Cómo catar una cerveza y apreciar mejor su sabor
Aprendé a catar una cerveza paso a paso y descubrí cómo apreciar su espuma, color, aroma y sabor para disfrutar mejor cada sorbo.
Catar una cerveza es mucho más que beberla. Es aprender a reconocer sus aromas, colores, sabores y sensaciones en el paladar. Aunque la cerveza es una de las bebidas más gustadas en El Salvador, detenerte a apreciar sus características puede transformar la manera en que la disfrutás y ayudarte a conocer mejor sus diferentes estilos.
La cata de cerveza consiste en realizar una evaluación sensorial del producto, tomando en cuenta aspectos como su apariencia, aroma, sabor, sensación en boca e impresión general. No necesitás ser un experto para comenzar, solo prestar atención a los detalles y seguir algunos pasos básicos.
Para empezar, elegí un lugar bien iluminado, preferiblemente con un fondo blanco que facilite apreciar sus cualidades visuales. También necesitás una copa o vaso cilíndrico, completamente transparente, de vidrio o cristal, con paredes lisas, sin relieves ni decoraciones.
El recipiente debe estar limpio y sin restos de agua. Evitá utilizar vasos enfriados en el congelador, ya que el hielo que se forma en sus paredes interiores puede afectar el sabor.
La temperatura también juega un papel importante. Las cervezas claras deben servirse entre 4 y 7 °C; las tipo India Pale, entre 12 y 14 °C; y las oscuras, entre 14 y 16 °C. Si están demasiado frías, sus aromas y sabores pueden quedar inhibidos.
Con estos detalles resueltos, prepará papel y lápiz para registrar tus impresiones y comenzá la experiencia.
1. Evaluación visual
El primer paso para catar una cerveza consiste en observar cuidadosamente su apariencia. Al servirla, si es muy carbonatada, incliná el vaso a 45 grados y dejá que el líquido se deslice por la pared interior.
De lo contrario, colocá el recipiente en posición vertical y verté la bebida en el centro, desde una altura aproximada de 15 centímetros.
Llená la copa hasta la mitad, colocala frente a un fondo blanco y comenzá a identificar tres características principales.
Color
El color ofrece información sobre el tipo de maltas utilizadas en su elaboración. Las cervezas pueden presentar tonalidades que van desde el rubio pálido hasta el negro opaco, pasando por una amplia variedad de amarillos, rojizos y cafés.
Observá su intensidad e intentá describir lo que ves antes de continuar con la degustación.
Espuma
Una buena espuma debería ser cremosa, apetecible y duradera, permaneciendo sobre el líquido aproximadamente entre tres y cuatro minutos.
Además de su apariencia, cumple una función importante: cuando las burbujas explotan, liberan los aromas de la cerveza, contribuyendo a la experiencia sensorial.
Claridad
La claridad depende en gran medida del proceso de filtración. Algunas cervezas no son filtradas y conservan una mayor cantidad de partículas suspendidas.
Por eso, podés encontrar variedades más o menos turbias. Sin embargo, el producto debe conservar una apariencia brillante.
2. Evaluación olfativa
Después de observar la cerveza, llega el momento de descubrir sus aromas. Esta evaluación debe realizarse tan pronto como la sirvas, porque algunos componentes volátiles tienden a desaparecer.
Acercá la nariz al interior del vaso, sin tocar el líquido, y aspirará suavemente. Luego, agitá un poco la bebida y repetí el procedimiento.
Tené en cuenta que después de tres o cuatro aspiraciones, el olfato comienza a perder agudeza.
Durante esta etapa, podés identificar aromas primarios, secundarios y algunos olores que podrían revelar defectos en el producto.
Aromas primarios
Provienen de los ingredientes básicos de la cerveza, especialmente la malta y el lúpulo.
Los relacionados con la malta pueden recordar al pan, las galletas, la melaza, los cereales, el café, el chocolate o los productos tostados.
Por su parte, el lúpulo puede evocar flores, perfumes, hierbas, apio, cítricos y especias.
Aromas secundarios
Se originan durante el proceso de fermentación y están relacionados con la levadura y otros ingredientes añadidos.
Entre ellos pueden encontrarse notas herbales, afrutadas, terrosas y especiadas. Algunas incluso recuerdan al banano, las nueces o el clavo de olor.
Olores
Cuando la impresión olfativa es negativa, se habla de olores que pueden considerarse defectos de la cerveza.
Estos pueden estar relacionados con fallas en la fabricación o el almacenamiento y recordar al azufre, la acetona, los medicamentos o los productos lácteos deteriorados.
3. Evaluación gustativa
Ahora sí, llegó el momento de probar la cerveza. Tomá una cantidad suficiente, aproximadamente una onza líquida, procurando que entre en contacto con los labios, encías, dientes, paladar y toda la lengua.
Después, tragá y exhalá por la nariz. Esto te permitirá identificar diferentes sabores y sensaciones en la boca.
Sabor
Prestá atención a los sabores amargos, dulces, ácidos y salados, así como a las notas provenientes de la malta, el lúpulo, la fermentación y el alcohol.
También podés asociarlos con frutas, caramelos, semillas u otros alimentos conocidos. Lo importante es reconocer cómo se combinan y qué equilibrio existe entre ellos.
Sensación
Describí lo que percibís al beberla. Considerá la densidad del líquido, su frescura, la sensación chispeante de las burbujas y la astringencia que pueda dejar en el paladar.
Cada característica contribuye a definir la experiencia de degustación.
Retrogusto
Es la sensación que permanece después de tragar la cerveza. Generalmente, está relacionada con los sabores que identificaste durante la degustación.
Podés evaluar cuánto dura esa impresión y clasificarla como ausente, breve o duradera.
La impresión general de la cerveza
Al finalizar la cata, llega el momento de hacer tu valoración personal. Considerá la sensación de plenitud en el paladar, la textura, la efervescencia, la astringencia y el calor que produce la bebida.
También tomá en cuenta el placer general que experimentaste al degustarla y anotá cuáles fueron las características que más llamaron tu atención.

Con estos sencillos pasos, podés comenzar a reconocer las particularidades de cada cerveza y desarrollar una apreciación más completa de sus cualidades.
La próxima vez que disfrutés una, dedicá unos minutos a observarla, descubrir sus aromas y distinguir sus sabores. Cada detalle puede ayudarte a vivir una experiencia diferente.
Tomado de Revista Buen Provecho.
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