MLS, un
proyecto que sigue flaqueando
Tanto en el aspecto
competitivo como en el de mercadeo, la Liga
Profesional de Fútbol estadounidense
(MLS, por sus siglas en inglés)
cumplió su cuarto año de abulia.
El desinterés de los patrocinadores, la
apatía de los aficionados, que siguen
prefiriendo la modalidad femenina, y la falta de
jugadores insignia han hecho mella en el
torneo.
Houston,
EE.UU.
EFE.- La cuarta
temporada de la Liga Profesional de
Fútbol (MLS) estadounidense forma ya
parte de la historia y de nuevo volvió a
tener más de mediocridad que de calidad
tanto en aspecto deportivo como de
gestión.
Los
resultados no dejaron ninguna duda que a la MLS
le queda todavía un gran camino que
recorrer antes que pueda decir que está
establecida entre los deportes profesionales
estadounidenses que sean rentables.
Los aficionados siguen sin
tener demasiado interés por lo que sucede
en la MLS y las entradas a los campos, con las
excepción de cuatro equipos ganadores,
volvieron a ser inferiores a los de los
años anteriores.
La falta de calidad en el
juego y unas normas que ni los propios jugadores
entienden, ya se han manifestado abiertamente en
contra de algunas de ellas, no hacen para nada
atractivo el deporte del fútbol en
Estados Unidos.
La aportación de
los jugadores extranjeros volvió a tener
como protagonistas a los latinoamericanos, que
aunque algunos llegaron tarde como fue el caso
del mexicano Carlos Hermosillo al Galaxy de Los
Angeles, le dio el impulso suficiente al ataque
para que el equipo terminase como campeón
de la División Oeste.
Poco
talento
Sin embargo, las ausencias
de jugadores como Marco "El Diablo" Etcheberry,
la gran figura del United de Washington, que
defendieron con éxito el título de
campeones de la División Este, llamado
para formar parte de la selección de
Bolivia, le quito ritmo y espectáculo al
fútbol de la MLS.
Dentro de los jugadores
nacionales, cada día son más los
jóvenes que se incorporan con
proyección a los respectivos equipos,
pero todavía no hay ninguna figura que
destaque y los mejores siguen emigrando hacia el
fútbol extranjero, principalmente a
Europa.
John Harkes, uno de los
jugadores pioneros de la MLS y figura de la
selección de Estados Unidos,
admitió que entendía perfectamente
la posición de los profesionales que
deseaban jugar en Europa como él lo hizo
durante seis temporadas.
La última
víctima de la falta de interés de
jugar en la MLS la dio el pasado fin de semana
el defensa internacional Alexis Lalas, de 29
años, que dijo adios definitivo a su
carrera profesional después de una
frustrante temporada con los Wizards de Kansas
City.
"Es un ambiente
completamente diferente porque el deporte del
fútbol es el número uno y el
esfuerzo mental y físico es superior pero
te compensa como profesional", destacó
Harkes. "Debemos mantener a los mejores
jugadores en la MLS, pero será una
misión muy difícil y
complicada".
Harkes, que fue traspasado
al Revolution de Nueva Inglaterra después
de haber sido una de las figuras y
capitán del United cuando
consiguió los dos primeros títulos
de liga y disputó el año pasado la
tercera final, dijo que se necesitan grandes
cambios en la organización de la MLS,
tanto en el calendario, normas y desarrollo de
nuevos talentos.
Sin
canteras
"No tenemos establecida
una buena cantera como sucede en Europa, tampoco
se nos da la proyección necesaria en
televisión durante los horarios de las
noches y no podemos seguir con reglas que nada
tienen que ver con el deporte del
fútbol", subrayó
Harkes.
El jugador del Revolution,
que es uno de los equipos que no
disputará este año la fase final,
dijo que la figura del "shootout" es algo que
tiene que desaparecer para la próxima
temporada, lo mismo que lo del reloj para
finalizar el partido a los 90 minutos
justos.
Pero si el apartado
deportivo, técnico y asistencias de
espectadores no dejo mejores resultados que las
temporadas anteriores, peor resulto en el
apartado administrativo y de gestión
cuando nada más comenzar la liga fue
despedido Sunil Gulati, asistente al comisionado
y uno de los cerebros en la creación de
la MLS.
Se le acusó que
tenía demasiado poder a la hora de
contratar a los jugadores sin contar con la
opinión de los dueños de los
equipos.
Tampoco le fue mejor a su
jefe, Douglas Logan, comisionado, que
llegó al cargo por ser amigo del fundador
de la MLS, el todo poderoso Alan Rothenberg,
pero no respondió a las expectativas de
gestión administrativa y deportivas y fue
despedido el pasado mes de agosto para ocupar su
puesto Don Garber.
El nuevo comisionado de la
MLS tiene como referencia el haber montado y
vendido la liga de fútbol americano en
Europa y se le considera un administrador
agresivo que puede colocar el producto del
fútbol en el mercado estadounidense, algo
que hasta ahora y después de cuatro
años nadie ha podido
conseguir.