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La pérdida de hábitats naturales obliga a los mosquitos a buscar nuevas fuentes de sangre, acercándolos cada vez más a los humanos.

Pérdida de especies hace que mosquitos ataquen más a personas

La disminución de fauna silvestre está alterando la dieta de los mosquitos, que ahora prefieren picar a humanos, elevando el riesgo de enfermedades como el dengue.

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Por Betty Carranza
Publicado el 17 de enero de 2026

 

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La pérdida de biodiversidad está cambiando los hábitos de los mosquitos, que ahora prefieren picar a humanos por la falta de animales silvestres. Un estudio del Instituto Oswaldo Cruz y la Universidad Federal de Río de Janeiro, publicado en *Frontiers in Ecology and Evolution*, reveló que en la Mata Atlántica, muchas especies de mosquitos se alimentan principalmente de sangre humana. Esta tendencia aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades como dengue, zika o fiebre amarilla. Los expertos advierten que conservar los hábitats naturales es clave para reducir el contacto entre mosquitos y personas y prevenir futuros brotes epidémicos.

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La pérdida de especies animales está provocando un cambio en el comportamiento alimentario de los mosquitos, que ahora eligen con más frecuencia la sangre humana como fuente principal. Esta transformación eleva la amenaza de enfermedades transmitidas por estos insectos, como el dengue, el zika o la fiebre amarilla, según concluye un estudio reciente publicado en la revista científica Frontiers in Ecology and Evolution.

Investigadores del Instituto Oswaldo Cruz y de la Universidad Federal de Río de Janeiro encontraron que, en áreas donde la fauna silvestre ha disminuido debido a la expansión urbana, los mosquitos muestran una fuerte preferencia por la sangre humana. Esto representa un giro importante en la ecología de estos insectos y un nuevo factor de riesgo para la salud pública.

"Demostramos que las especies de mosquitos que capturamos en los restos de la mata atlántica tienen una clara preferencia por alimentarse de humanos", afirmó Jeronimo Alencar, uno de los autores principales del estudio y biólogo del Instituto Oswaldo Cruz. La investigación se realizó utilizando trampas luminosas para capturar ejemplares en dos reservas naturales del estado de Río de Janeiro.

Cambios de hábitos con implicaciones sanitarias

Los investigadores analizaron 1.714 mosquitos de 52 especies, de los cuales 145 hembras estaban visiblemente alimentadas. Mediante técnicas genéticas, lograron identificar el origen de la sangre en 24 de esos ejemplares. El resultado: 18 habían picado a humanos, mientras que otros pocos habían elegido anfibios, aves, un roedor y un cánido. Algunos incluso habían consumido sangre de múltiples fuentes.

"Aunque algunas especies de mosquitos pueden tener preferencias innatas, la disponibilidad y la proximidad del huésped son factores extremadamente influyentes", explicó Alencar, quien destacó que el comportamiento de estos insectos es más flexible de lo que se creía.

En declaraciones recogidas por ScienceDaily, Sergio Luiz Silva Machado, investigador en la Universidad Federal de Río de Janeiro y coautor del estudio, advirtió: "Saber que los mosquitos de una zona tienen una fuerte preferencia por los seres humanos sirve como alerta del riesgo de transmisión".

Un ecosistema fragmentado

La Mata Atlántica es una selva tropical que se extiende por gran parte del litoral brasileño. Originalmente cubierta por vegetación densa y rica en especies, hoy en día solo conserva cerca de un tercio de su superficie original debido al avance urbano y la deforestación.

Mosquitos en zonas urbanizadas muestran mayor preferencia por picar a personas, elevando el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores.
Mosquitos en zonas urbanizadas muestran mayor preferencia por picar a personas, elevando el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores. / Shutterstock

Esta fragmentación ambiental obliga a los mosquitos a adaptarse a nuevos escenarios. Donde antes tenían acceso a una gran diversidad de vertebrados silvestres, ahora se ven rodeados por seres humanos, mascotas y otras especies domésticas.

El medio DW, que analizó el estudio, destaca que esta adaptación es particularmente preocupante porque transforma a los humanos en el objetivo principal de especies que antes no eran relevantes en la transmisión de virus.

Enfermedades que amenazan

Los mosquitos son vectores de enfermedades virales que cada año afectan a millones de personas en el mundo. Entre las más conocidas están:

  • Dengue
  • Zika
  • Fiebre amarilla
  • Chikunguña

Estos virus pueden provocar desde síntomas leves hasta cuadros graves que requieren hospitalización y pueden dejar secuelas permanentes. La expansión de mosquitos con nuevas preferencias alimentarias podría agravar la incidencia de estos padecimientos en zonas donde antes no eran comunes.

Estrategias para la prevención

Si bien el estudio brasileño es exploratorio y requiere replicación con metodologías más amplias, los resultados ofrecen información valiosa para el diseño de estrategias de salud pública. Conocer el comportamiento de los vectores es fundamental para predecir y prevenir brotes epidémicos.

"Estos hallazgos podrían ayudar al desarrollo de políticas más eficaces para el control de mosquitos y la prevención de enfermedades transmitidas por vectores", afirmaron los autores en Frontiers in Ecology and Evolution.

Entre las recomendaciones de los expertos están:

  • Restaurar hábitats naturales para reducir el contacto mosquito-humano.
  • Fortalecer la vigilancia epidemiológica en zonas en transición ecológica.
  • Educar a la población sobre medidas de protección personal.

Una alerta para la salud global

El estudio también plantea una reflexión más amplia sobre el impacto de la actividad humana en los ecosistemas y su relación con la salud global. La alteración del equilibrio natural no solo afecta a la fauna, sino que también modifica las dinámicas de transmisión de enfermedades.

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Como resume ScienceDaily, "la pérdida de biodiversidad no elimina a los mosquitos, los hace más peligrosos". Una advertencia clara sobre la necesidad de enfoques integrados que unan conservación ambiental y prevención en salud pública.

La investigación completa puede consultarse en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, publicada el 15 de enero de 2026.

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