Martes 5 de septiembre


Sydney a la espera de la gimnasia

Las competencias de gimnasia siempre se convierten en unas de las favoritas por el público de los Juegos Olímpicos. Para esta edición, los Estados Unidos y Rusia llegan con sus mejores cartas para ponerle más ambiente.

LAUSANA, Suiza

Reuters -Como ha ocurrido en toda Olimpiada reciente, los Juegos de Sydney producirán seguramente un prodigio en gimnasia.

Se seguirán los pasos de la rusa Olga Korbut, la rumana Nadia Comaneci y las estadounidenses Mary Lou Retton y Kerri Strug.

Cada cuatro años la gimnasia artística da a luz nuevos valores de manera similar a la forma en que el mundo de la moda revela sus últimos diseños: se ponen de moda pero al poco tiempo pocos hablan de ellos.

Cuando los gimnastas se presenten en el Superdome de Sydney, algunas novatas como Elena Zamolodtchikova, que mide 1,45 metros, tratarán de desplazar a las veteranas que las han precedido en el podio.

Volverán al centro de atención Dominque Dawes, de 23 años, y Amy Chow, de 22, parte de las "Siete Magníficas" que le diero a Estados Unidos a ganar su primera medalla de oro por equipos en gimnasia, en los Juegos de Atlanta en 1996.

Una vez más, al frente del equipo estadounidense estará el legendariio Bela Karolyi, sacado de su retiro en Texas para hacer resurgir al equipo que languideció en su ausencia.

Pero la mayoría de las cámaras se centrarán en Svetlana Khorkina, la elegante rusa de 21 años que ha hecho un alto en su carrera de actriz para competir de nuevo en las Olimpiadas.

La experiencia

Aunque sería difícil encasillar a Khorkina, medallista de oro en las barras asimétricas en Atlanta, la modelo posee un tesoro de experiencia en un deporte en que las carreras de las atletas parecen tener tanta vida como las moscas.

La campeona absoluta de los encuentros europeos de 1997 y 1998 parecía haber desaparecido tras quedar en el duodécimo puesto en los campeonatos mundiales de 1999.

Pero cuatro medallas de oro, incluida otra absoluta en los campeonatos europeos celebrados en mayo, han transformado a la rusa en una amenaza para sus competidoras en Sydney.

Otras aspirantes para la corona absoluta son la campeona rumana Maria Olaru y la ruda Yelena Produnova, una poderosa y grácil atleta y la única mujer en el mundo que efectúa un salto doble mortal hacia el frente.

Tras perderse los Juegos de Atlanta debido a un tirón en el muslo y los campeonatos mundiales de 1997 por fractura de dedos, una saludable y motivada Viktoria Karpenko también será una importante figura al tratar de lograr la tercera victoria absoluta consecutiva para una ucraniana tras los triunfos de Tatina Gutsu en Barcelona y Lilia Podkopayeva en Atlanta.

Los recuerdos

Las imágenes de Strug, cojeando por su lesión de tobillo tras finalizar su salto para proporcionar a Estados Unidos su histórica medalla por equipos es una de las imágenes que han quedado de los Juegos de Atlanta.

Llevada en brazos del gigantesco Kraolyi para dejarla suavemente en una camilla, Strug hizo saltar de lágrimas a los espectadores del Georgia Dome y provocó una enorme ovación, incluso cuando todavía no se sabía que el equipo anfitrión había ganado la medalla de oro por equipos.

Pero desde aquellos días de Atlanta, el equipo femenino estadounidense ha decaído, quedando tan sólo en un sexto lugar en los campeonatos mundiales de 1997 y 1999.

El entrenador Karolyi ha vuelto, esta vez en el puesto de coordinador nacional, pero cinco miembros de aquel equipo llamado las Siete Magníficas no lo han hecho.

A diferencia de su entrenador, Strug y Amanda Borden, no respondieron a las tentaciones de salir de su retiro mientras que Shannon Miller, la gimnasta estadounidense más decorada de la historia con siete medallas, Dominque Moceanu y Jaycie Phelps, no pudieron superar cerca de cuatro años de baja preparación y de lesiones.

Los responsables de la gimnasia estadounidense esperan que el controvertido Karolyi, que tenido en sus manos la preparación de una larga lista de campeonas, como Comaneci, Retton, Strun y Moceanu, todavía tenga un toque especial.

"He vuelto porque estaba frustrado al ver que algo de lo que estaba orgulloso se estaba perdiendo", dijo Karolyi. "El fuego, el deseo, la motivación, algo estaba ausente. Pero ahora veo el mismo fuego, el mismo deseo que solía ver".

La gimnasta británica Lisa Manson, a la derecha, recibe los últimos ajustes en su vestimenta de parte de la sastre Lillian McCormack a su llegada a Sydney.

Una gimnasta es lanzada por el aire por sus compañeras durante una presentación al aire libre en Taipei.


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