Director del IICA subraya la guerra de Irán como un gran desafío agrícola en Latinoamérica
Más del 50 % de fertilizantes importados están en riesgo por tensiones en Ormuz, afectando decisiones de siembra en la región; el IICA advierte impacto inmediato en alimentos y urge cooperación internacional para evitar mayores pérdidas.
Por
EFE
Publicado el 13 de abril de 2026
La crisis geopolítica vinculada a Irán está generando efectos directos en la agricultura de América Latina y el Caribe, especialmente por la interrupción del suministro de fertilizantes nitrogenados. Según el director del IICA, Muhammad Ibrahim, esta situación influye en las decisiones de siembra, reduce la productividad y encarece los alimentos. A ello se suma el aumento de los costos energéticos, que agrava el panorama. El organismo impulsa soluciones como el uso de tecnologías, biofertilizantes y cooperación regional para disminuir la dependencia externa. Además, promueve iniciativas como AgriConnect y refuerza acciones contra plagas y enfermedades transfronterizas que amenazan la producción.
El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para Agricultura (IICA), Muhammad Ibrahim, subraya en una entrevista con EFE cómo la guerra contra Irán amenaza al sector en Latinoamérica y el Caribe en diversos frentes y destaca la importancia de reforzar la cooperación transnacional para combatir otro gran desafío: las plagas.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz está estrangulando principalmente el suministro de fertilizantes nitrogenados, algo preocupante en grandes potencias productoras de alimentos como Brasil, “que importa más del 50 % de sus fertilizantes”, como destaca Ibrahim.
El problema también afecta a otros grandes productores de la región, desde Argentina hasta México o EE.UU., cuenta el ingeniero agrónomo guyanés en una entrevista concedida durante una visita a Washington para mantener una ronda de contactos en un momento de crucial importancia para el sector.
“Estoy seguro de que la escasez de fertilizantes está afectando las decisiones de los agricultores en cuanto a siembra, cultivos y demanda. Esto repercutirá en los rendimientos, la productividad y la oferta y disponibilidad de alimentos para los consumidores”, explica.
A este problema, indica Ibrahim, se une además el que “los costos de la energía han aumentado debido a las restricciones vigentes, y el sector agrícola consume energía en diversos ámbitos”, lo que aboca a un encarecimiento del precio de los alimentos.
“IICA, como institución, trabaja para analizar estos casos y ayudar a los países a tomar decisiones sobre cómo gestionar estos factores de riesgo. Por ejemplo, les proporcionamos sistemas de información digital sobre el mercado, que permiten conocer la situación de los fertilizantes en los países, identificar las deficiencias, determinar qué países se ven más afectados y cómo promover un mayor intercambio de datos para abordar estos problemas”, afirma.

“También les ayudamos a identificar las innovaciones y tecnologías necesarias para impulsar la producción con bajos insumos de fertilizantes”, añade el director general, que afirma que el IICA también está ayudando a “identificar oportunidades para reducir la dependencia de la importación de fertilizantes de una sola fuente”.
En ese sentido, el potencial rol de determinados países ha ganado importancia, como en el caso de Trinidad y Tobago, que al ser productor de gas natural -insumo esencial para amoníaco, urea y soluciones nitrogenadas- puede convertirse en un nuevo actor clave en las cadenas de suministro regionales.
Ibrahim apunta además que su país natal, Guyana, está dando los primeros pasos para convertirse también en productor de fertilizantes nitrogenados a partir del gas que produce.
El máximo responsable del IICA señala que el organismo cuenta además con un programa de bioeconomía que se enfoca en la producción de biofertilizantes para economías circulares, como los que se usan en el sector cafetalero, produciendo compost a partir de residuos del café.
En el marco de su visita a Washington, Ibrahim, ingeniero con más de tres décadas de experiencia internacional, ha presentado AgriConnect, una iniciativa que el IICA y el Banco Mundial (BM) crearon para trabajar en diversos frentes.
El programa se enfoca en la recuperación de infraestructura para facilitar la comercialización y el suministro de insumos, en el desarrollo del capital humano o en el impulso de capacidades, brindando apoyo técnico y las herramientas digitales, como la inteligencia artificial para mejorar la conectividad, cuenta Ibrahim.
Agriconnect, señala, también pone atención en una barrera clave para el sector, la falta de financiación y busca apoyar a los países para impulsar el desarrollo y transformación de proyectos para poder hacerlos viables y lograr que cuenten con capital necesario.
También, agregó Ibrahim, durante su visita a Washington ha ahondado acerca de "cómo colaborar más con EE.UU. en el programa del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal para el control de enfermedades transfronterizas” debido a la amenaza económica del gusano barrenador o la peste porcina africana en la región.
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