Sacerdote argentino se suicida al saber que sería capturado por abuso sexual contra cinco niños

Aparte de los testimonios de las víctimas, todavía es más escalofriante el perfil psicológico que construyeron las autoridades sobre el cura.

El padre tenía 59 años. Foto de Twitter (@porquetendencia)

Por K. Rivera

Dic 17, 2019- 12:07

El padre Eduardo Lorenzo fue hallado sin vida, con un arma de fuego a su lado en la sede Cáritas de la Plata, en Argentina. Se suicidó a poco tiempo de enterarse que la jueza Marcela Garmendia había ordenado su detención tras ser acusado de abuso sexual con acceso carnal contra al menos cinco víctimas, todas del sexo masculino, todas menores de edad.

Lorenzo estaba por cumplir 60 años. De acuerdo a un artículo de Infobae, gente de Cáritas encontró al sacerdote y denunciaron el hecho a la policía.

La detención era esperada hace meses por las víctimas y sus familiares. Hasta este lunes que Garmendia hizo efectiva la petición, luego de analizar el perfil psicológico del cura. Sin embargo, este no podía quedarse preso todavía, ya que el abogado defensor de Lorenzo presentó a la Corte un pedido de eximición de prisión, el cual fue negado por la jueza, pero apelado en la Cámara de Apelaciones.

No obstante, una última declaración por parte de un hombre de 44 años que aseguró fue abusado por el sacerdote a principios de los 90, hizo que la detención se activara en formalidad.

Según narra Infobae, “Gustavo”, un nombre ficticio elegido para no revelar la identidad de la víctima, narró que el sacerdote lo obligaba a hacerle masajes, lo emborrachó e intentó besarlo en la boca. “Me pedía que le hiciera masajes en la espalda y me subiera arriba de él”, relató el 3 de diciembre en tribunales.

Este hombre señaló que los abusos fueron efectuados entre 1991 y 1992 en la Parroquia San José Obrero, de Berisso, y en la Iglesia San Benito, en Olmos. Y también indicó que conoció al cura porque este era el que coordinaba los grupos de Scouts, y él participaba de ellos. “Un día me invitó a cenar a la casa parroquial, que quedaba al lado de la iglesia San José Obrero. Fui y como no podía volver porque era tarde, me ofreció que me quede en una habitación que tenía”.

Aparte de los testimonios de las víctimas, todavía más escalofriante el perfil psicológico que construyeron las autoridades sobre el cura: “estructura psicopática perversa de la personalidad, con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo, con escasa autocrítica y autoobversación impregnada de rasgos narcicísticos”. Además, lo definieron como un “narcisista, con afectividad poco empática” que tiene “ausencia de sentimientos de angustia o culpa”.

En medio de las investigaciones, Lorenzo contó que su madre murió cuando él tenía 7 años y que luego su papá tuvo otra pareja que se suicidó pocos años más tarde. También señaló que tuvo interés por la vida religiosa desde los 15 años, sin embargo, una novia que tuvo le hizo dudar. Hasta que a los 20 años ingresó al seminario San José.

De su vida en el seminario confesó que lo que más le costó fue mantener el “celibato”, que temió  “ser halagado” y que “sublimó” su vida sexual, y que a los 26 creyó haberse enamorado de una mujer.

Bitácora de las denuncias

De acuerdo a información recolectada por Infobae, la primera denuncia fue hecha en 2008 por Diego Pérez (27) quien acusó al padre de abusarlo sexualmente. Pero el caso fue archivado por los fiscales quienes consideraron que no habían suficientes pruebas.

Esta pintura es muestra del repudio colectivo de los argentinos al saber de las violaciones de Lorenzo/ Foto Twitter (@2luli_)

Sin embargo, este año el caso fue reabierto por el abogado Juan Pablo Gallego, quien recolectó más información y logró que Pérez fuera escuchado. Su testimonio fue desgarrador:

“Me penetró sexualmente por vía anal innumerable cantidad de veces”; “El me decía vos ya sos mío”. “En el interín de esas orgías y ataques sexuales a los que me sometía, a veces recordaba que tenía que dar misa. Al finalizar las misas me alcoholizaba y me volvía a someter sexualmente”, son algunas de las escenas más aterradoras.

La reaparición de Pérez, animó a otros chicos que también habían sido agredidos. El segundo chico fue Julián Bartoli (36) quien aseguró haber sido abusado entre 1999 y 2001.

“Tiene como modus operandi hacer fiestas en quintas que él mismo alquilaba. A la noche siempre hay alcohol, nunca hay mujeres y siempre hay varones mayores y menores de edad. Yo habiendo sido invitado a una fiesta, él me manda a llamar a su habitación privada, y cuanto entro, estaba semidesnudo exhibiendo su pene acostado en su cama, ¿qué les parece que esto genera en la psiquis de un chico? Al día de hoy no puedo acordarme qué pasó y qué me hizo”, contó Bartoli.

El 13 de noviembre apareció otro testigo que se hacía llamar “Juan”, que detalló los maltratos que vivió entre 2001 y 2002. En su declaración contó que él le ayudaba a Lorenzo a hacer cosas en su casa. Y de pronto, con la excusa de que viera televisión con él, le decía que se acostara en su cama. Ahí le decía que lo abrazara, y él le decía que le gustaba su olor y le pedía que le acariciara la cabeza, le limpiara los talones y le pasara crema por sus pies.

Ante esto, Lorenzo expresó en una entrevista en la revista “El Día”: “Todo lo que cuenta es una gran mentira. Yo jamás abusaría de un chico, me parece algo asqueroso”. No obstante, su suicidio dicta lo contrario.

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