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Astronautas de Artemis II tras completar una misión de 10 días alrededor de la Luna.

Cambios físicos que enfrentarán los astronautas tras viaje de Artemis II

La misión Artemis II permite observar los efectos de la microgravedad y el proceso de recuperación física tras un viaje de 10 días alrededor de la Luna.

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Por Karla Rodas
Publicado el 10 de abril de 2026

 

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La misión Artemis II permite observar los cambios en el cuerpo humano tras un viaje espacial de diez días alrededor de la Luna. Según una investigación de Infobae, la microgravedad afecta músculos, huesos y sistema inmune, con pérdida de masa muscular y densidad ósea. Durante la misión, los astronautas realizaron ejercicio diario para reducir estos efectos. En el reingreso, enfrentaron fuerzas de hasta 3,9 veces la gravedad, lo que puede causar mareos y desorientación. Tras el amerizaje, siguen protocolos médicos y evaluaciones físicas y psicológicas para facilitar la readaptación a la gravedad terrestre.

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El regreso de los astronautas de Artemis II a la Tierra evidencia los cambios en el cuerpo humano tras una misión espacial, con efectos en músculos, huesos, sistema cardiovascular y equilibrio, según detalla una investigación de Infobae . La tripulación completó un viaje de diez días alrededor de la Luna y, tras el amerizaje, enfrenta un proceso de readaptación bajo supervisión médica.

Efectos de la microgravedad en el cuerpo

Durante la misión, los astronautas estuvieron expuestos a condiciones de microgravedad que afectan directamente al organismo. En ese entorno, los músculos pierden volumen y fuerza, mientras que los huesos reducen su densidad mineral.

Según datos de la NASA citados en el informe, en diez días los tripulantes pudieron haber experimentado una reducción de entre 1% y 2% de masa muscular, principalmente en piernas y espalda. Además, la redistribución de fluidos hacia la parte superior del cuerpo genera el efecto conocido como “cara de luna”.

La disminución de densidad ósea puede debilitar el esqueleto, mientras que estudios recientes también registraron una reducción en la eficacia del sistema inmune tras misiones espaciales, lo que incrementa la vulnerabilidad a infecciones en el periodo posterior al regreso.

Astronautas de Artemis vuelve a la Tierra para dar paso a quienes llegarán a la Luna
El entrenamiento físico en órbita ayuda a reducir la pérdida de masa muscular. Foto: NASA

Rutina de ejercicio durante la misión

Para contrarrestar estos efectos, la tripulación siguió una rutina diaria de ejercicio. Cada astronauta dedicó 30 minutos al entrenamiento con un volante de inercia.

“El dispositivo funciona como una máquina de remo y permite sentadillas, peso muerto y remo ergométrico”, explicó la doctora Patricia Sawyer-Simmons. Este entrenamiento ayuda a frenar la pérdida de densidad ósea, que puede situarse entre 1% y 1,5% mensual, y la atrofia muscular.

El ejercicio también previene complicaciones metabólicas como el aumento de calcio en sangre, asociado al riesgo de cálculos renales. Además, la NASA reportó que estas rutinas contribuyen a mitigar la desincronización de los ritmos circadianos, una alteración frecuente en misiones espaciales.

Reingreso y efectos inmediatos

Durante la reentrada a la atmósfera, los astronautas soportaron fuerzas de hasta 3,9 veces la gravedad terrestre, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos citados en el informe. Estas condiciones pueden provocar fatiga, mareos y desorientación.

En esta fase también se produce un corte temporal en las comunicaciones debido al plasma que rodea la cápsula. Durante ese periodo, los sistemas internos registran datos sobre la nave y la tripulación.

Tras el amerizaje, el cuerpo debe readaptarse a la gravedad terrestre. “No es que se olvidan de caminar, pero no pueden mantener el equilibrio”, explicó Tartaglione. También se registran alteraciones en el sistema cardiovascular, el sueño y la visión, además de una disminución temporal del sistema inmune.

La cápsula Orión de Artemis II puede seguirse en tiempo real gracias a la plataforma interactiva AROW de la NASA.
El regreso a la gravedad terrestre requiere un proceso de readaptación física. Foto: NASA

Proceso de recuperación tras el amerizaje

El protocolo de la NASA establece que la tripulación permanezca cerca de dos horas dentro de la cápsula Orión mientras se realizan inspecciones y se estabiliza el módulo. Posteriormente, los astronautas son trasladados al buque USS John P. Murtha para las primeras evaluaciones médicas.

Luego, continúan su recuperación en el Centro Espacial Johnson, donde se realizan estudios más detallados. El monitoreo incluye tanto aspectos físicos como psicológicos, con evaluaciones para detectar posibles efectos como ansiedad o estrés postmisión.

La agencia espacial también recopila datos de los sistemas de la nave y del estado de los tripulantes, con el objetivo de utilizarlos en futuras misiones.

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