Crímenes
contra niños permanecen
impunes
Tiro
al blanco, niño al suelo
En los archivos de
las diferentes oficinas de la Fiscalía,
en el país, se empolvan los casos de
niños que han fallecido o quedaron con
lesiones permanentes a causa de una bala
perdida. Las razones: deficiencia en la
investigación y falta de interés
por llegar hasta los responsables
- Mario
Martínez
- El Diario
de Hoy
Hace
más de un año, Luis Quiroa, de
once años, perdió su ojo izquierdo
a consecuencia de una bala que alguien
disparó sin meditar en el daño que
podía provocar.
Han pasado 17 meses y
el caso continúa en la impunidad: no hay
sospechosos, no hay evidencias recolectadas ni
siquiera existe un expediente abierto.
Serán muchas las
razones de por qué los responsables de
herir y matar niño cuando disparan un
arma al aire andan por ahí,
tranquilos.
La falta de la
solución del caso de Luis se debe,
exclusivamente, a un error de la
Fiscalía. En otros, el problema se vuelve
muy complejo, ya que en la mayoría la
evidencia, con suerte, es sólo una
bala.
Con ésta, la
Policía establece el calibre, la
trayectoria y, con probabilidad, el tipo de
arma. Sin embargo, por regla general, la
Fiscalía no llega al responsable del
crimen sólo con una bala.
Primero, porque nunca
se ordena verificar en el Registro de Armas, si
esa bala fue disparada por el arma de
algún ciudadano.
La
evidencia
A lo sumo, se pide al
laboratorio de la Policía verificar si
coincide con otra que está involucrada en
un hecho delictivo. La respuesta tarda entre 15
días a un mes.
Un investigador
policial, que no quiso revelar su identidad,
dice que nunca se investiga un hecho a partir de
una bala.
También hay
casos sin resolverse, porque las lesiones fueron
causados por esquirlas, como ocurrió con
la familia Maravilla, del barrio Lourdes, de San
Salvador, en septiembre de 1998.
Cuatro niños
entre 14 años y cinco meses y los padres
de los mismos fueron lesionados con una escopeta
12 milímetros de perdigones. Este tipo de
proyectil se destruye completamente al contacto,
por lo cual no se le puede rastrear.
A veces, la
víctima sobrevive, pero la bala no es
removida del cuerpo. En estos casos, es
difícil llegar al responsable, aunque se
tengan testigos que digan que alguien
disparó al aire, pues no se puede
relacionar ambos hechos sin tener
evidencias.
Pero lo más
frecuente es que la bala obtenida en la escena
del crimen o extraída al cuerpo de la
víctima haya sido disparada por un arma
no registrada o un arma "hechiza".
Estas
son las razones principales por las que los
casos "sobre averiguar", como los clasifica la
Fiscalía, no se resuelven y
continúan empolvándose en los
fríos archivos
metálicos.
Mal
procedimiento
Román Navarro,
jefe de la Unidad de Vida de la Fiscalía
Subregional de Soyapango, sostiene que en muchas
ocasiones la investigación no camina
porque ésta inició con
errores.
Por ejemplo, cuando un
niño es lesionado, casi nunca se hace una
inspección en la escena del crimen. "No
se hacen reconstrucciones, etc., lo cual es de
rutina cuando existe un cadáver", dice el
funcionario.
Agrega que los
investigadores comienzan sus indagaciones en los
hospitales donde los menores están
internados y nunca van a la escena del crimen
donde podría haber mucha
evidencia.
Otros casos la misma
Fiscalía no sabe explicar de forma
convincente cómo van las pesquisas y, en
ocasiones, no se sabe si hay una
investigación.
Según la ley, la
Fiscalía está obligada a iniciar
las investigaciones de oficio en los casos de
lesiones muy graves y homicidio.
La recolección
de evidencias es fundamental, pero
también que haya testigos. De lo
contrario, es casi imposible que la
Fiscalía pueda imputar a alguien la
muerte un niño.
Las autoridades
coinciden de que la solución más
práctica es penalizar a quien dispare al
aire. Actualmente, es considerado como una
infracción.
El Artículo 378
del Código Penal establece que quien
dispare en un lugar habitado, será
sancionado con diez a 30 días
multa.
Esto es
prácticamente una licencia para matar,
aun cuando la persona que dispara al aire
quizá ni se entere de lo que hizo. Por
eso se estudia una reforma a este
artículo; mientras, es posible que este
fin de año más niños mueran
o queden con lesiones permanentes por una bala
perdida.