Cáncer de mama crecerá 34% en 2050 y golpeará más a países pobres
Los casos de cáncer de mama subirán 34% y las muertes 44% en 2050, con mayor impacto en países de bajos ingresos, según The Lancet Oncology.
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EFE
Publicado el 02 de marzo de 2026
El cáncer de mama aumentará un 34 % en nuevos casos y un 44 % en muertes hacia 2050, con mayor impacto en países de bajos ingresos, según un estudio publicado en The Lancet Oncology. En 2023 se registraron 2,3 millones de diagnósticos y 764.000 muertes, cifras que crecerán significativamente en las próximas décadas. Aunque la incidencia es más alta en países ricos, la mortalidad se concentra en naciones con menos recursos. Desde 1990, las muertes bajaron 30 % en países desarrollados, pero casi se duplicaron en los más pobres. El 28 % de la carga global está ligada a factores de riesgo modificables.
El cáncer de mama seguirá siendo el más común entre las mujeres a nivel mundial y, pese a los avances en tratamientos, los casos aumentarán un 34 % y las muertes un 44 % para 2050, impulsados por un impacto “desproporcionado” en países de renta baja. Así lo advierte el más reciente análisis del Global Burden of Disease Study Breast Cancer Collaborators, publicado en The Lancet Oncology, que proyecta un escenario desafiante pero también lleno de oportunidades para la prevención y la equidad en salud.
Según el estudio, el número de casos pasará de 2,3 millones en 2023 a más de 3,5 millones en 2050. En paralelo, las muertes subirán de 764.000 a 1,4 millones. Estas cifras reflejan una tendencia que no solo responde al crecimiento y envejecimiento poblacional, sino también a profundas desigualdades en el acceso a diagnóstico temprano y tratamiento oportuno.
"El cáncer de mama sigue cobrándose un precio profundo en las vidas de las mujeres y en las comunidades", lamenta la autora principal Kayleigh Bhangdia, del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington.
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Desigualdad en incidencia y mortalidad
El análisis confirma que en 2023 el 73% de los nuevos diagnósticos se registraron en países de ingresos altos y medios-altos. Sin embargo, el 39% de las muertes ocurrió en países de ingresos bajos y medios-bajos, lo que evidencia brechas significativas en supervivencia.
Al ajustar las tasas por edad para comparar entre países, los investigadores encontraron contrastes marcados. En 2023, las tasas de incidencia estandarizadas fueron más altas en naciones de ingresos altos como Mónaco, Andorra, Francia, Alemania e Irlanda, con cien nuevos casos por cada 100.000 mujeres. En contraste, Afganistán, Somalia y Mozambique registraron trece nuevos casos por cada 100.000 mujeres.
No obstante, la tendencia histórica cambia el panorama. Desde 1990, las tasas estandarizadas de nuevos casos han aumentado un 147% en promedio en países de ingresos bajos, mientras que en los de ingresos altos se han mantenido estables. En cuanto a mortalidad, entre 1990 y 2023 las tasas disminuyeron un 30% en países ricos, pero prácticamente se duplicaron en los de menores ingresos.

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El informe advierte que la creciente carga de la enfermedad se está desplazando hacia países de ingresos medios y bajos, “donde los diagnósticos en etapas más avanzadas, un acceso más limitado a una atención de calidad y tasas de mortalidad más elevadas, amenazan con eclipsar el progreso en la salud de las mujeres”.
Los años de vida saludable perdidos también reflejan esta desigualdad. A nivel global se duplicaron, pasando de 11,7 millones en 1990 a 24 millones en 2023. Aunque los países de ingresos bajos y medios-bajos concentran el 27% de los nuevos casos, representan más del 45% de la mala salud y muertes prematuras asociadas a esta enfermedad, con casi 11 millones de años de vida saludable perdidos.
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Factores de riesgo y prevención
El estudio subraya que más de una cuarta parte de los años de vida saludable perdidos por enfermedad y muerte prematura podrían evitarse con cambios en el estilo de vida: mantener un peso saludable, practicar ejercicio, no fumar y reducir el consumo de carne roja.
En 2023, el 28% de la carga global estuvo vinculada a seis factores de riesgo modificables. El principal fue el consumo de carne roja, responsable del 11% de los años saludables perdidos. Le siguieron el tabaco incluido el humo ajeno con 8%, el azúcar en sangre elevado con 6%, el alto índice de masa corporal con 4%, y tanto el consumo elevado de alcohol como la baja actividad física, cada uno con 2%.
El análisis también señala cambios en los patrones por edad. En 2023 se diagnosticaron tres veces más casos en mujeres de 55 años que en aquellas de 20 a 54. Sin embargo, desde 1990 las tasas en el grupo de 20 a 54 años aumentaron un 29%, mientras que en mujeres mayores apenas variaron. Esto podría estar reflejando transformaciones en factores de riesgo y diferencias entre etapas pre y posmenopáusicas.
Los autores del estudio subrayan que con acceso equitativo a la atención en entornos de bajos recursos, inversión en terapias innovadoras y una fuerte voluntad política, es posible garantizar que todas las mujeres tengan las mismas posibilidades de superar la enfermedad.
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