El envejecimiento en América Latina avanza rápido: por qué importa
América Latina y el Caribe atraviesan un acelerado envejecimiento poblacional desde mediados del siglo XX, impulsado por la caída de la mortalidad y la fecundidad, según CEPAL, con efectos económicos, sociales y territoriales crecientes.
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elsalvador.com
Publicado el 06 de abril de 2026
América Latina y el Caribe atraviesan una rápida transición demográfica que ha transformado su estructura poblacional, pasando de sociedades jóvenes a envejecidas en pocas décadas. Este proceso, impulsado por la caída de la mortalidad y la fecundidad, avanza más rápido que en otras regiones. Se proyecta que para 2037 habrá más personas mayores que menores, y para 2060 casi el 30% de la población tendrá más de 60 años. El envejecimiento presenta desigualdades territoriales y de género, afectando especialmente a zonas rurales. Además, los países avanzan a ritmos distintos, configurando un mapa regional diverso.
La estructura demográfica de América Latina y el Caribe ha experimentado transformaciones profundas en las últimas siete décadas. La región ha pasado de tener poblaciones mayoritariamente jóvenes a configuraciones donde el peso de las personas mayores crece de forma sostenida.
Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), este cambio responde a una disminución continua de la mortalidad y la fecundidad, que han transitado desde niveles altos en los años cincuenta hacia niveles bajos en la actualidad, impulsando una transición que redefine la dinámica social y económica.
Este proceso no solo marca el paso de sociedades jóvenes a adultas, sino también hacia etapas de envejecimiento más avanzadas. Las implicaciones son amplias y afectan múltiples dimensiones, desde los sistemas de salud hasta los mercados laborales, así como las políticas públicas en toda la región.
Una transición más rápida que en Europa
Uno de los rasgos más distintivos del envejecimiento en América Latina y el Caribe es su velocidad. En apenas medio siglo, la región ha alcanzado niveles de envejecimiento similares a los que Europa desarrolló en dos siglos, lo que evidencia una transición acelerada y con menos margen de adaptación, según la CEPAL.
En términos concretos, la CEPAL detalla que en 1950 las personas de 60 años o más representaban el 5,2% de la población, para 2022 esta proporción se elevó al 13,4%, equivalente a 88,6 millones de personas. Las proyecciones indican que la tendencia continuará: hacia 2060, este grupo alcanzará los 220 millones, representando cerca del 30% del total regional.
El punto de inflexión demográfico
El cambio en la estructura por edades se refleja claramente en la pirámide poblacional, que ha dejado atrás su base ancha característica para adoptar una forma más equilibrada, cercana a una campana que tiende a volverse rectangular. Esta transformación visual sintetiza un cambio estructural profundo.
A partir de 2022, la población en edad de trabajar (15 a 59 años) comienza a perder peso relativo frente al rápido crecimiento del grupo de personas mayores. Se proyecta que alrededor de 2037 la población de 60 años y más superará en número a la de niños, niñas y adolescentes, marcando un hito clave en la transición demográfica. Para 2055, este grupo será el más numeroso en términos absolutos, superando los 200 millones.
Desigualdades territoriales
El envejecimiento en la región no es homogéneo y presenta diferencias significativas según el territorio y el género. Las mujeres predominan dentro del grupo de personas mayores, debido a su mayor esperanza de vida, lo que configura un fenómeno conocido como feminización del envejecimiento, según CEPAL.
A nivel territorial, la migración interna intensifica estas desigualdades. La población en edad laboral tiende a concentrarse en áreas urbanas, lo que provoca un envejecimiento más acelerado en zonas rurales. Esta dinámica deja a las personas mayores del campo en condiciones más vulnerables, especialmente en términos de acceso a servicios de salud complejos y servicios básicos.
Envejecimiento en América Latina
La transición demográfica avanza a ritmos distintos según el país. Cuba fue pionera en alcanzar un punto de equilibrio en 2011, cuando la proporción de personas mayores igualó a la de menores de 15 años. Actualmente, Uruguay presenta un envejecimiento avanzado, con más del 20% de su población en este grupo.
Se prevé que Chile, Brasil y Costa Rica se sumen a este nivel hacia 2030. En contraste, países como Haití, Bolivia y Guatemala aún se encuentran en etapas iniciales o intermedias, con proyecciones que sitúan este cruce demográfico después de 2060.
En el ámbito urbano, Montevideo (capital de Uruguay) destaca como la ciudad más envejecida, con cerca del 20% de su población en edades avanzadas. Le siguen Cali (ciudad de Colombia), el Gran Santiago (capital de Chile) y Medellín (ciudad de Colombia), consolidando un patrón donde las grandes ciudades también reflejan el avance del envejecimiento en la región.
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