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El sacerdote salvadoreño cruzó la frontera como indocumentado y hoy liderará una diócesis en Virginia Occidental.

De migrante indocumentado a obispo, la inspiradora historia del salvadoreño Evelio Menjívar

Evelio Menjívar huyó de la guerra en El Salvador, cruzó la frontera escondido y ahora hará historia como obispo en Estados Unidos.

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Por EFE / Evelyn Alas
Publicado el 09 de mayo de 2026

 

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Evelio Menjívar, un sacerdote salvadoreño que emigró indocumentado a Estados Unidos huyendo de la guerra civil, fue nombrado obispo de la diócesis de Wheeling-Charleston, en Virginia Occidental. Hace más de tres décadas cruzó la frontera escondido en el maletero de un automóvil, tras varios intentos fallidos y una deportación desde Tijuana. Hoy, convertido en ciudadano estadounidense y líder religioso, asegura que su misión será defender la dignidad humana y acompañar a los migrantes. Su historia simboliza la lucha, la fe y la esperanza de miles de salvadoreños que abandonaron su país buscando una vida mejor.

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Cuando Evelio Menjívar recuerda su salida de El Salvador, no habla de aventura ni de ambición. Habla de miedo. Del miedo que marcó a toda una generación durante la guerra civil salvadoreña y que empujó a miles de jóvenes a abandonar sus hogares para salvar la vida.

Tenía apenas 20 años cuando tomó la decisión de huir. En su natal El Salvador, las opciones eran pocas: enlistarse en el ejército, ser reclutado por la guerrilla o escapar. Él eligió partir.

Treinta y cinco años después, aquel joven que cruzó fronteras guiado por un “coyote” y escondido en el maletero de un automóvil acaba de ser nombrado obispo de la diócesis de Wheeling-Charleston, en Virginia Occidental, Estados Unidos.

La historia parece salida de una película, pero para Menjívar es simplemente el relato de supervivencia de un migrante salvadoreño más.

La frontera, el rechazo y el sueño que no murió

El camino hacia Estados Unidos estuvo lleno de obstáculos. En su primer intento llegó hasta Tijuana, México. Desde ahí podía observar la bandera estadounidense ondeando al otro lado de la frontera, símbolo de un sueño que parecía tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Pero no logró cruzar.

Fue detenido, encarcelado y deportado. Aquella experiencia no solo significó una derrota, sino también el peso emocional de sentir que el “sueño americano” se desvanecía frente a sus ojos.

Sin embargo, no se rindió.

Después de varios intentos fallidos, finalmente logró entrar a Estados Unidos escondido en el maletero de un carro junto a su hermano y dos primos. El destino final fue Los Ángeles, California.

Allí comenzó otra batalla.

“Llegué a una ciudad grandísima, multicultural, multiétnica”, recordó recientemente en una entrevista con EFE. Para alguien que venía de un pequeño pueblo salvadoreño, escuchar idiomas distintos al español y adaptarse a una nueva cultura fue un desafío inmenso.

Pero también fue el inicio de una nueva vida.

De indocumentado a ciudadano estadounidense

Como muchos migrantes salvadoreños, Menjívar vivió durante años bajo la incertidumbre migratoria. Conoció el temor constante de ser descubierto y deportado. Supo lo que significa cargar con el estigma de ser indocumentado.

Con el tiempo obtuvo protección humanitaria, luego una visa como trabajador religioso y finalmente la ciudadanía estadounidense en 2006.

La fe fue su refugio y también su camino.

Ingresó al sacerdocio y dedicó su vida a servir a las comunidades migrantes, especialmente a los latinos que llegaban a Estados Unidos buscando oportunidades y encontraban, muchas veces, rechazo y discriminación.

Hoy, a sus 56 años, su nombramiento como obispo representa un hecho histórico: será el primer salvadoreño en ocupar ese cargo en Virginia Occidental.

Un obispo migrante en la era Trump

La designación de Menjívar ocurre en un momento especialmente sensible en Estados Unidos.

Las políticas antimigratorias impulsadas por Donald Trump han endurecido el discurso contra los migrantes y han incrementado la polarización política en torno al tema migratorio.

Además, Virginia Occidental es uno de los estados más conservadores del país y uno de los bastiones republicanos más fuertes.

Evelio Menjívar huyó de la guerra civil salvadoreña y décadas después fue nombrado obispo en Estados Unidos.
Evelio Menjívar huyó de la guerra civil salvadoreña y décadas después fue nombrado obispo en Estados Unidos. / Foto archivo.

Aun así, Menjívar asegura que no ve su nombramiento como una provocación política del papa León XIV hacia Trump.

Por el contrario, considera que responde a la visión pastoral de una Iglesia que busca acercarse a las comunidades, incluso a aquellas donde los migrantes siguen siendo vistos con desconfianza.

“No ha tenido miedo de enviarme ahí”, afirmó sobre el pontífice, recordando que León XIV también fue misionero en Perú y logró ganarse el cariño de personas de culturas distintas a la suya.

Menjívar espera lograr algo similar en Virginia Occidental: abrir corazones y tender puentes.

“Defensor de la dignidad humana”

Aunque algunos lo consideran un crítico de Trump, él prefiere definirse de otra manera.

“Quiero ser visto como defensor de la dignidad humana”, asegura.

Para el sacerdote salvadoreño, el debate migratorio no debe reducirse a ideologías políticas ni a fronteras. Se trata, insiste, de reconocer el valor humano de quienes migran.

Por eso sostiene que cuestionará cualquier política que atente contra la dignidad de las personas, sin importar quién ocupe la Casa Blanca.

Su postura está profundamente influenciada por el mensaje del papa León XIV, quien ha insistido en que la Iglesia debe “dar la bienvenida, acoger, proteger y promover” a los migrantes.

Son precisamente esos verbos los que Menjívar habría querido escuchar cuando llegó a Estados Unidos siendo un joven indocumentado.

La historia detrás del migrante

Quizá la reflexión más poderosa de Menjívar nace de su propia experiencia.

Durante años sintió el peso del juicio social por la manera en que ingresó a Estados Unidos. Pero hoy insiste en que ninguna persona debe ser definida únicamente por cómo cruzó una frontera.

“No importa si uno llegó escondido en un maletero, con visa o en avión. Eso es solo una parte de tu historia, no toda”, afirma.

En tiempos donde el discurso migratorio suele reducir a las personas a cifras, documentos o estatus legales, la historia de Evelio Menjívar recuerda algo esencial: detrás de cada migrante hay un ser humano con miedo, sueños, heridas y esperanza.

Y en su caso, también una historia extraordinaria que comenzó huyendo de la guerra y terminó llevando a un salvadoreño hasta uno de los puestos más importantes de la Iglesia católica en Estados Unidos.

TAGS:  Inmigrantes salvadoreños | Sacerdote

CATEGORIA:  Noticias | Nacional

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