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¿Sentimientos por una inteligencia artificial? Experta advierte riesgo

Los chatbots ofrecen compañía emocional inmediata que elimina la soledad. Esta tecnología responde a la creciente dificultad para socializar, pero advierte sobre una posible dependencia.

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Por Agencias
Publicado el 29 de abril de 2026

 

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El uso de inteligencias artificiales como chatbots ha abierto nuevas formas de interacción para personas que buscan compañía, apoyo o distracción, según información de la Universidad de Monterrey. Paola González Castro, profesora de Psicología, señala que estas herramientas ofrecen respuestas inmediatas y sin conflicto, lo que puede generar una sensación de comodidad en los usuarios. Sin embargo, advierte que el riesgo surge cuando la IA se convierte en una fuente principal de validación emocional, lo que podría derivar en dependencia. También destaca la falta de regulación y el impacto económico, ya que algunas plataformas operan con modelos de suscripción que implican costos adicionales.

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La inteligencia artificial ha comenzado a ocupar un espacio que antes era exclusivo de las relaciones humanas, al punto de convertirse en una alternativa de compañía para algunas personas. Este fenómeno ocurre ahora que las dinámicas sociales han cambiado, especialmente tras la pandemia, según expone un artículo publicado por la Universidad de Monterrey (UDEM).

De acuerdo con el articulo difundido por la UDEM, la tecnología ya no solo cumple funciones prácticas, sino que también responde a necesidades emocionales. En particular, los chatbots y asistentes virtuales han sido diseñados para simular conversaciones humanas, lo que ha abierto una nueva forma de interacción que puede resultar atractiva para quienes buscan apoyo, distracción o incluso una conexión afectiva.

Dificultades para relacionarse impulsan el uso de IA

Paola González Castro, maestra de asignatura de la Escuela de Psicología de la Universidad de Monterrey, explicó que, a pesar de los avances tecnológicos que han acortado distancias, muchas personas continúan enfrentando dificultades para establecer relaciones sociales. Según indicó, la pandemia agravó esta situación al limitar las interacciones presenciales y modificar la forma en que las personas aprenden a relacionarse.

En ese contexto, las inteligencias artificiales representan una alternativa que elimina conflictos en la interacción, ya que están diseñadas para responder exactamente como el usuario desea. Esto, según la académica, puede generar una sensación de comodidad que favorece su uso constante.

Chatbots y la respuesta inmediata

El desarrollo de estas herramientas ha permitido que las inteligencias artificiales aprendan a interpretar emociones y responder con rapidez, lo que facilita la continuidad de las conversaciones. Según la profesora, esta capacidad puede generar un enganche en los usuarios debido a la inmediatez de las respuestas.

La especialista advirtió que el riesgo aparece cuando la persona comienza a ver a la inteligencia artificial como algo más que una herramienta. En ese punto, puede convertirse en una fuente principal de validación emocional, lo que incrementa la posibilidad de dependencia.

“Yo creo que sería muy peligroso cuando ya no puedes tomar decisiones por ti mismo, sin pasar por la inteligencia artificial. Sobre todo cuando se pierde esa noción de que eso no es solo una máquina y es como si estuviéramos dando a las inteligencias artificiales cualidades humanas”, indicó.

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La inteligencia artificial ofrece una compañía inmediata y sin conflictos, pero con el riesgo de sustituir los vínculos humanos reales. / Foto IA

Dependencia emocional y percepción de relaciones

González Castro señaló que la posibilidad de interactuar con un chatbot en cualquier momento del día puede generar una dependencia que, en algunos casos, puede acercarse a una adicción. También explicó que este tipo de vínculo no representa una relación de igualdad, ya que carece de conflicto y está controlado por el propio usuario.

“Actualmente, me parece que estamos muy acostumbrados a una satisfacción inmediata en todos los sentidos. La persona puede tener la ilusión de que está con alguien, pero realmente no es una relación de igual a igual. Es una relación sin conflicto, básicamente”, mencionó.

En ese sentido, la académica afirmó que este tipo de dependencia no puede considerarse un enamoramiento, ya que el usuario construye la interacción a partir de sus propias indicaciones.

“Tú crees que estás enamorado, pero estás enamorado de lo que tú construiste, de algo a quien tú le diste indicaciones una vez, alguien que te está leyendo. Normalmente, cuando uno se enamora, no se enamora porque cree que la otra persona tiene algo que puede servirnos a nosotros o algo que dice algo de nosotros. Y si me enamoro de la inteligencia artificial, pues esa inteligencia artificial tiene algo que decir de mí mismo. Tiene todo que ver conmigo”, apuntó.

Falta de regulación y posible impacto económico

“Me parece que los creadores tienen toda la posibilidad de lucrar con la soledad de las personas. Y no hay nadie que lo pueda impedir en este momento”, señaló.

Además, indicó que el uso constante de estas aplicaciones puede tener implicaciones económicas, ya que ofrecen beneficios adicionales a cambio de pagos.

Uno puede saber que eso es una inteligencia artificial, pero la recompensa de hablar con esa inteligencia artificial tal vez es tan grande que uno se olvida de ello. También está el sentido económico. Estas plataformas ofrecen diferentes opciones: si quieres mensajes ilimitados o más personajes, tienes que pagar. Al final, esto también afecta económicamente a las personas”, comentó.

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