| Alajuelense quiso fichar a Fito Zelaya, al que despachó de CONCACAF | Duras críticas al Comité de Regularización por avalar torneo exprés de Primera | Apuesta alba por el tricampeonato

"Tengo que bajar con vida", la odisea de la salvadoreña Alfa Karina Arrué en el Everest

ENTREVISTA. La montañista salvadoreña Alfa Karina Arrué contó a CANCHA el drama que implicó llegar hasta la cima del Everest. Hay detalles que restan el aliento

Por Robbie Ruud |

Alfa Karina Arrué, la primera persona salvadoreña en llegar a la cima del Everest. Foto: Cortesía Indes

Alfa Karina Arrué, la primera montañista salvadoreña en llegar al Everest, narró el drama que implicó escalar hacia el techo del mundo y sobrevivir para contarlo.

Arrué también aprovechó la oportunidad para desmentir o confirmar mitos sobre escalar el Everest, ya nadie la puede engañar tras haber vivido de primera mano la dureza del mítico monte.

Curiosidades, detalles, todo lo encontrarás aquí en una entrevista con el ritmo preciso de escalada, pero sin el hielo que corta la piel. Alfa Karina Arrué, la mujer quien conquistó el Everest y ondeó la Azul y Blanco en la cima:

¿Hubo algo distinto en la preparación en este segundo intento?

Sí, y me salvó la vida. El año pasado mi sherpa se cayó, gracias a Dios no se mató. William Hernández me dijo que sacara un curso de autorescate. Hice ese curso y el de autonomía de montaña en Ecuador y Bolivia, eso me salvó la vida. El sherpa principal me abandonó esta vez arriba de los 8,000 metros ¿cómo lo hacía yo sola? nunca imaginé que me fuera a pasar. "Dios sabe cuándo suceden las cosas", me dijo mi papá. Después uno comprende, estoy agradecida con Dios para que pudiera tener esa iniciativa me libró de ser una estadística más. Uno está en grupo solo en el Campo Base, de ahí cada quién a su ritmo. Menos mal yo había hablado con Indes, y les dije que todo lo que esté en mis manos debía hacerlo, por eso les dije que contrataría oxígeno extra y un sherpa extra. Este último y más joven cargaba, ponía las tiendas, cocinaba, protegiendo a mi sherpa principal del cansancio. Este muchacho era su primera vez en el Everest, nunca había hecho cumbre, él cargó extra y se fue conmigo a la cumbre, lo cual no estaba planeado. Fue duro para ambos, a mí me tocó enseñarle sobre cuestiones técnicas para que los dos sobreviviéramos. El día de la cumbre, el día que tenía que ser más lindo, fue el más agridulce. Llegué a la cumbre y la alegría se me fue rápido porque pensaba en el difícil descenso.

Alfa Karina Arrué en la candidez de su morada. Foto: EDH/Robbie Ruud

¿Cómo se dio el complicado descenso?

"Tengo que bajar con vida", me dije. No puede haber ninguna caída y ningún error. Al llegar al Campamento Cuatro nuestro sherpa principal estaba con mal de montaña ¿qué hacemos Tindu? le dije al sherpa joven. Hablamos al Campamento Base y nos dijeron que lo bajáramos a como dé lugar, porque alguien débil en ese sitio... puede resultar muy peligroso. Hay quienes se duermen y no vuelven a despertar. Él estaba muy molesto, se me quedaba viendo como con odio, yo tenía miedo de que me hiciera algo malo. El muchacho bien sobrecargado, le dije que bajara a su ritmo y que yo iba a bajar también. Descendimos los tres, el señor no me esperaba. Del Campo Cuatro al Campo Dos hay más de mil metros de rapel, hubo un momento en donde vi que él me llevaba la delantera y le reclamé por qué me había abandonado camino a la cima, no me contestaba, no hablaba Me quebré, empecé a llorar, tuve que concentrarme para lograrlo eran las 7:00 p.m del día siguiente de la cumbre. Nosotros habíamos empezado a las 7:30 p.m. del 11 de mayo, llegamos a cumbre a las 6:30 a.m. del día 12, llegué al Campo Cuatro al mediodía, llevaba 24 horas sin parar. Yo le decía a Dios, "Señor que no mis músculos respondan", que no se me vaya a soltar la cuerda, mis brazos me ardían. Cuando logré llegar al Campo Dos lloré mucho, fue bien triste porque había sido el Día de la Cumbre y estaba triste porque me afectó todo lo sucedido. Después lo fui procesando.

¿Cómo fue la historia para llegar hasta el Campo Base?

Decidí quedarme en el Campo Dos un día, porque había sido demasiado chocante todo lo que me había pasado. Descansé y me tranquilicé, porque aún debía atravesar Khumbu". Le dije a Tindu, el joven sherpa, que se preparara porque sola no iba a poder atravesar el glaciar, que tenía unas grandes grietas; él me dijo que bajaría conmigo pero se enfermó. Entonces apareció Phurba, el sherpa experimentado, para decirme que me ayudaría. Yo le dije que no confiaba más en él, le tenía miedo, él me dijo que ya estaba bien y me pidió perdón. Bajamos Khumbu pero tenía mucho temor de él, ahí logramos llegar al Campo Base, fue algo muy duro. El médico lo revisó y dijo que había tenido Hipoxia, alucinó, imaginó cosas y se comportó así como conté.

¿Ningún susto técnico más allá del drama con sus sherpas?

Gracias a Dios no. Tuve un pequeño deslizón en el Paso Hillary, que me afectó porque, me resbalé y casi caigo encima de uno de los montañistas que ya habían muerto en el camino, casi lo toco. Eso es muy duro moralmente, verlos fallecidos, te afecta, dices "puedo ser yo", la "familia de esta persona" entre otras cosas. Tuve concentración a mil, así pude responder a las exigencias del camino. El curso de autorescate consiste en saber subir una cuerda por los medios propios, hacer escaleras con la misma cuerda, la TSL, el Cricrí, el puño mecánico... nudos especiales que sirven de freno de mano, cómo poner la seguridad, en qué momento hacer el cambio de cuerda. Fue vital poder tener ese conocimiento.

¿Pudo ver algún hecho lamentable?

Sí. Un señor canadiense a quien se le estaba acabando el oxígeno, ya estaba gateando. Ya cuando estás así, que ni siquiera puedes controlar tu cuerpo es porque seguramente ya tienes un edema cerebral, fue muy duro verlo. En ese momento me dice Tindu que debo seguir. Te golpea como ser humano. Uno ve a alguien en peligro y naturalmente uno quiere ayudar, pero ahí en el Everest no se puede, es doloroso porque si me detengo a ayudarle también muero. Es el tiempo, el oxígeno, el cansancio, las reservas de fuerza.

Mucho señalan que en Los Himalayas ya hay una dura huella por el Efecto Invernadero ¿lució como siempre o está alterado el paisaje?

Estaba igual. En Khumbu incluso había más nieve, más avalanchas, pero este año no hubo ni una sola muerte en el glaciar. Agradezco mucho las oraciones de todos. Yo no noté ningún cambio al respecto subiendo el Everest, estos cambios de relieve y clima sí los he visto en Perú, duro ver el cambio en la Cordillera Blanca; hasta lloramos de tristeza porque había glaciares que en pleno invierno se estaban derritiendo. En Los Himalayas no noté ningún cambio, como es tan inmenso y tan lejos del mar.

¿Ha podido dormir bien al venir al país?

Estas semanas han sido muy ocupadas. Termino la ronda de entrevistas y duermo. Me despierto a la medianoche, tomo agua e intento dormir. El año pasado tuve pesadillas como dos semanas después de haber regresado, he tenido sueños raros, así que es probable que empiece con lo mismo pronto, ya cuando haya tenido espacio para descansar y relajarme por completo.

¿Qué tal subir el K2?

Lo hablamos con los compañeros allá (risas). Cuando iba bajando en el rapel, me decía: "jamás volveré a subir una montaña en mi vida (risas)". Un amigo inglés y uno de Canadá, me decían: "Dicen que el K2 está para tal fecha". A mí lo que me detiene, es la falta de dinero (risas) sino yo encantada de hacer las 14 cimas del Himalaya. Te medís con respecto a la gente de estas grandes potencias, rusos, canadienses, británicos, y yo me veía bien y hasta mejor que gente de estos países. Me hice muy amigo de Kami Rita, porque él estaba en mi expedición, él era el jefe del fixing team y la compañía con la que fui, bueno, él es el encargado. Él me dijo que yo era muy fuerte, pero con conciencia, no te imaginás para mí, fue el mejor elogio que me han hecho en la vida. Al compararme con otras nacionalidades, dije, qué bien estoy, qué bien me he adaptado. Si hubiera tenido ahí me quedaba. Al subir en un momento dije: "¿Qué hago aquí" (risas).

Alfa Karina Arrué durante su travesía en el Everest. Foto: Cortesía Indes

¿Qué pasó por su cabeza en la cima?

Una característica de Everest es que nunca puedes ver la cumbre hasta que estés demasiado cerca de ella. Siempre ves la cumbre sur, nunca la principal, por el lado donde uno va subiendo desde Nepal. Cuando salgo el Paso Hillary, la emoción, tras el estrés de ir subiendo sin Phurba e ir viendo a Tindu, recuerdo que le dije: "lo estamos logrando" ya rumbo a la cima. Nos tomamos de la mano y fuimos llorando, eso fue como unos diez minutos y subiendo una lengua de hielo. Llegué y recuerdo que tengo que bajar con vida. En eso recordé que tenía que ondear la bandera, fue chistoso porque metí dentro del abrigo el celular para que no se congelara. La máscara de oxígeno gotea y por la condensación había ido a parar justo a la cremallera, así que la congeló y yo no podía sacar el celular para captar que estuve ahí, Tindu me intentó abrir la cremallera pero fue inútil su esfuerzo. Urgía de la prueba porque se me había arruinado el GPS. Gracias a Dios un amigo de Tindu, de otra expedición, nos ayudó a tomar el video y demostrar que había estado en la cima. Tenía preparado un gran discurso, pero ya no lo pude decir por la falta de tiempo ya que a este otro sherpa se le estaba congelando su celular, así que tenía que grabar rápido y guardarlo (risas). Estoy sin la máscara y sin el bolsón, fue bonito hacer esa caminata y sin oxígeno (embotellado) porque ya se me había agotado el que tenía destinado para ese momento. Estuve ahí media hora, una demostración de la capacidad que mi cuerpo tiene. Necesito entrenar mucho más fuerte para hacerlo sin oxígeno. No se me agotaron las reservas de oxígeno, es clave tener una respiración tranquila y profunda.

¿Cuándo logró hablar con la familia tras el descenso?

En el Campamento Base había internet. Mi familia estaba muy preocupada porque no tenía cómo comunicarme con ellos, lo primero que hice fue escribirles al WhatsApp. Hubo una tormenta, pero después ya pude bajar. Sintieron un gran alivio porque pasamos un buen rato sin cruzar ni una palabra, recordemos que se había averiado mi GPS y no tenían cómo saber de mí para nada.

¿Qué hay de los millonarios quienes van al Campo Base?

Hicimos el trekking con un grupo de mexicanos. Ellos no pueden ingresar al Campo Base, de ahí no pueden pasar, tampoco tienen el permiso para poder ascender. Hay tour donde los llevan a dar vueltas en helicóptero. Llegó un ministro muy alto, creo de turismo, y andaba con oxígeno para que no le pasara nada.

¿Por qué es más popular la ruta sur al Everest?

No es que lo sea, es que es la más accesible. China lleva tres años que no da permisos, solo para sus ciudadanos. Lo otro, es que solo le dan permiso a la gente que ya ha subido el Everest, en mi caso ya podría aplicar para que me den el permiso por la Ruta Norte. El conflicto eterno entre China y El Tíbet puede hacer que no te dejen pasar yendo al Everest y perdés la oportunidad de ascender aunque ya te hayan dado el permiso, y no es que valga 20 dólares (risas). Lastimosamente Nepal tiene Khumbu, que es esta parte tan mortal, el lado de China es menos letal pero es menos accesible por el gobierno chino. En todo sentido es más complicado desde China, el gobierno de Nepal es muy abierto en conceder los permisos a montañistas. He preguntado eso sí, a otros montañistas, y me han confirmado que el lado chino del Everest es menos complicado, empiezas a escalar desde más arriba de los 5,000 metros. Todo se hace difícil de los 6,000 hacia arriba, tampoco es que sea fácil; es una gran diferencia tener Khumbu en el camino.

¿Qué hay de la contaminación en Everest?

Eso ha sido manipulado. Mucha gente por conseguir fama, o porque no lo lograron, empiezan a decir cosas que no son. El Everest es una montaña sagrada, le piden permiso para ir donde ella, la creadora del universo. Esas fotos donde se ve que se supone dejan un gran basurero son fotos que ellos ponen mientras uno está ahí, que es cuando se ven cilindros, las tiendas, pero ahí no queda nada. Todo eso se baja, hay multas altísimas para las compañías que dejen cilindros, basura; en los primeros años quedaba todo el material que es cuando hubo deshielos. Pero en la actualidad uno lleva una bolsa en la que deposita toda la basura de la expedición personal, esa bolsa se entrega. Todos los desechos de nuestras necesidades biológicas son depositados en una bolsa, porque es una montaña sagrada. No tiene lógica que le "pidan permiso a la montaña" y la vayan a ensuciar. Las cosas que no se pueden quitar son las cuerdas que se van desintegrando y reemplazando. Hay campañas para recolectar basura de expediciones anteriores, que bien se echa de ver cuando algo es reciente o cuando es de hace años.

¿Cuándo es más difícil alimentarse e hidratarse en ruta a la cima?

Entrando a la zona de la muerte. El cuerpo rechaza la comida. El último día que fueron 25 horas sin parar solo fue un litro de agua lo que pude tomar y máximo unas seis cucharadas de arroz. Por eso es que uno debe estar preparado física y psicológicamente para estas exigencias tan grandes.

¿Se acercó gente de Nepal para abordar escaladores tras la hazaña?

Para los nepalíes es una gran fiesta que países nuevos hagan cumbre, lo publican en los periódicos. Ellos hacen uso de los datos de las empresas que brindan las expediciones, nadie sale a vernos. Pero sí salimos en las noticias, como por ejemplo de Everest Today, que es nepalí; dicen que si llegás a la cumbre los locales te dicen que tu país estará bendecido. En Qatar si llegaron para platicar conmigo, ahí sí me abordaron. En Miami dicen que me habían visto en la BBC, debió ser porque un compañero era periodista, así es como pasó la información.

¿Cuándo tuvo la oportunidad ya de comer y descansar totalmente?

No me han dejado (risas) no he tenido ese espacio, ya al final de esta semana espero que eso sea posible. Sólo ahora he atendido cuatro entrevistas, la suya es la quinta y después voy a la radio a dar la sexta, así más o menos he estado todos los días. El día que vine me hicieron una cena típica, todos mis familiares, pero aún no me sentía tan cómoda; al día siguiente la conferencia de prensa y el resto de entrevistas que he dado y que sigo dando.

¿Cuál es el primer consejo que le daría a alguien quien sueña con ir al Everest?

El entrenamiento técnico (risas). Esas malas lenguas que dicen que cualquiera "hace" el Everest son personas quienes nunca en su vida han ido. Nadie quien lograra llegar hasta la cima puede decir que ha sido algo fácil. Tengo mucho conocimiento que compartir, nombres de empresas, rutas a realizar, que lo puedo compartir con toda mi felicidad a todo quien quiera. A mí me hubiera gustado que alguien me diera una buena asesoría, yo pregunté muchísimo y la gente se vuelve egoísta; nadie me quiso dar mayor información y hasta llegaron a decirme cosas equivocadas, espero que no hayan sido intencionales. Una amiga mexicana me ayudó mucho, pero muchos no me contestaron, me hubiera gustado tener consejos de cosas que ahora sé.

Alfa Karina Arrué se convirtió en la primera persona salvadoreña en escalar el Monte Everest hasta la cima. Imagen ilustrativa no comercial / https://twitter.com/EverestToday/status/1524605184273707008

VOLVER A PORTADA

MÁS SOBRE ESTE TEMA

KEYWORDS

Alfa Karina Arrué Atletas Salvadoreños Deportes El Salvador Entrevista Escalada Montañismo Monte Everest Ver Comentarios

Patrocinado por Taboola

Te puede interesar

Ver más artículos

Inicio de sesión

Inicia sesión con tus redes sociales o ingresa tu correo electrónico.

Iniciar sesión

Hola,

Bienvenido a elsalvador.com, nos alegra que estés de nuevo vistándonos

Sigue a CANCHA en

Utilizamos cookies para asegurarte la mejor experiencia
Cookies y política de privacidad