Así buscan vida entre escombros los rescatistas salvadoreños en Venezuela
En Venezuela, el contingente salvadoreño reporta siete personas rescatadas con vida y detalla cómo verifica señales bajo escombros.
Entre edificios colapsados, réplicas y familias que esperan noticias, los rescatistas salvadoreños desplegados en Venezuela mantienen labores de búsqueda tras los terremotos que golpearon al país sudamericano. Hasta el momento, el contingente salvadoreño reporta siete personas rescatadas con vida, según Roberto Giovanni Cortez Campos, jefe de la misión humanitaria de El Salvador en Venezuela.
El trabajo no consiste únicamente en remover concreto. Antes de ingresar a una estructura dañada, los equipos aplican un procedimiento para detectar señales de vida: hacen llamados, piden silencio total, usan caninos y verifican si hay ruidos, golpes o respuestas desde los escombros.
“Nuestros esfuerzos han sido en búsqueda y rescate. Contamos con toda la disposición para ayudar, hemos visto y evaluado diferente infraestructura y hemos tenido oportunidad de salvar a personas con vida”, dijo Cortez Campos durante una entrevista desde La Guaira, una de las zonas más afectadas por los sismos.
El jefe de la misión detalló que entre los rescates realizados está el caso de una mujer que permaneció 72 horas atrapada en una estructura colapsada. “El contingente salvadoreño ha rescatado a siete víctimas con vida. Una señora soportó 72 horas en una estructura colapsada”, afirmó.

Llamados, silencio y caninos: así inicia la búsqueda
Mauricio Aguilar, jefe de Planes y Operaciones del grupo USAR El Salvador, explicó que los equipos no suspenden una operación mientras exista la posibilidad de que una persona siga con vida.
“Nosotros no suspendemos las operaciones hasta que estemos seguros de que esa persona sigue con vida. Periódicamente se están haciendo los llamados de atención de búsqueda, hacemos silencio total, metemos a los caninos y si después de haber hecho todo ese procedimiento consideramos que ya no hay respuesta, ya no es un rescate, ya tendría que ser una recuperación”, detalló Aguilar.
El proceso inicia cuando los rescatistas reciben información sobre posibles señales: un ruido, un golpe, una voz o cualquier indicio de vida bajo una estructura colapsada. En ese momento, el equipo prioriza el punto y envía personal de búsqueda avanzada.
“Cuando nos llega información de ruido o rastro de vida, ahí enviamos un equipo de búsqueda avanzada y posteriormente cuando este nos ha confirmado la presencia de vida, mandamos al otro equipo de rescate a la zona de impacto”, explicó Aguilar.
Ese procedimiento busca evitar intervenciones improvisadas. En un edificio dañado, abrir un espacio sin evaluación puede provocar nuevos colapsos y poner en riesgo tanto a la víctima como a los rescatistas.

Rambo, el perro que apoya las labores en Venezuela
En las tareas de búsqueda también participa Rambo, el perro del contingente salvadoreño. Cortez Campos destacó que el canino ha sido parte del trabajo que permitió ubicar personas con vida.
“Tenemos también a nuestro perro Rambo, el cual nos ha ayudado a que esas siete víctimas con vida pudieran haber salido”, aseguró.
El director de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, explicó en otra entrevista que los perros de búsqueda detectan personas con vida y son una herramienta clave en este tipo de operaciones. También señaló que, en zonas de escombros, los caninos usan protección en sus patas para evitar lesiones por vidrio, hierro, clavos o concreto caliente.
Según Amaya, el equipo salvadoreño también utiliza cámara térmica, sensores y otros recursos para identificar señales compatibles con personas atrapadas.

Turnos de 12 horas para mantener el trabajo
La misión salvadoreña está integrada por 301 miembros, según Cortez Campos. Para sostener las operaciones, el contingente trabaja por turnos de 12 horas en las zonas asignadas.
“En rescate delimitamos turnos de 12 horas. ¿Qué quiere decir eso? Cada 12 horas un número entre 6 y 8 rescatistas se encuentran en el sector que nos han asignado, trabajando y los relevos nos permiten que los trabajos no paren”, explicó el jefe de la misión.
La organización por turnos permite mantener personal en campo mientras otros equipos descansan, preparan herramientas o se movilizan hacia otros puntos. En una emergencia prolongada, el desgaste físico y emocional también forma parte del riesgo.
Amaya explicó que el grupo USAR El Salvador está integrado por 109 personas de distintas instituciones, entre ellas Protección Civil, Cuerpo de Bomberos, Policía Nacional Civil, Cruz Roja Salvadoreña, Cruz Verde Salvadoreña, Comandos de Salvamento y Fosalud.

La atención médica empieza antes de sacar a la víctima
Los jefes del contingente insistieron en que el rescate no termina cuando se llega hasta una persona atrapada. La atención médica puede iniciar incluso antes de la extracción, especialmente si la víctima lleva muchas horas bajo los escombros.
Heidy Aguilar, jefa de Enfermería del Centro de Atención de Emergencias, explicó que cuando los rescatistas logran abrir un espacio, entra personal médico para evaluar el estado de la persona.
“Una vez llegamos a la víctima, viene la evaluación. Entra un médico y evalúa a la persona y es él quien toma la decisión si hay que intervenirla a través de la realización de otros procedimientos”, señaló.
Aguilar relató que, en el caso de Nayarit, una de las personas rescatadas, fue necesario canalizar una vena periférica para administrarle líquidos, debido al riesgo de deshidratación.
“Nos enfocamos en mantener, evaluar y si en ese momento es necesario, realizar algún tipo de procedimiento que es finalizado cuando la persona es extraída. Actualmente, Nayarit se encuentra estable”, agregó.
Roberto Gavidia, jefe de la Unidad de Emergencias Médicas, informó que el equipo salvadoreño ha dado seguimiento al caso de Nayarit, quien presentó síndrome de aplastamiento y síndrome compartimental, con mayor afectación en la mano izquierda.

Entre rescate y recuperación en Venezuela
Uno de los puntos más sensibles del trabajo ocurre cuando los equipos deben determinar si una operación continúa como rescate o pasa a recuperación. Aguilar explicó que antes de tomar esa decisión se agotan procedimientos de búsqueda, llamados, silencio, ingreso de caninos y verificación de señales.
La diferencia es clave. En rescate, la prioridad es llegar a una persona que podría seguir con vida. En recuperación, el objetivo cambia porque ya no hay respuesta tras los procedimientos de verificación.
Aun así, los equipos continúan trabajando donde reciben reportes. Aguilar relató que, al caminar por las calles, familias se acercan a los rescatistas para pedir ayuda en edificios donde creen que están sus parientes.
“Cuando van circulando, caminando por algunas de estas calles, también les dicen a nuestros equipos, ‘miren, aquí está mi mamá, aquí está mi papá, están mis hijos’. Es difícil, la verdad y nosotros quisiéramos atender a todas las personas, a todos los edificios caídos, pero realmente priorizamos”, dijo.
Riesgos entre estructuras colapsadas
Las labores se desarrollan en edificios dañados y con riesgo de nuevas réplicas. Amaya explicó que, al llegar a una zona de impacto, los equipos deben evaluar estructuras, estabilizar puntos críticos y trabajar con procedimientos de seguridad antes de avanzar.
El funcionario también señaló que el equipo salvadoreño fue preparado para operar en escenarios de estructuras colapsadas mediante simulacros y entrenamientos en condiciones similares a una emergencia real.
Aguilar dijo que, hasta el momento de sus declaraciones, no se reportaban lesionados dentro del grupo salvadoreño.
“No hemos parado las labores. Llega un país, sale, llega otro, sale y nosotros siempre estamos aquí. Mantenemos diferentes métodos de búsqueda. Hasta este momento, gracias a Dios no tenemos lesionados en nuestro grupo. Todos estamos bien”, expresó.

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