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Vista aérea del volcán de Fuego durante su erupción en Alotenango, Guatemala.

Volcán de Fuego reduce su actividad, pero el riesgo continúa

El coloso guatemalteco muestra una disminución progresiva de las erupciones, aunque siguen las alertas por avalanchas y lahares en comunidades cercanas.

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Por Agencias
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Resumen del artículo:

El volcán de Fuego en Guatemala redujo progresivamente su actividad eruptiva, aunque las autoridades mantienen las alertas por posibles avalanchas de material caliente y lahares. Casi 1,700 personas fueron evacuadas y algunas comenzaron a regresar voluntariamente a sus hogares, pese a que el riesgo continúa. La erupción afectó a cerca de 29,000 habitantes de 18 comunidades por la caída de ceniza, sin víctimas ni daños materiales reportados. Las alertas siguen vigentes en Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango. El coloso, uno de los más activos de Centroamérica, permanece bajo vigilancia mientras se espera que retorne gradualmente a la normalidad.

La actividad del volcán de Fuego en Guatemala disminuyó de forma progresiva durante las últimas horas, aunque las autoridades mantienen las alertas por el riesgo de avalanchas de material volcánico y lahares, según informaron EFE y AFP. Algunas de las casi 1,700 personas evacuadas comenzaron a regresar voluntariamente a sus hogares.

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología indicó que se espera que la actividad eruptiva continúe descendiendo gradualmente hasta que el volcán retorne a sus niveles habituales.

Sin embargo, los expertos no descartan el descenso repentino de corrientes de material ardiente acumulado durante la erupción, especialmente por las barrancas del flanco suroeste.

También existe una amenaza de lahares debido al paso de una onda tropical que generará lluvias en la región. Estos flujos pueden arrastrar ceniza, rocas y otros materiales volcánicos por las laderas.

Las alertas siguen vigentes

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres mantiene las alertas en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, ubicados en la zona de influencia del volcán.

La portavoz de la institución, Valeria Urízar, explicó que algunos de los habitantes alojados en refugios decidieron regresar de manera voluntaria a sus viviendas, pese a que el riesgo continúa.

Niños se reúnen mientras el volcán de Fuego entra en erupción en Alotenango, Guatemala. AFP/Johan Ordóñez
Niños se reúnen mientras el volcán de Fuego entra en erupción en Alotenango, Guatemala. AFP/Johan Ordóñez

Desde Escuintla, un periodista de AFP observó leves expulsiones de gases y ceniza en un volcán que aparentaba estar en calma.

Las autoridades recalcaron que las avalanchas de material caliente representan una de las principales amenazas para las comunidades asentadas cerca de las barrancas.

Casi 29,000 personas afectadas

La fase eruptiva dejó cerca de 29,000 personas afectadas en 18 comunidades ubicadas en las faldas del volcán y sus alrededores.

La caída de ceniza alcanzó viviendas y otras zonas habitadas, mientras que casi 1,700 personas fueron evacuadas por el peligro generado por las fuertes explosiones.

Hasta el momento, las autoridades no han reportado víctimas ni daños materiales.

Durante la etapa más intensa, el volcán expulsó lava y grandes columnas de gases y ceniza, lo que llevó a reforzar las medidas de prevención en las comunidades cercanas.

Uno de los volcanes más activos de la región

El volcán de Fuego, de 3,763 metros de altura, es considerado uno de los más activos de Centroamérica.

Forma parte de los tres volcanes activos de Guatemala, junto al Pacaya, ubicado en el sur, y el Santiaguito, en el oeste del país.

El volcán de Fuego entra en erupción en Alotenango, Guatemala, mientras las autoridades mantienen una alerta elevada y evacúan comunidades cercanas.
El volcán de Fuego entra en erupción en Alotenango, Guatemala, mientras las autoridades mantienen una alerta elevada y evacúan comunidades cercanas. AFP/Johan Ordóñez

En 2025 registró varias fases eruptivas que también obligaron a evacuar a cientos de personas.

Una de sus erupciones más mortales ocurrió el 3 de junio de 2018, cuando una avalancha volcánica arrasó una comunidad y dejó más de 200 fallecidos, además de una cifra similar de desaparecidos.

Mientras la actividad continúa disminuyendo, las autoridades insisten en mantener la vigilancia y evitar las zonas de riesgo hasta que las condiciones permitan levantar las alertas.