Frida Alfaro, salvadoreña clave en la misión lunar Artemis II
Desde Tonacatepeque hasta la NASA, Frida Alfaro destaca en la ingeniería aeroespacial y forma parte del equipo detrás de ATENEA, un CubeSat que viaja en la misión Artemis II.
Por
Karla Rodas
Publicado el 02 de abril de 2026
Frida Alfaro, ingeniera aeroespacial salvadoreña, forma parte del equipo que desarrolló ATENEA, un CubeSat seleccionado por la NASA para la misión Artemis II, que orbitará la Luna. Originaria de Tonacatepeque, inició su camino en la aviación desde joven y se formó en El Salvador y Argentina. Especializada en ingeniería de sistemas, ha coordinado aspectos clave del proyecto, desde requisitos técnicos hasta integración. Su trabajo implicó cumplir exigentes estándares internacionales y adaptarse a desafíos complejos. Su trayectoria refleja el potencial del talento salvadoreño en la industria espacial y abre camino a futuras generaciones interesadas en ciencia y tecnología.
La ingeniera salvadoreña Frida Alfaro se posiciona como una figura clave en la ingeniería aeroespacial latinoamericana al participar en el desarrollo de ATENEA, un CubeSat seleccionado por la NASA para la misión Artemis II, que orbitará la Luna. Su historia conecta talento local con proyectos espaciales globales y refleja el creciente aporte de profesionales salvadoreños en ciencia y tecnología.
Originaria de Tonacatepeque, San Salvador, Alfaro encontró su vocación desde temprana edad. Su interés por los aviones y el espacio nació entre visitas al aeropuerto junto a su familia y noches observando las estrellas con un telescopio casero. “Desde muy pequeña me gustaron mucho los aviones… era una sensación muy bonita la que sentía”, recordó en una entrevista.
Ese entusiasmo inicial se transformó en una carrera sólida. Tras formarse como técnica en mantenimiento aeronáutico en la Universidad Don Bosco, continuó sus estudios en Argentina, donde se graduó como ingeniera aeroespacial en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Desde ahí, comenzó a integrarse en proyectos de alto nivel dentro del Centro Tecnológico Aeroespacial.

Un rol clave en una misión histórica
El proyecto ATENEA representa un paso importante en la cooperación internacional en el sector espacial. Se trata de un microsatélite que viaja como carga secundaria en Artemis II, misión que marca el regreso de la exploración humana a las cercanías de la Luna después de más de cinco décadas.
Dentro de este desafío, Alfaro se especializa en ingeniería de sistemas, un rol que resulta fundamental. Su trabajo consiste en traducir los objetivos de la misión en tareas técnicas concretas, coordinar equipos y asegurar que todos los sistemas funcionen de forma integrada y segura.
Según detalló en una entrevista con la revista digital Espacio Tech en 2026, su participación estuvo enfocada en la gestión de requisitos, documentación técnica y coordinación general del proyecto, actuando también como project manager en distintas etapas del desarrollo.
Uno de los mayores retos fue adaptarse a los estándares de la NASA, especialmente en tiempos y exigencias técnicas. “Uno de los principales desafíos fue cumplir con los deadlines… no sabíamos si íbamos a llegar a presentar toda la documentación necesaria”, explicó. A esto se sumó la necesidad de trabajar con sistemas complejos bajo estrictos parámetros de seguridad, especialmente por tratarse de una misión tripulada.

Innovación, presión y trabajo en equipo
El desarrollo de ATENEA no estuvo exento de dificultades. El equipo pasó de trabajar en un satélite más pequeño (3U) a uno cuatro veces mayor (12U) en cuestión de meses, lo que implicó rediseñar completamente el proyecto. Además, debieron tomar decisiones críticas, como descartar el sistema de propulsión por requisitos de seguridad de la NASA.
A pesar de las limitaciones de tiempo y los ajustes constantes, el proyecto avanzó gracias a la colaboración entre múltiples instituciones, incluyendo la UNLP, la CONAE y otras entidades del ecosistema científico argentino.
Alfaro destaca especialmente el valor del trabajo colectivo y la capacidad de adaptación del equipo. También subraya el potencial tecnológico de Argentina, algo que le llamó la atención como salvadoreña: la disponibilidad de recursos, materiales e industria local facilitó el desarrollo del satélite desde cero.
Inspiración con sello salvadoreño
Más allá del logro técnico, la historia de Frida Alfaro tiene un valor simbólico para El Salvador. Representa una muestra concreta de cómo la formación, la curiosidad y el acceso a oportunidades pueden abrir camino hacia escenarios globales altamente competitivos.
Su trayectoria también evidencia que la ingeniería aeronáutica va más allá de los aviones, abarcando sistemas complejos que incluyen satélites, misiones espaciales y nuevas tecnologías.
Actualmente, su experiencia en ATENEA ya sienta las bases para futuros proyectos, como el desarrollo de nuevos CubeSats y posibles iniciativas en comunicaciones avanzadas. Para Alfaro, cada misión es también una plataforma de aprendizaje continuo.
