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Sequía deja pérdidas de maíz en 70,000 hogares rurales

Un informe de Oxfam y Acción contra el Hambre advierte pérdidas en maíz, alza de precios y presión sobre hogares rurales salvadoreños.

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Las pérdidas de maíz alcanzaron a más de 70,000 hogares rurales del Corredor Seco centroamericano, una zona integrada por comunidades de El Salvador, Guatemala y Honduras, según un reciente informe elaborado por Oxfam, en colaboración con Acción contra el Hambre y organizaciones socias.

El documento advierte que el fenómeno de El Niño tuvo un impacto severo en la seguridad alimentaria y en la economía rural de la región, especialmente entre familias que dependen de la agricultura de subsistencia, los jornales agrícolas y la crianza de animales de corral.

De acuerdo con la evaluación, de aproximadamente 73,000 hogares que sembraron maíz durante el ciclo de primera de 2026, más de 70,000 reportaron pérdidas. El dato más crítico es que el 78.6 % de esos hogares perdió entre el 75 % y el 100 % de su cosecha.

La evaluación rápida fue realizada entre julio y agosto de 2026 en 354 comunidades de 58 municipios de El Salvador, Guatemala y Honduras. En total, documentó la situación de más de 91,000 familias rurales mediante 354 grupos focales.

Productores de San Esteban Catarina reportan pérdidas de entre el 75% y 90% en sus cultivos de maíz debido a la falta de lluvias.
Productores de San Esteban Catarina reportan pérdidas de entre el 75% y 90% en sus cultivos de maíz debido a la falta de lluvias. Foto/ Jessica Orellana

Sequía golpea cultivos, aves y reservas familiares

El informe identifica la sequía prolongada como la principal causa de la destrucción de los cultivos de maíz. Según la investigación, este factor fue señalado en el 89 % de los núcleos comunitarios consultados.

El impacto no se limitó al maíz. En el caso del frijol, otro alimento básico en la dieta de las familias centroamericanas, el 65.4 % de los hogares afectados registró pérdidas de entre el 75 % y el 100 % de su producción.

La crianza de aves de corral, considerada el principal activo pecuario de muchas familias rurales de la región, también resultó golpeada. El informe indica que el 73.1 % de los hogares dedicados a esta actividad sufrió pérdidas por la escasez de agua, la falta de alimento y el estrés térmico provocado por las altas temperaturas.

A la reducción de la producción se suma el agotamiento de las reservas familiares. El documento precisa que el 64.2 % de los hogares que aún conservan inventarios de maíz cuenta con suministros para tres semanas o menos.

Este punto es clave porque, en muchas comunidades rurales, el maíz almacenado no solo representa alimento inmediato, sino también una forma de resistencia económica ante la falta de ingresos estables. Cuando esas reservas se reducen, las familias quedan más expuestas a comprar alimentos en un mercado donde los precios también han subido.

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La sequía afecta el crecimiento y la calidad del maíz en zonas rurales de El Salvador.

Menos agua y alimentos más caros

La evaluación también documenta una caída en el acceso a fuentes de agua potable. Según el informe, el acceso a redes domiciliarias disminuyó en un 50.5 % de los casos, mientras que los sistemas comunitarios sufrieron reducciones de hasta un 67.3 %.

La falta de agua impacta directamente en el consumo familiar, la higiene, la producción agrícola y el cuidado de animales. En contextos de sequía, esta presión puede obligar a las familias a dedicar más tiempo y recursos a conseguir agua, mientras disminuyen sus posibilidades de producir alimentos o generar ingresos.

El encarecimiento de productos básicos es otro de los efectos señalados por el informe. Entre julio de 2025 y julio de 2026, el precio del maíz subió un 67.2 % en Honduras. En El Salvador, el maíz se encareció un 32.1 % y los huevos aumentaron un 60.0 %. En Guatemala, los incrementos fueron de 11.9 % para el maíz y 56.3 % para los huevos.

Para los hogares que ya perdieron cosechas o ingresos por jornales, estos aumentos reducen aún más la capacidad de compra. Es decir, muchas familias no solo producen menos, sino que también enfrentan precios más altos para adquirir los alimentos que antes podían obtener de sus propias parcelas o animales.

Los precios de referencia para mayoristas de arroz, frijol rojo y maíz blanco entran en vigencia este viernes 28 de agosto. Foto/ Cortesía MAG
El informe advierte pérdidas en maíz, frijol y aves de corral en el Corredor Seco centroamericano.

Caen los jornales y aumenta la presión migratoria

El deterioro económico también se refleja en la reducción de oportunidades de empleo agrícola. Cerca del 60 % de las familias evaluadas, alrededor de 55,000 hogares, reportó una disminución en la oferta de jornales agrícolas.

Dentro de ese grupo, el 82.5 % enfrenta una reducción severa igual o mayor al 50 % de sus ingresos habituales por trabajo diario. Esta pérdida limita la compra de alimentos, el pago de transporte, salud, educación y otros gastos básicos.

El informe también vincula esta coyuntura con la dinámica migratoria regional. En los tres meses previos al estudio se contabilizaron 6,212 movimientos migratorios, de los cuales un 20.1 % tuvo carácter internacional.

Además, la evaluación registra el fenómeno del “retorno sin remesas”, en el que personas deportadas o retornadas vuelven a sus comunidades sin recursos financieros. Esto aumenta la presión sobre hogares que ya enfrentan menor disponibilidad de alimentos, agua e ingresos.

Otra señal de alerta es la caída en la intención de siembra para el ciclo de postrera. Según el informe, ante la falta de capacidad financiera e insumos, la intención de sembrar maíz bajó un 62 % en número de hogares.

Ayuda solicitada supera la cobertura disponible

La respuesta humanitaria tampoco alcanza la demanda identificada. El informe señala que cerca de 58,000 hogares solicitaron asistencia mediante transferencias monetarias en efectivo.

Sin embargo, la cobertura real alcanzada por organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales llegó a 5,100 familias, equivalente al 8.8 % de la demanda reportada.

El dato muestra la brecha entre las necesidades rurales y la asistencia disponible. Para las comunidades afectadas, la recuperación no depende únicamente de volver a sembrar, sino de contar con agua, semillas, insumos, ingresos y apoyo suficiente para enfrentar los próximos ciclos agrícolas.

En El Salvador y el resto del Corredor Seco, el informe coloca una advertencia concreta: la pérdida de maíz no es solo un problema agrícola. También golpea la alimentación, el empleo rural, los precios, la migración y la capacidad de las familias para sostenerse durante el año.

Con reportes de El Diario de Hoy