Lunes 29 de noviembre


Lo bueno y lo mediocre

Un grupo representante de la juventud del departamento de San Miguel protagonizó una caldeada discusión. Pedían que las autoridades oficializaran el quórum con que se abrió la convención

Roxana Huezo
El Diario de Hoy

Al principio de la XI Convención efemelenista, todo se pintaba color de rosa.

Incluso a la hora de pedir la aprobación de los miembros del partido de los planes electorales, no hubo oposición.

Fabio Castillo, quien estaba presidiendo la mesa, ofreció el uso de la palabra y abrió el período para que cualquiera que estuviera en desacuerdo lo expresara.

El silencio fue lo único que reinó dentro del salón del Teatro Presidente.

Cuando las decisiones ya estaban declaradas en firme, un grupo de renovadores del departamento de San Miguel irrumpió en el proceso.

Jorge Calderón y William Quintanilla encabezaron el grupo de los que a gritos pedían que se estableciera el quórum para poder cerciorarse de la legalidad de los resultados.

Esto propició que la convención acelerara el paso para concluir.

La adrenalina de los convencionista subió tanto que hasta entre ellos mismos querían arreglar sus diferencias a golpes.

Fabio Castillos se escapó del escenario. Tenía una reunión con los miembros de la Unión Europea.

Otra figura fugaz fue Facundo Guardado, se instaló, saludó a Héctor Silva, su compañero de trabajo en la alcaldía capitalina, y después desapareció.


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