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Cristian Lucanas, entomólogo de la Universidad de Filipinas Los Baños, muestra especímenes de cucarachas preservadas en un laboratorio universitario en Los Baños, al sur de Manila.

El científico filipino que defiende a las cucarachas incomprendidas

Un entomólogo filipino investiga cucarachas en selvas tropicales y reivindica su papel en los ecosistemas, pese a su mala fama como plagas urbanas.

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Por AFP
Publicado el 09 de marzo de 2026

 

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Un entomólogo filipino defiende el valor ecológico de las cucarachas, insectos que suelen ser vistos como plagas. Cristian Lucanas, investigador de la Universidad de Filipinas, ha descubierto 15 especies y se dedica a estudiar su diversidad en selvas tropicales del país. Según explicó a AFP, estos animales cumplen un papel clave en los ecosistemas al descomponer materia orgánica y reciclar nutrientes en el suelo. Filipinas alberga unas 130 especies, muchas de ellas endémicas. El científico busca cambiar la percepción pública sobre estos insectos y promover más investigación, advirtiendo que su desaparición podría afectar procesos ecológicos fundamentales y cadenas alimentarias.

El científico filipino Cristian Lucanas dedica su carrera al estudio de las cucarachas, un grupo de insectos con más de 4,600 especies conocidas que desempeñan un papel clave en los ecosistemas, según relató a AFP durante su trabajo de campo en Filipinas.

En la oscuridad de la selva tropical, la luz de una linterna frontal guía a Lucanas mientras revisa la maleza con cuidado hasta encontrar una cucaracha. La levanta con delicadeza, la observa y la guarda para su estudio. A sus 31 años, el entomólogo de la Universidad de Filipinas se ha convertido en el único especialista del país dedicado a este insecto y ya ha descubierto 15 especies nuevas.

Entre sus colegas y amigos se ganó el apodo de “Señor de Ipis”, utilizando el nombre local con el que se conoce a las cucarachas. Aunque reconoce que la mayoría de las personas las perciben como animales repulsivos o peligrosos, sostiene que su función en la naturaleza es mucho más relevante de lo que suele creerse.

“Yo también odiaba las cucarachas cuando era niño”, contó Lucanas con una sonrisa durante una entrevista con AFP en la ciudad universitaria de Los Baños, al sur de Manila.

Un insecto con mala reputación

Las cucarachas suelen asociarse con suciedad, plagas urbanas y enfermedades. Esa percepción, según Lucanas, influyó durante décadas en el escaso interés científico que despertaron.

“El miedo a las cucarachas es innato”, reconoce el investigador, quien a menudo evita mencionar directamente su especialidad cuando alguien le pregunta por su trabajo. “Suelo decir que trabajo en un museo”, explica.

Incluso dentro del mundo científico, estudiar cucarachas no siempre genera entusiasmo. Su pareja, también entomóloga, investiga insectos distintos, considerados menos desagradables por el público.

Sin embargo, detrás de esa mala fama existe una diversidad sorprendente. Actualmente se conocen más de 4,600 especies de cucarachas en el mundo, aunque Lucanas considera que el número real podría ser mucho mayor.

“Es posible que el total real sea el doble o incluso el triple”, afirma.

Cristian Lucanas, entomólogo de la Universidad de Filipinas Los Baños, observa un espécimen de cucaracha con un microscopio en un laboratorio universitario al sur de Manila.
Cristian Lucanas, entomólogo de la Universidad de Filipinas Los Baños, observa un espécimen de cucaracha con un microscopio en un laboratorio universitario al sur de Manila. Foto: TED ALJIBE / AFP.

Biodiversidad aún poco explorada

Filipinas alberga una notable diversidad biológica y las cucarachas no son la excepción. De acuerdo con Lucanas, el archipiélago cuenta con alrededor de 130 especies conocidas, de las cuales cerca de tres cuartas partes son endémicas, es decir, no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

A pesar de esa riqueza biológica, durante mucho tiempo los investigadores prestaron poca atención a estos insectos.

“Durante mucho tiempo, nadie las estudió”, señala el científico, quien considera que esa falta de investigación resulta “triste” considerando la variedad existente en el país.

Lucanas sostiene que comprender mejor estas especies puede aportar información relevante sobre el funcionamiento de los ecosistemas tropicales y su equilibrio.

Su trabajo incluye expediciones en selvas, cuevas y áreas remotas, donde examina el comportamiento y las características de distintas especies.

Un papel clave en el ecosistema

Más allá de su reputación negativa, las cucarachas cumplen funciones esenciales en la naturaleza. Según explica Lucanas, se trata de organismos detritívoros, es decir, se alimentan de materia orgánica en descomposición.

Al igual que los escarabajos peloteros o las lombrices de tierra, estos insectos contribuyen a reciclar nutrientes en el suelo. Consumen restos vegetales, animales muertos e incluso individuos de su propia especie, acelerando el proceso de descomposición.

“Debido a su enorme papel en el ecosistema, sus procesos se verían obstaculizados si desaparecieran”, advierte el entomólogo.

Un mundo sin cucarachas tendría consecuencias en cadena. Las aves y las arañas perderían una fuente importante de alimento, mientras que los procesos naturales de descomposición se ralentizarían.

Además, según explica el investigador, esa alteración podría afectar la capacidad de las plantas para absorber dióxido de carbono, lo que a su vez tendría implicaciones en el equilibrio climático.

Aunque algunas especies pueden transportar microbios asociados a enfermedades, Lucanas subraya que la mayoría de las cucarachas viven en entornos naturales y no representan riesgos directos para las personas.

Un interés que nació en una cueva

La fascinación de Lucanas por estos insectos comenzó hace unos 12 años durante una excursión universitaria a una cueva de murciélagos en una isla remota.

El suelo estaba cubierto de cucarachas que se alimentaban del guano acumulado. Intrigado por aquella escena, el estudiante preguntó a su asistente de laboratorio qué especie era.

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Cuando nadie pudo identificarla, comprendió que había encontrado un campo de estudio poco explorado.

Ese momento marcó el inicio de una trayectoria científica centrada en catalogar nuevas especies y comprender su papel ecológico.

Actualmente, Lucanas trabaja con colecciones científicas que incluyen cerca de 250,000 insectos preservados en un museo. Allí mantiene un aerosol insecticida a mano para evitar que cucarachas vivas puedan dañar las muestras.

Inspiración en la literatura fantástica

Además de la investigación, Lucanas se divierte nombrando algunas de las especies que descubre. Admirador del escritor británico J. R. R. Tolkien, suele inspirarse en personajes y criaturas del universo de “El Señor de los Anillos”.

Entre los nombres que ha utilizado se encuentran “Valar”, “Hobbitoblatta” y “Nazgul”, referencias directas a la famosa trilogía literaria.

La singularidad de su especialidad también ha hecho que sea consultado por instituciones fuera del ámbito académico.

Una empresa de insecticidas lo invitó a impartir una conferencia a su personal sobre identificación de cucarachas, mientras que una cadena de restaurantes solicitó su asesoría para enfrentar infestaciones de la llamada cucaracha alemana, una especie invasora originaria de India.

Aun así, el científico reconoce que el control de plagas no es su principal área de experiencia.

“El control no es realmente mi fuerte”, admite.

Mitos sobre su resistencia

Las cucarachas también han generado numerosos mitos, especialmente sobre su supuesta capacidad para sobrevivir a desastres extremos.

Uno de los más populares sostiene que estos insectos podrían heredar la Tierra después de una guerra nuclear. Sin embargo, Lucanas asegura que esa afirmación no tiene fundamento científico.

Según explica, la resistencia de las cucarachas a la radiación es comparable a la de otros insectos, por lo que no serían especialmente capaces de sobrevivir a un evento nuclear.

En realidad, el investigador considera que la amenaza más inmediata para muchas especies no proviene de catástrofes globales, sino de la actividad humana.

La pérdida de hábitats naturales, la contaminación y los cambios ambientales pueden afectar a poblaciones que, paradójicamente, siguen siendo muy poco estudiadas.

Para Lucanas, comprender mejor a estos insectos es una manera de entender procesos ecológicos más amplios.

En medio de la selva filipina, iluminado apenas por la luz de su linterna, el entomólogo continúa buscando nuevas especies y defendiendo a un grupo de organismos que, pese a su mala reputación, forman parte esencial del equilibrio natural del planeta.

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