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Los fanáticos llegaron al Gimnasio Nacional para cumplir el sueño de ver a la banda mexicana.

Diez horas de tatuaje y un viaje desde Estados Unidos, dos fans que cumplen su sueño de ver a Caifanes en El Salvador

Carlos y Jesús viajaron desde Armenia, Sonsonate, para ver a Caifanes. Tatuajes, amistad y un viaje desde Estados Unidos marcan su historia de fans.

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Resumen del artículo:

Carlos y Jesús vivieron una noche especial al cumplir su sueño de ver a Caifanes en El Salvador. Ambos viajaron desde Armenia, Sonsonate, mientras Carlos además llegó desde Estados Unidos para compartir el concierto con su padre. Su fanatismo se refleja en tatuajes inspirados en “El Silencio” y “Aquí no es así”, uno de ellos realizado durante una sesión de casi diez horas. Para los amigos, las canciones de la banda representan etapas, recuerdos y vínculos que han fortalecido su amistad. Jesús veía por primera vez a Caifanes en vivo; Carlos ya los seguía en giras estadounidenses desde hace años.

La pasión por Caifanes puede medirse en canciones, kilómetros y, en el caso de Carlos, hasta en horas de tatuaje.

El salvadoreño, originario de Armenia, Sonsonate, llegó este 5 de septiembre al concierto de la agrupación mexicana en el Gimnasio Nacional José Adolfo Pineda acompañado de familiares y amigos que comparten su gusto por la banda.

Carlos llamó la atención por llevar en su piel un tatuaje inspirado en “El Silencio”, uno de los discos emblemáticos de Caifanes. Se lo hizo apenas dos semanas antes del concierto y completar el trabajo requirió una sesión de casi 10 horas en Santa Tecla.

“Siempre quería hacerme un tatuaje, pero mi amigo se lo hizo primero y yo, cuando se lo vi, quedé enamorado también. Y pues me lo hice para el concierto”, contó.

El proceso tuvo su cuota de dolor, pero para él no hubo arrepentimiento.

“Ha dolido, pero ha valido toda la pena el tatuaje, las 10 horas y todo”, afirmó mientras esperaba ver a su banda favorita.

Su historia con Caifanes, sin embargo, comenzó mucho antes de decidir llevar una referencia al grupo permanentemente en la piel.

“Yo soy fanático de Caifanes desde su primer álbum hasta su último. Yo amo a Caifanes”, expresó.

Aunque escuchaba sus canciones desde antes, Carlos explicó que alrededor de los 20 años comenzó a involucrarse mucho más con la música del grupo. Las letras fueron una de las razones que terminaron convirtiendo a Caifanes en su banda favorita.

Algunas canciones las relaciona con momentos de tristeza y otras con sentimientos diferentes. Entre ellas mencionó “Viento”, que para él tiene un significado relacionado con el amor.

Su entusiasmo también terminó contagiando a su círculo más cercano.

“Yo los induje, a mi papá, a mis amigos y todo”, dijo.

Ahora Caifanes se ha convertido en un asunto de familia y amistad. “Todos somos caifanes”, aseguró.

Una amistad marcada por Caifanes

Carlos mostró uno de los tatuajes inspirados en Caifanes antes del concierto.
Carlos mostró uno de los tatuajes inspirados en Caifanes antes del concierto. / Foto Miguel Lemus.

Junto a Carlos estaba Jesús Martínez, también originario de Armenia, quien comparte con sus amigos la pasión por la banda.

“Todo nuestro grupo y círculo somos fanáticos de la banda de corazón. Nos gustan, disfrutamos todas sus canciones”, explicó Jesús.

Para ellos, Caifanes representa más que escuchar juntos a una agrupación.

“Es como un vínculo bien bonito que compartimos todos porque es algo más que nos une y con un sentimiento bastante profundo”, agregó.

Según Jesús, cada integrante de su grupo de amigos encuentra en alguna canción de Caifanes un recuerdo o una etapa de su propia historia.

“Cualquier canción representa o ha representado un momento de la vida de cada uno de todos nosotros”, afirmó.

Los amigos también tienen otro tatuaje relacionado con la banda, inspirado en la canción “Aquí no es así”. La decisión de hacérselo surgió de forma espontánea después de que durante algún tiempo hablaran de tener un diseño que compartieran.

Jesús buscó imágenes y tipografías hasta crear una propuesta.

“Les dije: ‘¿Qué les parece? Nos vamos a hacer este’. Y en ese mismo instante nos fuimos a hacer el tatuaje”, recordó.

Un tercer amigo debía acompañarlos este sábado, pero se enfermó y no pudo llegar al concierto. Él también comparte los tatuajes y la afición del grupo.

Un viaje desde Estados Unidos por Caifanes

La noche también tiene un significado familiar para Carlos.

Los fanáticos llegaron al Gimnasio Nacional para cumplir el sueño de ver a la banda mexicana.
Los fanáticos llegaron al Gimnasio Nacional para cumplir el sueño de ver a la banda mexicana. / Foto Miguel Lemus.

El fan contó que viajó desde Estados Unidos y que uno de sus grandes motivos para estar en El Salvador era compartir el concierto con su padre.

Carlos llegó al país el 22 de agosto y tiene previsto regresar a Estados Unidos este domingo, un día después del espectáculo.

Está acostumbrado a ver a Caifanes durante sus giras por territorio estadounidense, pero vivir esta presentación junto a su papá era un sueño pendiente.

“Mi papá me dijo: ‘Hijo, yo quiero que estés aquí conmigo pues para ver a los Caifanes’”, recordó Carlos.

Su respuesta fue sencilla, estaría presente para disfrutar el concierto juntos.

Para Jesús, en cambio, esta sería la primera oportunidad de ver a Caifanes en vivo. Todavía recuerda su reacción cuando supo que la agrupación regresaría a El Salvador.

“Estaba sentado en mi cama y brinqué de la emoción y la alegría”, relató.

La emoción fue tanta que compraron las entradas el mismo día que estuvieron disponibles.

Después de viajar desde Armenia, dedicar horas a tatuajes inspirados en la banda y, en el caso de Carlos, trasladarse desde Estados Unidos para compartir la experiencia con su padre, finalmente llegó el momento que esperaban.

Jesús espera que este sea apenas el primero de más conciertos junto a sus amigos.

Carlos, por su parte, lanzó entre risas una petición que resume el sentimiento del grupo hacia la banda mexicana:

“Nunca se retiren, Caifanes. Jamás, jamás”, finalizó.