Los "niños"
de Paula: su lucha por sobrevivir
Dos hombres, de 45 y 32 años, viven
presos en cuerpos de niños. Ellos padecen
de una rara enfermedad que les ha impedido
crecer y desarrollarse como personas normales.
Sus brazos y piernas se han atrofiado con el
tiempo
Jaime
García
El Diario de
Hoy
De
lejos parecen niños, por su estatura y
frágil apariencia; de cerca, sus rostros
delatan su mayoría de edad.
Se trata de los hermanos Valerio Antonio, de
45 años, e Ynmer Natanael Melara
Maravilla, de 32, quienes sufren una rara
enfermedad que los ha mantenido postrados
prácticamente durante toda su vida.
Ambos no sobrepasan los 65 centímetros
de estatura.
Sus brazos y piernas están atrofiados,
casi no oyen, hablan muy bajo y su movilidad es
mínima.
Ellos viven con su familia en una humilde
casa de barro y tejas, en el cantón Las
Lajas de San Ildefonso, San Vicente.
La madre de Valerio e Ynmer, doña
Paula de Maravilla -quien ya no recuerda su
edad, pero calcula que tiene 75-, se encarga del
cuidado, sustento y atención de los que
ella llama "mis niños".
Doña Paula dice que procreó
once hijos. De ellos, Ynmer y Valerio
contrajeron la rara enfermedad.
Desconocida
Ambos nacieron en su casa. "Los
niños", cuenta doña Paula,
nacieron sanos y sus primeros meses de vida
transcurrieron con normalidad.
"Nunca
sospechamos nada de su enfermedad ya que ellos
gatearon y hasta comenzaron a caminar. Luego, su
pecho se les hundió y comenzaron a
padecer lo que ahora tienen", explica
doña Paula.
La muerte de su esposo ,Jesús
Maravilla, hace dos meses, ha empeorado la
situación de la familia, que a duras
penas logra alimentarse únicamente con
tortillas.
Sólo en algunas ocasiones logran comer
frijoles y alguna que otra cosa.
Doña Paula ha comenzado a experimentar
fuertes dolores. El fallecimiento de su
cónyuge a raíz de un derrame
cerebral ha hecho mella en su estado de
ánimo y salud.
"El se encargaba de cuidar a los
niños. Trabajaba en una milpa y aunque
sea con tortillas los alimentaba y cuidaba".
Para él los niños eran su vida.
No le importaba estar toda la noche
cuidándolos.
Ellos piden agua, piden comida, piden que los
arropen cuando hace frío, cuidados que
él les prodigaba.
La mala alimentación también ha
comenzado a afectar a los hermanos.
Enanismo raro
La doctora Diamantina Erazo, quien
examinó a "los niños" de
doña Paula, explica que ellos padecen una
rara forma de enanismo que les atrofió
sus extremidades. Esta dolencia, añade,
es hereditaria.
En opinión de la Dra. Erazo, la salud
general de Ynmer y Valerio es normal.