Especial Mundial 2026 Terremotos Lluvias Hospital Rosales Empleos El Salvador Viviendas El Salvador Centro Histórico

Banner versión desktop Banner versión móvil
Dos personas pasan en motocicleta frente a un edificio dañado por el terremoto en Catia La Mar, Venezuela.

¿Puede un terremoto provocar otro? Científicos explican

El doble sismo de Venezuela reabre el debate sobre cómo una ruptura puede alterar tensiones y activar nuevas fallas en zonas sísmicas.

Avatar del autor
0:00
Escuchar artículo
Resumen del artículo:

Los terremotos en cadena ocurren cuando un sismo altera las tensiones bajo la superficie y puede favorecer nuevas rupturas en fallas cercanas. El caso de Venezuela, sacudida por dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5, reabrió el debate sobre la sincronización de fallas. Científicos explican que el país está en una zona activa por la interacción entre las placas del Caribe y Sudamericana. Casos como Turquía-Siria 2023 y estudios sobre Cascadia y San Andrés muestran que grandes fallas pueden activarse en secuencia, aunque esto no permite predecir terremotos con exactitud.

Venezuela fue sacudida el 24 de junio de 2026 por dos terremotos casi consecutivos que volvieron a poner en discusión un fenómeno que la ciencia estudia desde hace años: la posibilidad de que grandes fallas geológicas se activen en secuencia. El Servicio Geológico de Estados Unidos, USGS, reportó dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 en el norte del país, en una región marcada por la interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.

El caso llamó la atención porque no se trató de un terremoto fuerte seguido únicamente por réplicas menores, sino de dos movimientos de gran magnitud ocurridos en un intervalo muy corto. The Guardian informó que los sismos se produjeron con apenas 39 segundos de diferencia y provocaron daños amplios en Caracas, La Guaira, Catia La Mar y otras zonas del norte venezolano.

El episodio permite explicar de forma más sencilla qué ocurre cuando una falla activa puede influir sobre otra. Los científicos hablan de transferencia de tensiones, interacción entre fallas o sincronización parcial. En palabras simples, un terremoto puede cambiar el equilibrio de fuerzas bajo la superficie y empujar a otra zona cercana, que ya estaba bajo presión, hacia un nuevo rompimiento.

Qué significa que una falla active a otra

Una falla geológica es una fractura en la corteza terrestre. A ambos lados de esa fractura, grandes bloques de roca pueden moverse lentamente durante años, décadas o siglos. Ese movimiento acumula tensión. Cuando las rocas ya no resisten, la energía se libera de golpe y se produce un terremoto.

El USGS explica que los grandes terremotos pueden activar otros sismos mediante un proceso llamado transferencia dinámica de tensiones. Esto ocurre cuando la energía de las ondas sísmicas atraviesa zonas vulnerables y puede favorecer un nuevo terremoto, especialmente en regiones donde ya existen fallas activas o actividad sísmica frecuente.

Un edificio de apartamentos quedó gravemente dañado tras el terremoto en Catia La Mar, Venezuela.
Un edificio de apartamentos quedó gravemente dañado tras el terremoto en Catia La Mar, Venezuela. Foto: Orlando Obispo/AFP.

Esa explicación es importante porque evita una confusión común. “Terremotos en cadena” no significa que un sismo siempre produzca otro de forma automática. Tampoco significa que los científicos puedan predecir el próximo gran terremoto. Lo que sí permite es entender que la corteza terrestre funciona como un sistema conectado, donde una ruptura puede alterar las condiciones de una zona vecina.

Venezuela y el choque entre placas tectónicas

En el caso de Venezuela, la explicación geológica principal está en su ubicación. El país se encuentra en una zona donde interactúan varias placas tectónicas. Según Deutsche Welle, científicos del Centro Helmholtz de Geociencias, GFZ, con sede en Potsdam, Alemania, señalaron que los terremotos ocurrieron en una zona de falla donde las placas se mueven una contra la otra.

Torsten Dahm, jefe de la sección de Física de Terremotos y Volcanes del GFZ, explicó a la Agencia de Prensa Alemana, en declaraciones recogidas por Deutsche Welle, que en esa región “son principalmente la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana las que se mueven una contra la otra”. Ese movimiento, aunque lento, puede acumular tensión suficiente para generar sismos fuertes.

Dahm también indicó que los terremotos de Venezuela podrían estar entre los más fuertes de la región en aproximadamente 100 años. El científico recordó antecedentes históricos importantes, como el terremoto cerca de Caracas de 1900, estimado en magnitud 7.7, y el de 1967, de magnitud 6.5. También mencionó el sismo de 1812, con una magnitud estimada de hasta 8.

La poca profundidad de los eventos agravó el impacto. Cuando un terremoto ocurre cerca de la superficie, las ondas sísmicas recorren menos distancia antes de llegar a edificios, carreteras y zonas pobladas. Por eso, un sismo superficial puede sentirse con más violencia y causar daños mayores.

Turquía-Siria 2023 como antecedente clave

Un ejemplo reciente ayuda a entender mejor este fenómeno. El 6 de febrero de 2023, un terremoto de magnitud 7.8 sacudió el sur de Turquía, cerca de la frontera con Siria. Unas nueve horas después, otro sismo de magnitud 7.5 ocurrió aproximadamente 90 kilómetros al norte. Ambos eventos formaron parte de la secuencia de Kahramanmaraş, dentro del sistema de fallas de Anatolia Oriental, según el USGS.

La comparación con Venezuela no significa que ambos casos sean idénticos. Cada región tiene su propia geología, sus fallas y su forma particular de liberar energía. Sin embargo, Turquía-Siria 2023 es un antecedente sólido para explicar cómo dos terremotos mayores pueden ocurrir dentro de una misma secuencia sísmica.

El USGS señaló que los eventos de Turquía ocurrieron dentro de un sistema de fallas largo y activo, capaz de producir terremotos destructivos. La agencia también recordó que las réplicas no siempre se dan exactamente sobre la misma falla del evento principal; pueden ocurrir en zonas cercanas que forman parte del mismo sistema tectónico.

Cascadia y San Andrés entran al debate científico

La idea de fallas sincronizadas también ha sido estudiada en la costa oeste de Norteamérica. Un estudio publicado en la revista Geosphere analizó evidencias de posible sincronización parcial entre la zona de subducción de Cascadia y la falla de San Andrés, dos de los sistemas sísmicos más vigilados de la región.

Oregon State University informó que el equipo liderado por el geólogo marino Chris Goldfinger estudió registros del fondo marino para reconstruir unos 3,100 años de historia sísmica. Los investigadores hallaron señales de que terremotos en un sistema pudieron coincidir o estar relacionados con eventos en el otro.

Goldfinger lo resumió con una frase clara: “Dos sistemas de fallas en la costa oeste de Norteamérica podrían estar sincronizados”. Según la universidad, el hallazgo sugiere que un terremoto en una falla podría favorecer actividad sísmica en la otra, aunque el tema sigue bajo estudio y requiere cautela.

Por qué esto no permite predecir terremotos

La sincronización de fallas no permite saber cuándo ocurrirá el próximo terremoto. Los científicos pueden identificar zonas de riesgo, estudiar terremotos antiguos y estimar probabilidades, pero no pueden fijar una fecha, una hora o una magnitud exacta para un futuro evento.

Después de un gran sismo, lo esperable es que haya réplicas. Dahm lo explicó a Deutsche Welle de forma directa: “por lo general hay bastantes réplicas”. En Venezuela, el experto también descartó una relación con otros terremotos recientes en regiones lejanas, como Italia o California. “No, no es el caso”, dijo, al explicar que esos sistemas están demasiado lejos para establecer una conexión directa.

La lección principal es preventiva. Venezuela, Turquía-Siria y los estudios sobre Cascadia y San Andrés muestran que los terremotos no siempre deben analizarse como hechos aislados. En zonas con fallas activas, un primer movimiento puede cambiar el equilibrio del subsuelo y abrir una etapa de mayor vigilancia.

Entender ese proceso ayuda a tomar mejores decisiones después de un sismo fuerte: evitar edificios dañados, atender las alertas oficiales, revisar infraestructuras críticas y mantener planes de emergencia. La ciencia no puede detener el movimiento de la Tierra, pero sí puede explicar mejor sus señales y ayudar a reducir el riesgo cuando las fallas vuelven a moverse.