Trump declara “terminada” la guerra con Irán y desata pulso legal con el Congreso de EE.UU.
Trump aseguró que la guerra con Irán “ha concluido” y envió una carta al Congreso para evitar pedir autorización sobre el despliegue militar en Oriente Medio.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 01 de mayo de 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el conflicto con Irán ha terminado y notificó al Congreso mediante una carta en la que defiende que ya no necesita su autorización para mantener tropas en Oriente Medio. El mandatario argumenta que no ha habido enfrentamientos desde el 7 de abril, cuando se acordó una tregua que luego extendió de forma indefinida. La postura ha generado críticas en el Legislativo, donde cuestionan que el Gobierno intente eludir la Ley de Poderes de Guerra, que obliga a solicitar permiso tras 60 días de operaciones militares activas en el extranjero.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que la guerra con Irán ha llegado a su fin, en un intento por cerrar el debate político y legal en torno a la continuidad del despliegue militar estadounidense en Oriente Medio.
Según reveló el diario Politico, el mandatario envió una carta al Congreso en la que sostiene que el conflicto “ha concluido”, justo en la fecha límite en la que debía solicitar autorización legislativa para mantener las tropas en la región, conforme a lo establecido por la Ley de Poderes de Guerra.
En la misiva, Trump subraya que no ha habido enfrentamientos directos entre fuerzas estadounidenses e iraníes desde el pasado 7 de abril de 2026, día en que ambas naciones anunciaron un alto el fuego. Esta tregua fue extendida posteriormente por el propio presidente estadounidense de forma unilateral y por tiempo indefinido.
El documento busca poner fin a la discusión sobre si la Administración Trump necesita o no la aprobación del Congreso para continuar con el operativo militar en Oriente Medio. Bajo la interpretación del Ejecutivo, el cese de hostilidades reinicia el conteo legal contemplado en la normativa vigente, lo que eliminaría la obligación inmediata de solicitar autorización.
En esa misma línea, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó la postura del mandatario al asegurar en los últimos días que el alto el fuego “pone el contador a cero” en lo referente a los plazos que establece la ley. Esta interpretación ha generado cuestionamientos entre legisladores, especialmente del Partido Demócrata, quienes consideran que el Gobierno está evadiendo su responsabilidad constitucional.
La Ley de Poderes de Guerra, aprobada en 1973 tras la experiencia de la guerra de Vietnam, establece que el presidente debe obtener el aval del Congreso para mantener tropas en combate en el extranjero más allá de 60 días, salvo en casos donde exista una declaración formal de guerra o un ataque directo contra Estados Unidos.

De acuerdo con el cronograma planteado por varios legisladores, ese plazo se cumpliría este viernes, tomando como punto de partida el informe que Trump envió al Congreso el pasado 2 de marzo. En ese documento, el presidente notificó oficialmente el inicio de las operaciones militares contra Irán, dos días después de que Estados Unidos, en coordinación con Israel, lanzara ataques contra objetivos iraníes.
Sin embargo, Trump no solo ha evitado solicitar la autorización legislativa, sino que también ha puesto en duda la validez de la propia ley. Durante declaraciones ofrecidas en la Casa Blanca, el mandatario sugirió que la normativa podría ser inconstitucional.
“Hay algunas personas que la consideran inconstitucional”, expresó el presidente ante periodistas. “Siempre estamos en contacto con el Congreso, pero nadie lo ha solicitado nunca antes (…) ¿Por qué deberíamos ser diferentes?”, agregó.
Esta postura refleja una tensión persistente entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en Estados Unidos sobre el alcance de las facultades presidenciales en materia de política exterior y uso de la fuerza militar. Históricamente, distintos presidentes han actuado sin una autorización explícita del Congreso en conflictos internacionales, lo que ha generado debates sobre el equilibrio de poderes.
Por su parte, críticos de la Administración advierten que declarar el fin del conflicto sin un acuerdo formal o sin un marco claro podría sentar un precedente peligroso. Señalan que, aunque no haya enfrentamientos activos, la presencia militar estadounidense en la región continúa, lo que mantiene latente el riesgo de una escalada.
Asimismo, expertos en derecho constitucional consideran que la interpretación del Gobierno sobre el reinicio del plazo de 60 días carece de sustento legal sólido. Argumentan que la ley no contempla excepciones basadas en treguas temporales o pausas en los combates.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán, que se intensificó a inicios de marzo con una serie de ataques coordinados junto a Israel, generó preocupación internacional por el riesgo de una guerra a gran escala en Oriente Medio. La tregua alcanzada en abril fue vista como un alivio momentáneo, aunque sin resolver las tensiones de fondo entre ambos países.
Con esta nueva declaración, Trump busca proyectar una imagen de cierre del conflicto, en medio de presiones políticas internas y cuestionamientos legales. Sin embargo, el debate en Washington sobre la legalidad y legitimidad de sus acciones parece lejos de terminar.
Mientras tanto, el Congreso podría evaluar medidas para reafirmar su rol en la supervisión de operaciones militares en el extranjero, en un contexto donde la relación entre ambos poderes continúa marcada por la confrontación.
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