Actividad física fragmentada: un riesgo para ancianos

Una investigación dio seguimiento durante 10 años a 548 adultos mayores de 65 años registrados en el Estudio Longitudinal de Envejecimiento de Baltimore, Estados Unidos.

Foto Por Pixabay

Por EFE

Oct 06, 2019- 04:30

El aumento de una actividad física de lapsos cortos durante el día representa un riesgo mayor de muerte en personas mayores y ancianos, aseguró un informe de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore (EE. UU.), dado a conocer esta semana.

“La fragmentación de la actividad física puede ser un indicador temprano de un aumento de riesgo en la mortalidad”, afirmó al presentar el reporte Amal Wanigatunga, autor líder del estudio e investigador del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública Bloomberg, de la universidad mencionada.

La investigación dio seguimiento durante diez años a 548 adultos mayores de 65 años registrados en el Estudio Longitudinal de Envejecimiento de Baltimore, un programa auspiciado por el Instituto Nacional de Envejecimiento.
La actividad “fragmentada” fue definida por los investigadores como la probabilidad de cada participante de pasar de un estado activo a uno sedentario, con lo que, entre más cortos fueran los períodos de actividad, más alta era la fragmentación.

“Al examinar estos patrones de actividad rutinaria y de actividad física fragmentada, podemos comenzar a identificar trayectorias hacia graves enfermedades prematuras y muerte más pronta, y trabajar en remedios y estrategias preventivas que puedan revertirla”, manifestó Wanigatunga.

Considerando que los adultos mayores de 65 años representan “uno de los segmentos de más rápido crecimiento en la población estadounidense”, el análisis destacó que entre las personas mayores se presenta un incremento de sedentarismo y una disminución de actividad física, algo que estudios anteriores identifican como predictores de enfermedades y muertes tempranas.

Para detallar la actividad física del grupo estudiado, los investigadores utilizaron también información proveniente de medidores de movimiento y aceleración.

En 2017, de los 548 participantes iniciales, 61 habían fallecido, quedando un grupo de 487. El total de horas de actividad física diaria de este grupo -un promedio de 5,7 horas- no fue relevante en la aparición de enfermedades graves o en muertes anticipadas, en comparación con el promedio de quienes habían muerto. Sin embargo, la intermitencia del ejercicio sí fue un factor relevante.

Por cada 10 % de aumento de esta fragmentación, hubo un 49 % de incremento en el riesgo de mortalidad, afirmó el reporte publicado en la revista científica JAMA Network Open.

“Un doctor que ve que un paciente está pasando a un patrón de actividad física más fragmentada y a un estado más sedentario, podría iniciar una prescripción para un régimen de actividad física a la medida, en lugar de simplemente decir: ‘necesita hacer más ejercicio’”, señaló Wanigatunga.

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