Salvadoreño competirá en el certamen Chef del Año 2026 en Alemania
El salvadoreño Mauricio Morán es semifinalista del Chef del Año 2026 en Alemania, donde busca posicionar sabores e identidad nacional en la alta cocina europea.
Por
Betty Carranza
Publicado el 11 de abril de 2026
El chef salvadoreño Mauricio Morán es uno de los 16 semifinalistas del concurso Chef del Año 2026, que se realizará el 26 de abril en el Allianz Arena de Múnich, Alemania. Actualmente sous chef del restaurante Solo Du, con una estrella Michelin, ha desarrollado una carrera en Europa tras formarse en El Salvador, donde también fue docente. Su propuesta para el certamen se inspira en un plato de su infancia, vinculado a su madre, que reinterpretará con técnicas modernas. El concurso evaluará técnica, creatividad y narrativa culinaria frente a un jurado especializado.
El chef salvadoreño Mauricio Morán, actualmente radicado en Alemania, es uno de los 16 semifinalistas del prestigioso concurso Chef del Año 2026, una de las competencias más reconocidas de la alta cocina en Europa. El evento se desarrollará el 26 de abril en el Allianz Arena de Múnich y reunirá a talentos internacionales en una jornada donde la técnica, la creatividad y la identidad culinaria serán clave.
Morán se desempeña como sous chef en el restaurante Solo Du, en Baviera, establecimiento que cuenta con una estrella Michelin. Desde ahí ha construido una carrera que combina formación constante, experiencia internacional y una propuesta marcada por sus raíces.

“Para mí representar a mi país es un orgullo porque siempre ha sido mi sueño traspasar fronteras con nuestra gastronomía”, afirma el chef. Aunque su carrera se desarrolla en Europa, su cocina mantiene una conexión directa con El Salvador. “Creo que la clave está en que lo que voy a presentar es único, muy diferente a lo que se acostumbra en Europa”, agrega.
Una base construida en El Salvador
Antes de su etapa en Alemania, Morán desarrolló su carrera en El Salvador, donde acumuló experiencia tanto en cocina como en formación académica. Durante varios años impartió clases, lo que le permitió profundizar en distintas áreas de la gastronomía.
“Mi experiencia como chef en El Salvador fue muy gratificante. Tuve la oportunidad de dar clases de cocina por varios años y eso me permitió profundizar en técnicas clásicas así como en las últimas tendencias de la alta cocina”, explica.

Ese período también marcó un punto importante en su vocación. “Descubrí mi otra pasión, que es la de enseñar y formar futuras generaciones de cocineros salvadoreños”, señala.
Sin embargo, su búsqueda profesional lo llevó a tomar una decisión clave: salir del país. “Siempre he dicho que nunca se deja de aprender. Para mí llegó el momento de decidir salir de El Salvador para aprender otras gastronomías, ver el mundo con otros ojos y conocer nuevas técnicas”, cuenta.
Experiencia en la élite gastronómica europea
Su recorrido en Europa incluye experiencias en algunas de las cocinas más exigentes del continente. En Madrid trabajó en el restaurante Deessa, ubicado en el hotel Mandarin Oriental Ritz y dirigido por el chef Quique Dacosta.
“Cuando comencé a trabajar ahí tenían una estrella Michelin y a los meses, quizá a los seis, ganamos la segunda estrella. Fue un gran logro para mí”, recuerda.
También participó en el congreso Madrid Fusión, uno de los encuentros gastronómicos más relevantes a nivel global, donde formó parte de una master class junto a otros chefs.
En Girona, tuvo la oportunidad de pasar por El Celler de Can Roca, restaurante con tres estrellas Michelin que ha sido reconocido como uno de los mejores del mundo. Durante esa experiencia presentó una propuesta con identidad salvadoreña. “Les había preparado una versión moderna de un tamal de pollo”, comenta.
El reto: técnica, creatividad y memoria
En el Chef del Año 2026, Morán competirá junto a otros 15 cocineros seleccionados entre cientos de aspirantes. En esta etapa semifinal, el formato del concurso exige a los participantes mucho más que habilidades culinarias.

Cada chef debe presentar un plato inspirado en los “recuerdos de infancia”, reinterpretado con técnicas contemporáneas y una narrativa personal. En ese contexto, la propuesta de Morán tiene un origen íntimo.
“Mi historia es el plato que marcó mi infancia, el plato que mi mamá me preparaba con mucho amor”, relata. Se trata de unos tacos de pollo que forman parte de su memoria personal.
“La competencia consta de presentar ese plato y luego hacer una interpretación moderna. Está inspirado en mi mamá, que fue por ella que descubrí mi pasión por la cocina”, explica.
Las preparaciones serán evaluadas por un jurado integrado por chefs con estrellas Michelin, críticos gastronómicos y especialistas del sector. La competencia no solo valora el sabor, sino también la técnica, la creatividad y la capacidad de contar una historia a través del plato.
Un escenario de alto nivel
El Allianz Arena de Múnich, conocido mundialmente por que es un estadio de fútbol, será el escenario de esta competencia gastronómica. Durante el evento, los 16 semifinalistas buscarán uno de los seis cupos para la final, prevista para noviembre de 2026.
Además del concurso principal, la jornada incluirá la Chefs Challenge Night, una experiencia donde los chefs preparan platos para cientos de asistentes, quienes también pueden influir en la selección mediante votación en vivo.
El impacto del certamen en la industria es relevante. Más de 500 cocineros han participado en distintas ediciones, y al menos 50 han sido posteriormente reconocidos con estrellas Michelin.
Adaptarse y avanzar en la alta cocina
El proceso de adaptación a la alta cocina europea ha sido progresivo para Morán. “No ha sido fácil adaptarse a las exigencias, pero todo ha sido gradual. Cada paso me ha fortalecido”, asegura.
Desde su posición actual en Alemania, continúa desarrollando una propuesta que integra técnica internacional con identidad propia. Ingredientes como el loroco, por ejemplo, siguen presentes en su imaginario culinario.
Su participación en el Chef del Año 2026 marca un nuevo paso en una carrera que ha cruzado fronteras, pero que mantiene una conexión constante con sus orígenes.

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