Mon Laferte convirtió San Salvador en una catarsis emocional con su tour “Femme Fatale”
Mon Laferte regresó a El Salvador con un concierto de más de dos horas en el Saturnino Bengoa, donde mezcló teatralidad, y un cúmulo de emociones junto a miles de fans.
Por
Lissette Figueroa
Publicado el 17 de abril de 2026
Mon Laferte volvió a El Salvador el 16 de abril con un concierto de más de dos horas en el Parque de Pelotas Saturnino Bengoa, donde presentó su nuevo álbum y el concepto de su gira “Femme Fatale”. La artista chileno-mexicana ofreció un espectáculo dividido en actos, con una fuerte carga teatral y visual que abordó temas como el amor, la codependencia y el rol de la mujer. Miles de fans acompañaron cada momento con vestuarios inspirados en su estética y dinámicas como globos y luces. El show cerró con sus éxitos más coreados, consolidando una noche cargada de emoción colectiva.
La noche del 16 de abril no fue una más en San Salvador. Fue, más bien, un ritual emocional para los fans de Mon Laferte, quien regresó al país con un nuevo álbum bajo el brazo y una propuesta escénica que convirtió el Parque de Pelotas Saturnino Bengoa en un escenario donde el drama, la estética y la música se entrelazaron durante más de dos horas.
Desde temprano, los alrededores comenzaron a llenarse de seguidores que no solo buscaban una buena ubicación, sino también formar parte del universo visual de la artista. El código era claro: rojo, blanco, negro y rosado dominaban los atuendos. Las rosas —en el cabello, en la ropa— se repetían como símbolo imperdible del seguimiento a la trayectoria de la artista, al igual que las bandas de “Femme Fatale” que evocaban la portada de su más reciente producción. Hubo quienes fueron más allá y llegaron vestidos de novias, en clara referencia a “My One and Only”, tema que interpreta junto a Silvana Estrada y Natalia Lafourcade.
A las 8:45 p.m., las luces bajaron y el espectáculo comenzó. Mon Laferte apareció con un vestido blanco, los ojos vendados y un lazo entre las manos para interpretar “Mi hombre”. La escena no era casual: funcionaba como una metáfora visual de la codependencia emocional que atraviesa la canción. Desde ese momento, quedó claro que el concierto no sería una simple sucesión de éxitos, sino como ya se hbaía visto en otros países, una narrativa dividida en actos como en el teatro.
El primer bloque incluyó temas como “Femme Fatale”, “Tormento”, “Veracruz”, “Quédate esta noche” y “My One and Only”, todos atravesados por una estética que combinaba vulnerabilidad y fuerza. La transición hacia el segundo acto llegó con un interludio audiovisual que abordó los concursos de belleza y la imposición de estar alegres, incluso cuando estás fastidiada de lo que hacés mientras que, entre ironía, comentaban sobre el rol de la mujer y las expectativas sociales.

En el segundo acto, la intensidad no bajó. Sonaron “El gran señor”, “Pornocracia”, “La tirana”, “Vuelve por favor”, “Química mayor” y “Paisaje japonés”. Fue en este último tema cuando la artista hizo una pausa espontánea al escuchar a un fan que, entre gritos, le repetía que la amaba. “Yo también los amo”, respondió, generando uno de los momentos más cercanos de la noche. La conexión siguió creciendo con “Mi flaco”, “Supermercado” y “Amor completo”, canción durante la cual el público ejecutó un fan project levantando globos rojos que cubrieron el recinto de color.
El tercer acto se introdujo con una reflexión escénica de sus bailarines y coristas sobre el amor, como concepto y contradicción. A partir de ahí, el repertorio tomó un tono más íntimo y visceral con temas como “Amado mío”, “Flor de amapola”, “Hasta que nos despierte la soledad”, “Préndele fuego” y “Ocupa mi piel”. Las luces de los celulares iluminaron el lugar durante “Canción feliz” y “Funeral”, creando una atmósfera cálida que contrastaba con la carga emocional de las letras.

Uno de los momentos más significativos llegó con “Amantes suicidas”, cuando asistentes lograron entregarle flores. Mon Laferte, visiblemente conmovida, agradeció el gesto y aprovechó para halagar los looks del público, reconociendo el esfuerzo de los salvadoreños por ser parte del concepto de la noche. Luego continuó con “Por qué me fui a enamorar de ti”, “Te juro que volveré” y “Amárrame”.
El cierre fue una cadena de emociones que no dio respiro. “Melancolía”, “Mi buen amor”, “Otra noche de llorar” y “Tu falta de querer” sellaron el concierto con una mezcla de nostalgia, catarsis y euforia. El publico de El Salvador gritó de emoción, lloró y bailó durante todo el show que ofreció Norma Monserrat Bustamante Laferte.
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