Qué comen los astronautas en un viaje de 10 días a la Luna
Artemis II llevará un menú sin alimentos frescos, diseñado para sostener a los astronautas durante 10 días alrededor de la Luna.
Por
Karla Rodas
Publicado el 31 de marzo de 2026
La misión Artemis II contará con un menú diseñado para mantener la salud y el rendimiento de los astronautas durante un viaje de unos 10 días alrededor de la Luna. Sin refrigeración ni reabastecimiento, los alimentos deben ser seguros, estables y fáciles de consumir en microgravedad. El menú incluye 189 opciones, más de 10 bebidas y alimentos como tortillas, carnes, granos y postres. Los astronautas participan en la selección de sus comidas, que pueden ser rehidratables o listas para consumir. Además, se incorporan saborizantes y hasta café, clave para la rutina diaria en el espacio.
La alimentación en Artemis II, la misión de la NASA que rodeará la Luna, está pensada para sostener la salud y el rendimiento de la tripulación en un entorno exigente. Sin posibilidad de reabastecimiento, refrigeración ni carga de último momento, cada alimento debe ser estable, seguro y fácil de consumir dentro de la nave Orion. Este enfoque combina décadas de avances en nutrición espacial con una planificación detallada que también toma en cuenta los gustos de los astronautas.
Un menú cerrado, práctico y adaptado al espacio
El sistema alimentario de Artemis II se basa en un menú fijo previamente seleccionado. A diferencia de la Estación Espacial Internacional, donde existe reabastecimiento regular e incluso acceso ocasional a alimentos frescos, esta misión depende completamente de lo que se envía desde el inicio.
En total, el menú incluye 189 opciones únicas y más de 10 tipos de bebidas. Entre estas se encuentran café, té verde, batidos como el de mango con durazno, bebidas de desayuno de chocolate, vainilla o fresa, además de limonada, sidra de manzana, cocoa y bebidas de piña. Sin embargo, la cantidad de líquidos está limitada por las restricciones de carga, lo que define cuánto se puede transportar.
No habrá alimentos frescos a bordo. La nave Orion no cuenta con refrigeración ni con la capacidad técnica para incorporar productos perecederos en etapas tardías. Por eso, se priorizan alimentos estables que mantengan su calidad y seguridad durante toda la misión, además de evitar la generación de migas o partículas que puedan flotar en microgravedad.

Cómo se eligen y preparan los alimentos
El proceso de selección de alimentos considera múltiples factores: vida útil, valor nutricional, seguridad alimentaria, preferencias de la tripulación y compatibilidad con las limitaciones de masa, volumen y energía de la nave. Los astronautas participan activamente en esta etapa, probando y evaluando cada opción antes del vuelo.
Cada miembro de la tripulación cuenta con menús personalizados que se definen con anticipación. Además, se empacan entre dos y tres días de comida en un solo contenedor por astronauta, lo que les permite cierta flexibilidad al momento de elegir qué comer durante la misión.
En cuanto a la preparación, los alimentos pueden ser listos para consumir, rehidratables, termoestabilizados o irradiados. Para su consumo, la tripulación utiliza un dispensador de agua potable que permite hidratar comidas y bebidas, así como un calentador compacto similar a un maletín.
Las condiciones del vuelo también influyen en el menú. Durante fases como el lanzamiento o el reingreso, cuando algunos sistemas no están disponibles, se utilizan alimentos listos para comer. En etapas más estables del viaje, se amplía la variedad, incluyendo opciones que requieren preparación.
Variedad, sabor y hasta picante en el espacio
Aunque el entorno es altamente técnico, el menú busca mantener una experiencia alimentaria agradable. Entre los alimentos más comunes se incluyen tortillas, pan plano de trigo, quiche de vegetales, salchicha de desayuno, cuscús con nueces, ensalada de mango, granola con arándanos, frutos secos como almendras y anacardos, además de platos como pecho de res a la barbacoa, brócoli gratinado, macarrones con queso y ensaladas de frutas tropicales.
Las tortillas, en particular, son clave: se incluyen 58 unidades, ya que generan menos migas que el pan tradicional, algo fundamental en microgravedad.
El sabor también tiene su espacio. La misión incorpora distintos saborizantes como miel, canela, mantequilla de maní, mantequilla de almendra, mermelada de fresa, mostaza picante, salsa picante y crema de chocolate. De hecho, habrá cinco tipos diferentes de salsas picantes disponibles, lo que refleja la importancia de mantener el gusto y la satisfacción al comer.
Para quienes buscan algo dulce, el menú incluye opciones como galletas, chocolate, pastel, pudín, cobbler (postre de frutas horneadas) y almendras cubiertas de caramelo.

Energía y detalles que marcan la diferencia
El café sigue siendo un elemento esencial: se estima que la tripulación consumirá el equivalente a 43 tazas durante la misión. Además, cada astronauta dispone de dos bebidas saborizadas por día.
El menú también incluye cinco productos de origen canadiense, lo que refleja la colaboración internacional en el programa Artemis.
Diseñar este sistema alimentario implica un equilibrio constante entre nutrición, seguridad y preferencias personales dentro de un espacio reducido y compartido. Todo debe ser fácil de almacenar, preparar y consumir sin interferir con las operaciones de la nave.
En conjunto, el menú de Artemis II no solo cumple una función básica de alimentación, sino que se convierte en una pieza clave para el bienestar físico y mental de la tripulación, demostrando cómo incluso los detalles más cotidianos, como la comida, requieren innovación cuando se trata de explorar el espacio.
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