Sydney a la espera
de la gimnasia
Las competencias de gimnasia siempre se
convierten en unas de las favoritas por el
público de los Juegos Olímpicos.
Para esta edición, los Estados Unidos y
Rusia llegan con sus mejores cartas para ponerle
más ambiente.
LAUSANA,
Suiza
Reuters
-Como ha ocurrido en toda Olimpiada reciente,
los Juegos de Sydney producirán
seguramente un prodigio en gimnasia.
Se seguirán los pasos de la rusa Olga
Korbut, la rumana Nadia Comaneci y las
estadounidenses Mary Lou Retton y Kerri
Strug.
Cada cuatro años la gimnasia
artística da a luz nuevos valores de
manera similar a la forma en que el mundo de la
moda revela sus últimos diseños:
se ponen de moda pero al poco tiempo pocos
hablan de ellos.
Cuando los gimnastas se presenten en el
Superdome de Sydney, algunas novatas como Elena
Zamolodtchikova, que mide 1,45 metros,
tratarán de desplazar a las veteranas que
las han precedido en el podio.
Volverán al centro de atención
Dominque Dawes, de 23 años, y Amy Chow,
de 22, parte de las "Siete Magníficas"
que le diero a Estados Unidos a ganar su primera
medalla de oro por equipos en gimnasia, en los
Juegos de Atlanta en 1996.
Una vez más, al frente del equipo
estadounidense estará el legendariio Bela
Karolyi, sacado de su retiro en Texas para hacer
resurgir al equipo que languideció en su
ausencia.
Pero la mayoría de las cámaras
se centrarán en Svetlana Khorkina, la
elegante rusa de 21 años que ha hecho un
alto en su carrera de actriz para competir de
nuevo en las Olimpiadas.
La experiencia
Aunque sería difícil encasillar
a Khorkina, medallista de oro en las barras
asimétricas en Atlanta, la modelo posee
un tesoro de experiencia en un deporte en que
las carreras de las atletas parecen tener tanta
vida como las moscas.
La campeona absoluta de los encuentros
europeos de 1997 y 1998 parecía haber
desaparecido tras quedar en el duodécimo
puesto en los campeonatos mundiales de 1999.
Pero cuatro medallas de oro, incluida otra
absoluta en los campeonatos europeos celebrados
en mayo, han transformado a la rusa en una
amenaza para sus competidoras en Sydney.
Otras aspirantes para la corona absoluta son
la campeona rumana Maria Olaru y la ruda Yelena
Produnova, una poderosa y grácil atleta y
la única mujer en el mundo que
efectúa un salto doble mortal hacia el
frente.
Tras perderse los Juegos de Atlanta debido a
un tirón en el muslo y los campeonatos
mundiales de 1997 por fractura de dedos, una
saludable y motivada Viktoria Karpenko
también será una importante figura
al tratar de lograr la tercera victoria absoluta
consecutiva para una ucraniana tras los triunfos
de Tatina Gutsu en Barcelona y Lilia Podkopayeva
en Atlanta.
Los recuerdos
Las imágenes de Strug, cojeando por su
lesión de tobillo tras finalizar su salto
para proporcionar a Estados Unidos su
histórica medalla por equipos es una de
las imágenes que han quedado de los
Juegos de Atlanta.
Llevada en brazos del gigantesco Kraolyi para
dejarla suavemente en una camilla, Strug hizo
saltar de lágrimas a los espectadores del
Georgia Dome y provocó una enorme
ovación, incluso cuando todavía no
se sabía que el equipo anfitrión
había ganado la medalla de oro por
equipos.
Pero desde aquellos días de Atlanta,
el equipo femenino estadounidense ha
decaído, quedando tan sólo en un
sexto lugar en los campeonatos mundiales de 1997
y 1999.
El entrenador Karolyi ha vuelto, esta vez en
el puesto de coordinador nacional, pero cinco
miembros de aquel equipo llamado las Siete
Magníficas no lo han hecho.
A diferencia de su entrenador, Strug y Amanda
Borden, no respondieron a las tentaciones de
salir de su retiro mientras que Shannon Miller,
la gimnasta estadounidense más decorada
de la historia con siete medallas, Dominque
Moceanu y Jaycie Phelps, no pudieron superar
cerca de cuatro años de baja
preparación y de lesiones.
Los responsables de la gimnasia
estadounidense esperan que el controvertido
Karolyi, que tenido en sus manos la
preparación de una larga lista de
campeonas, como Comaneci, Retton, Strun y
Moceanu, todavía tenga un toque
especial.
"He vuelto porque estaba frustrado al ver que
algo de lo que estaba orgulloso se estaba
perdiendo", dijo Karolyi. "El fuego, el deseo,
la motivación, algo estaba ausente. Pero
ahora veo el mismo fuego, el mismo deseo que
solía ver".
La gimnasta británica Lisa Manson, a
la derecha, recibe los últimos ajustes en
su vestimenta de parte de la sastre Lillian
McCormack a su llegada a Sydney.
Una gimnasta es lanzada por el aire por sus
compañeras durante una
presentación al aire libre en Taipei.