Video | Naomi Osaka sorprende en el Australian Open con espectacular vestuario
La tenista japonesa se robó todas las miradas al entrar a su partido contra la croata Antonia Ružić con un atuendo fuera de lo común, como pasarela de moda
Por
Agencias
Publicado el 20 de enero de 2026
Naomi Osaka generó el primer gran momento viral del Australian Open 2026 al ingresar a la Rod Laver Arena con un vestuario inspirado en el océano, que incluyó sombrero con velo y paraguas decorativo. La japonesa explicó que el atuendo tenía un sentido narrativo, ligado a recuerdos personales, maternidad, salud mental e identidad. La reacción fue inmediata en el estadio y en redes. Luego respaldó el mensaje en cancha al vencer a Antonia Ružić en tres sets, 6-3, 3-6 y 6-4, con 11 aces, solidez mental y eficacia en puntos decisivos, durante la primera ronda disputada en Melbourne australiano actual.
El Australian Open 2026 tuvo su primer gran momento viral antes del primer peloteo. Naomi Osaka apareció en la Rod Laver Arena con un vestuario que rompió la rutina del tenis profesional y transformó la caminata hacia la cancha en una escena de alto impacto visual. Sombrero de ala ancha con velo, paraguas decorativo y una paleta de azules y verdes inspirada en el océano bastaron para encender cámaras, redes sociales y conversaciones en todo el mundo.
La tenista dio de qué hablar a su ingreso a la cancha. Video X de Roland Garros. Video cortesía: @rolandgarros
No fue un simple gesto estético. Desde el primer paso quedó claro que Osaka quería decir algo antes de jugar. En un torneo que históricamente abre la temporada con foco exclusivo en resultados, la japonesa eligió abrir también un debate sobre identidad, creatividad y libertad de expresión en el deporte de élite.
Moda con significado, no solo espectáculo
El atuendo no nació del azar. La propia Osaka explicó que el diseño se construyó como una pieza narrativa, con referencias personales y emocionales. Los tonos marinos evocan calma y fortaleza; las mariposas, presentes en los detalles del conjunto, remiten a un recuerdo imborrable del torneo de 2021, cuando una se posó sobre ella en pleno partido, una imagen que dio la vuelta al mundo.

En esta ocasión, el mensaje fue más íntimo. Osaka ha hablado abiertamente en los últimos años sobre la maternidad, la salud mental y la necesidad de reencontrarse con el disfrute dentro de la competencia. Su ingreso fue leído por muchos como una afirmación de equilibrio: competir al máximo nivel sin renunciar a la propia voz.
Reacciones inmediatas en Melbourne y en redes
La respuesta fue instantánea. En el estadio, el público osciló entre la sorpresa y el aplauso. En redes sociales, el momento se multiplicó en segundos, con análisis de moda, elogios a su valentía creativa y debates sobre hasta dónde puede llegar la expresión personal en el tenis profesional.
Para una parte de la audiencia, Osaka volvió a demostrar que es una de las figuras más influyentes del deporte global, capaz de trascender la raqueta. Para otros, su aparición confirmó una tendencia cada vez más visible: los atletas ya no solo compiten, también comunican.
La gran pregunta: ¿y el tenis?
El interrogante era inevitable. ¿Podría sostener ese nivel de atención y luego enfocarse en el partido? La respuesta llegó con el desarrollo del encuentro. Tras el impacto inicial, Osaka dejó el vestuario a un lado y se concentró en el juego, mostrando solidez mental y capacidad para gestionar los momentos clave.
El duelo fue exigente, con pasajes de dominio alternado, pero la japonesa supo imponer su jerarquía cuando más lo necesitó. La narrativa se completó de la mejor manera: el mensaje estético no quedó aislado, sino respaldado por una victoria trabajada.

Una victoria que respalda el mensaje
En lo estrictamente deportivo, Osaka superó a la croata Antonia Ružić en tres sets, con parciales de 6-3, 3-6 y 6-4, en un partido correspondiente a la primera ronda del Australian Open 2026 disputado en la Rod Laver Arena. El encuentro mostró a una Osaka firme con el servicio y paciente en los intercambios largos.
La japonesa conectó 11 aces a lo largo del partido y cometió apenas dos dobles faltas, una diferencia clara frente a las cinco de su rival. Aunque el porcentaje de primeros servicios fue muy parejo —67 % para Osaka y 68 % para Ružić—, la exnúmero uno del mundo marcó distancia al ganar el 72 % de los puntos con su primer saque, contra el 59 % de la croata.
El partido tuvo momentos de tensión, especialmente en el segundo set, donde Ružić logró equilibrar el trámite. Sin embargo, Osaka fue más efectiva en los puntos decisivos. Convirtió cinco de los doce break points que generó y resistió los intentos de quiebre de su rival, que aprovechó cuatro de seis. Desde la devolución, la japonesa también impuso condiciones, con 47 puntos de recepción ganados, once más que Ružić.
Al cierre, Osaka acumuló 102 puntos totales contra 92 de su oponente, una diferencia que explica su capacidad para sostener el nivel en los momentos determinantes del tercer set y cerrar el partido con autoridad.
Mucho más que una victoria
El saldo para Osaka fue completo. Ganó, avanzó de ronda y dejó una de las imágenes más recordadas del inicio del torneo. Su ingreso no fue una distracción, sino una extensión de su personalidad competitiva. En Melbourne, Naomi Osaka recordó que el tenis también puede ser escenario, que la identidad no resta rendimiento y que, cuando hay convicción, la forma y el fondo pueden ir de la mano.
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