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Las nuevas guías dietéticas del Gobierno de Trump buscan mejorar la salud pública promoviendo alimentos reales y reduciendo el azúcar en la dieta diaria.

Nuevas guías dietéticas en Estados Unidos y el impulso hacia una alimentación más saludable

El Gobierno de Donald Trump presentó nuevas guías dietéticas que promueven más proteínas, menos azúcar y evitan alimentos ultraprocesados.

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Por Evelyn Alas
Publicado el 07 de enero de 2026

 

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La administración del presidente Donald Trump anunció nuevas guías dietéticas como parte de la agenda “Make America Healthy Again”, orientadas a mejorar la salud de los estadounidenses. Las directrices recomiendan aumentar el consumo de proteínas, reducir el azúcar añadido y evitar los alimentos altamente procesados. También promueven el consumo de lácteos enteros, frutas, verduras y cereales integrales. Las nuevas recomendaciones elevan la ingesta diaria de proteína a entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso corporal. Estas guías servirán de base para programas de nutrición escolar y políticas de salud pública.

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La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo conjunto de guías dietéticas que modifican de forma significativa las recomendaciones nutricionales vigentes, con el objetivo de mejorar la salud pública y reducir las enfermedades crónicas. Estas directrices forman parte de la agenda denominada “Make America Healthy Again” (MAHA), impulsada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y respaldada por el Departamento de Agricultura (USDA).

Las nuevas guías promueven una alimentación basada en alimentos reales, nutritivos y mínimamente procesados, alineándose con la llamada nueva pirámide de la alimentación saludable. En esta pirámide se prioriza el consumo de proteínas de alta calidad, lácteos enteros y grasas saludables, seguidos por frutas y verduras, mientras que los granos integrales ocupan la base de la dieta.

Uno de los cambios más relevantes es el aumento en la recomendación diaria de proteínas. Mientras que las guías anteriores sugerían 0.8 gramos por kilogramo de peso corporal, las nuevas directrices aconsejan consumir entre 1.2 y 1.6 gramos por kilogramo al día, destacando alimentos como carnes, pollo, pescado, huevos, lácteos enteros, frutos secos y semillas.

Asimismo, se refuerza el mensaje de reducir drásticamente el consumo de azúcar. Las guías establecen que ninguna cantidad de azúcares añadidos o edulcorantes no nutritivos se considera parte de una dieta saludable, y que, de consumirse, no deberían superar los 10 gramos por comida. Esto representa un endurecimiento frente a las recomendaciones anteriores, que permitían un consumo moderado dentro del 10% de las calorías diarias.

Otro cambio importante es el rechazo explícito a los alimentos altamente procesados, así como a productos con colorantes y saborizantes artificiales. Las autoridades señalan que el alto consumo de estos alimentos en la dieta estadounidense ha contribuido al aumento de enfermedades como obesidad, diabetes y afecciones cardiovasculares. En este contexto, algunas empresas alimentarias ya han comenzado a reformular sus productos para alinearse con las nuevas prioridades.

La nueva pirámide alimentaria prioriza proteínas, frutas y verduras, y desalienta el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos.
La nueva pirámide alimentaria prioriza proteínas, frutas y verduras, y desalienta el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos. / Foto Freepik.

Las guías también recomiendan priorizar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales, manteniendo sin cambios la sugerencia de limitar las grasas saturadas al 10% de las calorías diarias. Además, eliminan la recomendación previa de limitar el alcohol a una o dos bebidas al día, sustituyéndola por un mensaje más general que insta a consumir menos alcohol para mejorar la salud.

Estas directrices tienen un impacto directo en los programas federales de nutrición escolar, que alimentan a cerca de 30 millones de niños, así como en las políticas de prevención de enfermedades y orientación médica. Paralelamente, datos recientes muestran que el precio de los alimentos reales ha disminuido, incluyendo huevos, pollo, lácteos, frutas y verduras, lo que facilita el acceso a una dieta saludable para más familias.

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Aunque algunos grupos han criticado la falta de evidencia científica detallada y la influencia de intereses políticos, organizaciones como la Asociación Médica Estadounidense (AMA) han valorado positivamente el enfoque en la reducción de alimentos ultraprocesados, azúcar y sodio, considerándolo un paso clave para mejorar la salud pública.

En conjunto, las nuevas guías dietéticas y la nueva pirámide alimentaria reflejan un cambio de paradigma hacia una alimentación más natural, rica en proteínas, baja en azúcares y menos dependiente de productos altamente procesados, con el objetivo de construir una población más sana a largo plazo.

La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo conjunto de guías dietéticas que modifican de forma significativa las recomendaciones nutricionales vigentes, con el objetivo de mejorar la salud pública y reducir las enfermedades crónicas. Estas directrices forman parte de la agenda denominada “Make America Healthy Again” (MAHA), impulsada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y respaldada por el Departamento de Agricultura (USDA).

Las nuevas guías promueven una alimentación basada en alimentos reales, nutritivos y mínimamente procesados, alineándose con la llamada nueva pirámide de la alimentación saludable. En esta pirámide se prioriza el consumo de proteínas de alta calidad, lácteos enteros y grasas saludables, seguidos por frutas y verduras, mientras que los granos integrales ocupan la base de la dieta.

Uno de los cambios más relevantes es el aumento en la recomendación diaria de proteínas. Mientras que las guías anteriores sugerían 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal, las nuevas directrices aconsejan consumir entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo al día, destacando alimentos como carnes, pollo, pescado, huevos, lácteos enteros, frutos secos y semillas.

Asimismo, se refuerza el mensaje de reducir drásticamente el consumo de azúcar. Las guías establecen que ninguna cantidad de azúcares añadidos o edulcorantes no nutritivos se considera parte de una dieta saludable, y que, de consumirse, no deberían superar los 10 gramos por comida. Esto representa un endurecimiento frente a las recomendaciones anteriores, que permitían un consumo moderado dentro del 10% de las calorías diarias.

Otro cambio importante es el rechazo explícito a los alimentos altamente procesados, así como a productos con colorantes y saborizantes artificiales. Las autoridades señalan que el alto consumo de estos alimentos en la dieta estadounidense ha contribuido al aumento de enfermedades como obesidad, diabetes y afecciones cardiovasculares. En este contexto, algunas empresas alimentarias ya han comenzado a reformular sus productos para alinearse con las nuevas prioridades.

Las guías también recomiendan priorizar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales, manteniendo sin cambios la sugerencia de limitar las grasas saturadas al 10% de las calorías diarias. Además, eliminan la recomendación previa de limitar el alcohol a una o dos bebidas al día, sustituyéndola por un mensaje más general que insta a consumir menos alcohol para mejorar la salud.

Estas directrices tienen un impacto directo en los programas federales de nutrición escolar, que alimentan a cerca de 30 millones de niños, así como en las políticas de prevención de enfermedades y orientación médica. Paralelamente, datos recientes muestran que el precio de los alimentos reales ha disminuido, incluyendo huevos, pollo, lácteos, frutas y verduras, lo que facilita el acceso a una dieta saludable para más familias.

Aunque algunos grupos han criticado la falta de evidencia científica detallada y la influencia de intereses políticos, organizaciones como la Asociación Médica Estadounidense (AMA) han valorado positivamente el enfoque en la reducción de alimentos ultraprocesados, azúcar y sodio, considerándolo un paso clave para mejorar la salud pública.

En conjunto, las nuevas guías dietéticas y la nueva pirámide alimentaria reflejan un cambio de paradigma hacia una alimentación más natural, rica en proteínas, baja en azúcares y menos dependiente de productos altamente procesados, con el objetivo de construir una población más sana a largo plazo.

TAGS:  Azúcar | Donald Trump

CATEGORIA:  Noticias | Internacional

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