Cuarentena genera pérdidas de $600 millones por semana en la economía

En dos meses de paralización de la economía, las empresas podrían enfrentar pérdidas superiores a los 5,000 millones de dólares por dejar de producir, según Cámara de Comercio.

Fotografía del centro de San Salvador donde todos los negocios lucen cerrados. Foto EDH / Menly Cortez

Por Guadalupe Hernández/ Karen Molina

May 22, 2020- 22:00

La prolongada cuarentena que vive el país está llevando al punto de quiebre a muchas empresas salvadoreñas que tienen paralizada su maquinaria productiva, lo cual está dejando pérdidas de $600 millones por semana, según datos de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal).

Los cálculos de la gremial se desprenden de que el 90 % de las empresas están cerradas desde hace dos meses por la cuarentena y por lo tanto el dinero simplemente no fluye.

La Cámara ha estimado que la paralización comercial ronda los $100 millones diarios, una cifra que después de 60 días de cuarentena podría alcanzar los $5,000 millones en pérdidas totales.

“Es una pérdida en la producción del país”, afirmó el economista y exministro de Hacienda, Manuel Enrique Hinds.

Esta semana la gremial presentó una encuesta que midió el impacto económico que están teniendo las empresas agremiadas.

La encuesta reveló que 467 empresas salvadoreñas reportaron pérdidas por $64 millones desde que comenzó la cuarentena en marzo pasado. Solo la mediana empresa perdió al menos $14.8 millones, indicaron.

Jorge Hasbún, presidente de Cámara de Comercio, dijo cuando presentaron los datos del sondeo que el 90 % de las empresas encuestadas reportaron una caída en sus ventas de hasta el 50 %, por lo que hizo un llamado al gobierno para iniciar cuanto antes la apertura gradual, pues ya se cuenta con los protocolos para hacerlo.

Y de prolongarse el periodo de emergencia, el 19% de empresas encuestadas reduciría operaciones y el 11% considera que se verá obligado a cerrar la empresa de forma definitiva y el 9% a cerrar sucursales.

A eso se suma que el panorama de la economía salvadoreña en los mercados internacionales no es nada alentadora.

Leer además: Más de 450 empresas reportan pérdidas por $64 millones durante la cuarentena, según última encuesta de Cámara de Comercio

La firma de análisis de mercados emergentes de Estados Unidos, Amherst Pierpont, advirtió ayer que la tensión creada por el presidente Nayib Bukele “seguramente será contraproducente para el restringido acceso a los mercados y socava los planes de financiamiento potencial de $1,300 en eurobonos este año”.

De hecho, ayer el precio de los bonos salvadoreños estaban a un valor bajo, cuando a inicios de marzo valían $118. El bono a pagar en 2023 reportó un precio de $89.8 con una tasa de interés del 12.34%. Esto significa que si el país saliera al mercado internacional en estos momentos para conseguir financiamiento, tendría que pagar una tasa del 12 %, lo cual sería una deuda demasiado cara para los salvadoreños.

El análisis escrito por Siobhan Morden, y publicado por Bloomberg- un referente de noticias y datos para inversionistas- agregó que “es difícil comprender la agenda del presidente Bukele con un riesgo impredecible de su política de riesgo, que ahora requiere una prima de riesgo más alta y disminuye la confianza del inversor que puede comprometer la inversión extranjera necesaria para un mayor crecimiento económico”.

Y ante el alto endeudamiento que acumula el gobierno ha elevado el riesgo país y ha colocado a El Salvador a un peldaño de tener una clasificación C, en la que solo están países como Gabón, Mozambique y Zambia.

Eso significa que El Salvador paga más cara su deuda que países africanos que ya tienen una categoría “C” y son considerados “bonos basura”, es decir, bonos con altas tasas de interés porque tiene un alto riesgo de impago.

Aunque la Asamblea le ha autorizado prestar $3,000 millones en el mercado internacional, el gobierno solo ha conseguido que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le preste $389 millones.

La probabilidad de que El Salvador caiga a una categoría “C” es mucho más alta pues la nota crediticia salvadoreña se ubica en B- con perspectiva a la categoría “C”.

El analista Siobhan Morden agrega que “ya había una creciente preocupación por la política de transparencia y el agresivo gasto contracíclico sin una responsabilidad clara sobre la eficiencia y el tamaño del estímulo fiscal.

“El déficit fiscal está ahora en riesgo de explotar al 8.6 % del PIB este año mientras que los controles y balances institucionales más débiles socavan la administración pública”, añade.

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