsabilidad, mientras la guerra en Ucrania hace entrever la construcción de una nueva pared de hierro de los tiempos modernos. No podremos decir que no sabíamos.

Politólogo, especialista francés en relaciones internacionales, presidente de la Asociación Francia-América Latina (LATFRAN). www.latfran.fr

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