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La guerra en Oriente Medio mantiene el precio del petróleo arriba de los 90 dólares por barril y aumenta la tensión en los mercados energéticos.

EE.UU. rompe récord de exportación petrolera tras bloqueo del estrecho de Ormuz

El bloqueo del estrecho de Ormuz elevó las exportaciones petroleras de EE.UU. y mantiene en tensión al mercado energético mundial.

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Por Evelyn Alas
Publicado el 09 de mayo de 2026

 

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Estados Unidos alcanzó un récord histórico en exportaciones de petróleo tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, provocado por la guerra entre Irán, Israel y EE.UU. Según la Administración de Información Energética, las ventas superaron los 5.3 millones de barriles diarios a finales de abril. El cierre de esta ruta estratégica, por donde circulaba cerca del 20 % del crudo mundial, provocó fuertes interrupciones en el suministro global y elevó el precio del petróleo por encima de los 90 dólares por barril. Aunque Washington liberó reservas estratégicas para reducir costos, expertos advierten sobre un creciente riesgo de déficit energético.

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El bloqueo del estrecho de Ormuz, provocado por la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, ha disparado las exportaciones de petróleo estadounidense a niveles históricos y ha puesto en alerta a los mercados energéticos mundiales. Mientras Washington aumenta sus ventas de crudo para suplir parte del suministro perdido en Medio Oriente, el precio del petróleo continúa elevado y crecen las preocupaciones sobre un posible déficit energético en la principal economía del mundo.

Según datos recientes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), las exportaciones de petróleo del país alcanzaron un promedio récord de 5.3 millones de barriles diarios durante la última semana de abril. La cifra supera ampliamente el promedio de 4.1 millones de barriles diarios registrado antes del inicio del conflicto armado.

El aumento en las exportaciones se aceleró tras el ataque militar lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, acción que desencadenó una nueva guerra en Oriente Medio y elevó la tensión en uno de los principales corredores energéticos del planeta.

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es considerado uno de los puntos más estratégicos para el comercio mundial de petróleo. Antes del conflicto, por esa vía marítima transitaban aproximadamente 20 millones de barriles diarios de crudo, equivalente a cerca del 20 % del suministro global.

Sin embargo, tras los ataques, Irán decidió bloquear el paso marítimo como medida de represalia, afectando de inmediato las cadenas internacionales de suministro de petróleo y gas natural licuado.

La interrupción del tráfico en la zona ha provocado fuertes presiones sobre los mercados internacionales y encendió las alarmas entre las principales potencias consumidoras de energía.

Hace algunas semanas, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, aseguró que la guerra ha provocado la pérdida de aproximadamente 13 millones de barriles diarios de petróleo en el mercado internacional.

De acuerdo con el funcionario, la situación está generando “importantes interrupciones en el suministro de materias primas esenciales”, lo que podría tener efectos prolongados sobre la economía mundial si el conflicto se mantiene.

En este escenario, Estados Unidos ha aprovechado su capacidad de producción para incrementar sus exportaciones y posicionarse como uno de los principales proveedores alternativos de crudo.

No obstante, el aumento en las ventas no ha sido suficiente para reducir significativamente los precios del petróleo, que continúan muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto.

El petróleo intermedio de Texas (WTI), referencia para el mercado estadounidense, se mantiene arriba de los $90 dólares por barril en los contratos de futuros para junio, pese a una leve reducción observada en los últimos días.

El valor actual representa un incremento cercano al 50 % respecto al precio que tenía el crudo hace apenas tres meses, antes del inicio de la guerra.

La reciente caída parcial de los precios responde al optimismo generado por posibles negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, aunque hasta el momento no existe un acuerdo confirmado.

Ante el impacto económico causado por el alza del petróleo, el presidente Donald Trump anunció la liberación de 172 millones de barriles provenientes de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.

La medida busca aliviar la presión sobre los precios de los combustibles y evitar un mayor impacto sobre la inflación y el costo de vida de los estadounidenses.

El bloqueo del estrecho de Ormuz disparó las exportaciones petroleras de Estados Unidos a más de 5 millones de barriles diarios.
El bloqueo del estrecho de Ormuz disparó las exportaciones petroleras de Estados Unidos a más de 5 millones de barriles diarios. / Foto Freepik.

Sin embargo, expertos advierten que el uso intensivo de las reservas estratégicas y el incremento acelerado de las exportaciones podrían generar riesgos internos para el abastecimiento energético del país.

Jeff Currie, analista de la firma de inversión Carlyle, señaló en declaraciones a Bloomberg que Estados Unidos enfrenta actualmente un “déficit energético creciente”.

El especialista alertó que, si la guerra se prolonga y el bloqueo en Ormuz continúa, las reservas estadounidenses podrían acercarse a niveles críticos hacia el verano.

La preocupación también se extiende a Europa y Asia, regiones altamente dependientes del petróleo proveniente de Medio Oriente. Países como China, India, Japón y Corea del Sur son algunos de los principales afectados por las restricciones en el tránsito marítimo.

Además del petróleo, el bloqueo impacta el transporte de gas natural licuado, recurso fundamental para varias economías europeas que todavía buscan reducir su dependencia energética de Rusia tras la invasión a Ucrania.

Analistas internacionales consideran que el conflicto podría provocar nuevos aumentos en los costos de transporte, electricidad y producción industrial en distintos países, alimentando riesgos de inflación global.

Mientras tanto, el mercado energético sigue atento a cualquier avance diplomático que permita reabrir el estrecho de Ormuz y estabilizar el flujo internacional de petróleo.

Aunque Estados Unidos ha logrado aumentar temporalmente su protagonismo como exportador, expertos sostienen que ninguna nación tiene la capacidad inmediata de reemplazar completamente el volumen de crudo que normalmente circula por esa ruta marítima.

La incertidumbre geopolítica mantiene en vilo a inversionistas, gobiernos y consumidores, en un contexto donde cualquier escalada militar adicional podría provocar nuevas sacudidas en los precios internacionales de la energía.

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