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Se revela el vestuario con el que Nory Flores hará historia en Coachella

Rossemberg Rivas revela el vestuario que lucirá Nory Flores Coachella. Dos diseños que proyectan identidad salvadoreña.

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Por Lissette Figueroa
Publicado el 11 de abril de 2026

 

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Nory Flores se prepara para Coachella con dos vestuarios que fusionan moda, identidad y tradición salvadoreña. Diseñados por Rossemberg Rivas, las piezas están inspiradas en el maquilishuat y el torogoz, símbolos nacionales que se traducen en propuestas escénicas contemporáneas. El primer vestido, en tonos rosados, incorpora más de 400 flores hechas a mano, mientras que el segundo apuesta por una estética vibrante con alas y más de 8,000 abalorios. El proyecto también integra a estudiantes de diseño, convirtiéndose en una apuesta colectiva que proyecta el talento nacional en uno de los escenarios más importantes del mundo.

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Una de las grandes sorpresas guardas por los Hermanos Flores en su camino a Coachella fue el vestido que usará Nory Flores, la voz femenina de la orquesta. Pero la espera ha valido la pena por que revela un concepto que fusiona moda, identidad, feminidad y tradición con un lenguaje escénico contemporáneo.

Diseñados por el salvadoreño con veinte años de trayectoria, Rossemberg Rivas, los dos looks que lucirá la artista en el festival internacional nacen de una visión clara: convertir la moda en un mensaje cultural sin perder la línea clásica y elegante que caracteriza a la cantante. No se trata solo de vestir a una estrella, sino de proyectar al país sobre uno de los escenarios más influyentes del mundo.

El debutante del 11 de abril, un vestido inspirado en el Maquilishuat

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El primer vestuario está inspirado en el maquilishuat, el árbol nacional, y se traduce en un vestido de tonos rosados que marca un giro en la imagen habitual de la artista. Más de 400 flores en organza fueron elaboradas y aplicadas a mano, creando una textura que remite a la floración que transforma las calles del país cada año.

“Decidimos inspirarnos en la flor del Maquilishuat. Me parecía que el color venía muy bien porque es uno de los colores que Nory nunca ha usado en casi seis décadas de trabajo. Además quisimos hacerle un tributo por medio de esa flor a todas las mujeres resilientes de El Salvador, a las madres que tienen mucha valentía como Nory”, explica Rivas, conectando el diseño con una narrativa de feminidad y fortaleza.

El salvadoreño siempre va a a volar, como el torogoz, referente clave del segundo vestido

El segundo vestuario se inspira en el torogoz y destaca por sus tonos vibrantes. Fotografía/ cortesía
El segundo vestuario se inspira en el torogoz y destaca por sus tonos vibrantes. Fotografía/ cortesía

El segundo vestuario introduce un contraste visual marcado y se inspira en el torogoz, el ave nacional del pulgarcito de América. Con una paleta que incluye verdes, tonos aqua y efectos tornasol, la pieza incorpora mangas aladas que aportan movimiento y dramatismo en escena. La complejidad técnica también es protagonista: más de 8,000 abalorios por sector componen el diseño.

“El segundo concepto es inspirado en el torogoz que da una gama de colores es completamente diferente. También se añade la pluma pendulante que simboliza esa fuerza, ese orgullo nacional del salvadoreño para siempre volar y seguir adelante”, explica Rivas, enfatizando la carga simbólica del diseño que, si se traduce a una canción de Los Hermanos Flores, es 'Arriba El Salvador'.

Para Nory, el proceso ha sido profundamente significativo, no solo por el resultado, sino por la experiencia detrás de cada pieza. “Primera vez en la vida que tengo la dicha de que un ser humano como Rose, un diseñador tan preparado, se haya fijado para diseñar mis dos vestidos. El me diseñó a mí, mi peinado, me puso anillo, arito, cadena, de todo y el vestido… y yo me quedé ‘wow’”, relata, al recordar el momento en que vio por primera vez los bocetos.

La artista también destaca el nivel de personalización del proyecto: “Me siento más consentida ahora, porque todo ha sido hecho desde cero, medido en mi propio cuerpo… nunca había tenido algo así”. La relación entre diseñador y artista fue clave para lograr este equilibrio entre impacto visual y coherencia estética.

Nory Flores y Rossemberg Rivas junto a autoridades y estudiantes de diseño que colaboraron en el vestuario que llevará identidad salvadoreña a Coachella 2026.
Nory Flores y Rossemberg Rivas junto a autoridades y estudiantes de diseño que colaboraron en el vestuario que llevará identidad salvadoreña a Coachella 2026. / Foto cortesía Rossemberg Rivas

“Nory y yo gozamos de una amistad profunda desde hace muchos años. Soy casi un confesionario también para ella. Sé sus retos personales a nivel de vestuario y hasta dónde es su línea de atrevimiento”, comenta Rivas. Esa cercanía permitió construir piezas que respetan la esencia de la artista. “Ella es clásica; no es aburrida, sino, tiene claro lo que le queda bien. Aquí la idea era mantener esa elegancia, pero con un wow effect sobre el escenario”, añade.

Con mucho orgullo, Rossemberg compartió que uno de los pilares del proyecto fue la integración de nuevas generaciones de diseñadores a través de la Universidad Dr. José Matías Delgado. Rivas decidió no firmar el proyecto en solitario, sino abrirlo a un ejercicio colaborativo con estudiantes de último año, quienes trabajaron directamente en los acabados y aplicaciones.

“¿Por qué no involucrar a la nueva generación de los nuevos diseñadores de El Salvador? y es ahí donde estos monumentos de vestuario han sido intervenidos por estudiantes. Ellas estuvieron a cargo del embellishment, que es toda la parte estética que va sobre la pieza”, detalla, resaltando el valor formativo y simbólico de este proceso.

Nory también reconoce ese acompañamiento y el nivel de detalle en cada elemento, incluso en los accesorios. “Las niñas de diseño me hicieron las peinetas, una flor y un torogoz para el cabello; también los brazaletes. ¿Quién había hecho algo tan personalizado para mí hasta ahora? de verdad estoy muy emocionada y agradecida”, expresa, valorando el trabajo colectivo detrás del resultado final.

En medio de la emoción, la artista vuelve a su esencia: el vínculo con el público. “Yo pienso que es la energía que el público me da, la que hace que yo siempre esté sonriente, que siempre esté contenta, aunque ande mis problemas, aunque ande mis penitas como todo ser humano… pero creo que el público es el que me inyecta la energía para yo poder dar lo mejor de mí por muchísimos años”, afirma, dejando claro que más allá del vestuario, su motor sigue siendo el mismo desde hace 57 años.

Con estos dos diseños, Nory Flores no solo se prepara para presentarse en Coachella, sino para llevar consigo una narrativa visual que trasciende la moda. Cada flor, cada ala y cada detalle cuentan una historia de identidad, colaboración y orgullo salvadoreño que ahora se proyecta ante el mundo en uno de los escenarios contemporáneos más importante.

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