“Atrófica 2.0” lleva la memoria urbana de San Salvador a una galería de arte en Barcelona
Atrófica 2.0, del salvadoreño Óscar López, llega a Barcelona con una propuesta inspirada en la memoria urbana y los muros históricos de San Salvador.
Los muros del Centro Histórico de San Salvador, con sus capas de pintura, grafitis, rótulos y rastros de quienes han habitado sus calles, llegaron hasta Barcelona convertidos en materia para el arte. “Atrófica 2.0”, del salvadoreño Óscar López, conocido como GoGal, abrió sus puertas en la Galería Sergi Sànchez.
La exposición se inauguró el 10 de septiembre y podrá visitarse hasta el 30 de octubre de 2026. Además de llevar una mirada sobre San Salvador al otro lado del Atlántico, la muestra representa la primera exposición de López en España, según la información difundida sobre el proyecto.

“Atrófica 2.0” retoma y reformula la propuesta que el artista desarrolló junto al Museo de Arte de El Salvador (MARTE). Las conversaciones entre ambas partes comenzaron en 2025 y dieron paso a una exposición que se inauguró en San Salvador el 3 de septiembre de ese año.
El proyecto nació de una mirada cercana a un territorio que forma parte de la propia historia de López: los alrededores del Centro Histórico capitalino, donde ha vivido. Desde allí, el artista comenzó a observar la ciudad como un cuerpo donde permanecen cicatrices y rastros de memoria popular.
Una cicatriz llamada “Atrófica”
“Atrófica nombra una cicatriz: una marca que no termina de cerrar, que se hunde en la piel y, al menor roce, vuelve a abrirse”, explicó López en el texto difundido por MARTE sobre la exposición original.
La metáfora atraviesa toda la propuesta. En lugar de observar las paredes únicamente como superficies deterioradas o intervenidas, López encuentra en ellas registros de distintas etapas de San Salvador.
Durante décadas, las calles del centro acumularon puestos del comercio informal, rótulos pintados a mano, grafitis y otras expresiones surgidas de la vida cotidiana. Los procesos recientes de intervención y ordenamiento han cambiado parte de ese paisaje mediante remodelaciones, limpieza de paredes, recuperación de espacios y reubicación o retiro de vendedores.
“Atrófica” dirige la atención precisamente hacia aquello que puede desaparecer durante esas transformaciones: dibujos, mensajes, manchas, letras, objetos y otras señales que permanecieron durante años en los espacios públicos.
Así, López trabaja como una suerte de recolector de rastros contemporáneos. Su obra recupera elementos que normalmente no forman parte de los mecanismos tradicionales de conservación y los traslada al espacio artístico.
De MARTE a una galería en Barcelona
La versión salvadoreña de “Atrófica” reunió 14 obras elaboradas con técnica mixta sobre tela o madera, además de artículos intervenidos con acrílico sobre PVC.
La instalación presentada en el MARTE también incorporó materiales directamente relacionados con la transformación del Centro Histórico: escombros recogidos en la zona, residuos procedentes de obras de construcción y puertas recuperadas de la casa de la madre del artista antes de que fuera derribada.

Pero cruzar fronteras no significó trasladar literalmente aquella exposición hasta España. Para Barcelona, GoGal conservó el concepto central, pero modificó su materialización.
“El concepto es el mismo, pero cambia el sentido del espacio: no está aquí el residuo natural encontrado en el sitio y las obras no son las mismas”, explicó el artista en declaraciones recogidas la galería.
“Atrófica 2.0” está integrada por 12 piezas sobre lienzo y 10 sobre papel, todas inéditas y creadas específicamente para esta presentación.
Los muros de San Salvador como archivo
En esta nueva etapa, las paredes del Centro Histórico continúan funcionando como un “archivo vivo”. Pintura sobre pintura, grafitis, rótulos, manchas, pegatinas, arañazos y otras marcas forman una escritura urbana que cambia con el tiempo.
La técnica utilizada reproduce parte de esa lógica. El artista acumula materiales e intervenciones sobre las superficies para después lijarlas, erosionarlas y volver a trabajar sobre ellas.
“Aplico a mi obra el mismo tratamiento que reciben los muros de mi ciudad. Capa sobre capa voy generando nuevos discursos visuales en torno a letras y símbolos”, señala López.
A esas referencias urbanas se suma un imaginario proveniente de la cultura popular. Personajes como Mickey Mouse, Barbie, Mario Bros, Pato Donald o Hello Kitty aparecen fuera de sus contextos habituales y mezclados con trazos, manchas y símbolos.

La combinación responde a un lenguaje que el propio artista denomina “sincretismo de alcantarilla”, donde referencias masivas y elementos encontrados en la calle terminan compartiendo una misma superficie.
Memoria salvadoreña frente a nuevos públicos
La curadora y crítica de arte Roberta Bosco plantea que “Atrófica 2.0” convierte los muros de San Salvador en un reflejo de la memoria urbana y coloca la atención sobre los vestigios que pueden quedar fuera de los relatos oficiales de una ciudad.
En el MARTE, la exposición original también planteaba una reflexión alrededor del concepto del “derecho a la ciudad”, desarrollado por Henri Lefebvre, y la posibilidad de que quienes habitan los espacios urbanos puedan participar de ellos y de sus transformaciones.
La llegada de “Atrófica 2.0” a Barcelona coloca ahora esas preguntas nacidas desde San Salvador frente a otro público y en un contexto distinto.
El MARTE celebró la inauguración y destacó el trabajo conjunto detrás del proyecto: “Nos llena de orgullo ver cómo este concepto, gestado y desarrollado de la mano con el Museo MARTE, traspasa fronteras y conecta con nuevos públicos a nivel internacional”.
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