Los
diputados elevan penas por peculado y disparar
al aire
Disparar
al aire se castigará con 2 años de
cárcel
Si usted es de los que
suele disparar al aire, de ahora en adelante
deberá pensarlo muy bien antes de volver
a hacerlo, de lo contrario podría pasar
hasta dos años en
prisión.
Ana
Giralt
El
Diario de Hoy
Los
diputados de la Comisión de
Legislación reincorporaron en el
Código Penal el delito de disparo de
armas de fuego, derogado con los nuevos
códigos (Art. 179).
La redacción
será la misma: "... el que disparare
armas contra una persona sin intención
homicida, será sancionado de seis meses a
dos años, siempre que no causara
ningún daño personal". Ahora
será el Artículo 147-A.
Si una bala perdida
lesiona a una persona, la pena impuesta
dependerá del daño causado.
Si es una lesión
leve, recibirá de uno a tres años
de prisión; si es grave, de tres a seis;
muy grave, de cuatro a ocho años.
En caso de que la
víctima muera, el imputado
obtendrá de cinco a diez años de
cárcel, pues el delito se
tipificará como homicidio en grado de
tentativa.
Aumenta
pena
Además, se
acordó elevar el castigo para aquellos
funcionarios públicos que incrementen de
manera ilícita su patrimonio.
La sanción puede
ser de tres a diez años de
prisión.
Entre los cambios que
sufrirá el Art. 333, está la
incorporación de los empleados
públicos y las autoridades
policiales.
Las reformas que se
aprobarán este jueves en la sesión
plenaria forman parte del paquete de cambios
propuestos por la ANEP a las normativas
penales.
El miércoles, la
Comisión concluirá con el estudio
de los artículos del Código
Procesal Penal que están en el
"congelador".
Contra las
"maras"
Las personas que
pertenezca a pandillas armadas obtendrán
de dos a cuatro años de prisión.
La Policía, dice el
diputado de ARENA Roberto d'Aubuisson,
podrá detener a los jóvenes que,
en plena vía pública, porten un
arma de fuego o blanca.
La intención de
esta reforma, según los miembros de la
Comisión de Legislación, es frenar
el "crecimiento de las maras".
El Art. 348 de la ley
penal castiga a quienes alteren el orden
público, a través de un grupo.