FOTOS | Los restaurantes más antiguos del Centro Histórico de San Salvador
Mucho antes de la transformación del Centro Histórico, estos restaurantes ya recibían a cientos de salvadoreños. Décadas después, sus nombres siguen despertando recuerdos entre sus clientes.
El Centro Histórico de San Salvador ha experimentado importantes cambios con el paso de los años, pero entre sus calles todavía hay negocios cuyos nombres forman parte de la memoria de varias generaciones de salvadoreños.
Mucho antes de las recientes transformaciones de esta zona de la capital, restaurantes como Shi Fam, Hong Kong, Pollo Bonanza y Mía Pizza ya recibían a clientes que llegaban al centro para trabajar, hacer compras, pasear o simplemente disfrutar de alguno de sus platillos favoritos.
Cada establecimiento tiene su propia historia. Algunos surgieron como negocios familiares, otros introdujeron propuestas gastronómicas poco comunes para su época y varios lograron mantenerse vinculados a las familias que los fundaron.
Estos son cuatro restaurantes históricos que han dejado huella en el centro de San Salvador.

Shi Fam, una historia que comenzó en los años 50
Shi Fam es uno de los nombres históricos de la gastronomía del centro capitalino. El restaurante, ubicado sobre la 9a. Avenida Norte, fue fundado en la década de 1950 por los esposos Quan.
De acuerdo con archivos de El Diario de Hoy, el establecimiento se caracterizó por ser uno de los primeros restaurantes que ofrecieron comida china en El Salvador.
La historia del negocio también está marcada por el relevo generacional. Para 2022, eran los bisnietos de los fundadores quienes se encontraban al frente del restaurante.
Otro de sus elementos distintivos ha sido su famosa estrella, una imagen fácilmente reconocible para quienes durante años recorrieron esta parte de San Salvador.

Hong Kong abrió sus puertas en 1959
La comida china también está detrás de otro establecimiento histórico, el restaurante Hong Kong.
Ubicado sobre la calle Rubén Darío, fue fundado en 1959 y con el paso de los años sus instalaciones recibieron a clientes de diferentes generaciones.

Entre quienes visitaron sus mesas se encuentran expresidentes, escritores, historiadores, poetas y reconocidos médicos.
La tradición de su cocina proviene de una herencia familiar, uno de los aspectos que permitió que sus sabores se mantuvieran ligados a la historia del establecimiento.

Pollo Bonanza, un negocio nacido de una receta
En 1975 surgió otro de los nombres que muchos salvadoreños asocian con sus visitas al centro, Pollo Bonanza.
La idea nació de un joven de 19 años que creó una fórmula de especias para preparar pollo asado al carbón. En sus comienzos, el producto era comercializado en el estacionamiento de un almacén que posteriormente desapareció.

Con el tiempo, el emprendimiento creció y se convirtió en un negocio familiar. Después de que su fundador le dedicara 35 años, dos de sus sobrinos asumieron la administración como segunda generación de la familia.
El establecimiento se encuentra sobre la Calle Arce y, además de su pollo, se hizo reconocido por acompañamientos como el escabeche y las tradicionales papas “colochas”.

Mía Pizza, escenario de recuerdos desde 1979
Unos años después, en 1979, Manuel de Jesús Cornejo llevó una pizzería al centro de San Salvador. Así comenzó la historia de Mía Pizza, otro establecimiento que quedó ligado a los recuerdos de numerosos capitalinos.
Familias, amigos y parejas hicieron de sus mesas un punto de encuentro. Para algunos clientes, el lugar incluso quedó asociado a recuerdos tan personales como un primer beso.

Mía Pizza, situada sobre la 4a. Avenida Norte, también se distinguió por conservar detalles de otra época.
Uno de los más curiosos era su sistema para llamar al personal. En cada mesa había un botón que, al ser presionado, encendía una luz roja para indicar a la mesera que los clientes deseaban hacer su pedido. El establecimiento también conservaba los característicos ceniceros utilizados años atrás.

De esta manera, las historias de Shi Fam, Hong Kong, Pollo Bonanza y Mía Pizza permiten recorrer otra faceta del Centro Histórico de San Salvador, la que se construyó alrededor de sus sabores.
Mientras calles, edificios y espacios públicos han cambiado con las décadas, los nombres de estos restaurantes continúan despertando nostalgia entre quienes recuerdan sus visitas al corazón de la capital.
Para muchos salvadoreños, hablar de estos establecimientos no significa solamente recordar qué comían, sino también con quién compartían la mesa y qué momentos de su vida quedaron ligados a esos lugares.
¿Recuerdas haber comido en alguno?
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