Los
chuchitos de don Lito
Se me había
olvidado contarles, queridos lectores, que hace
unos tres meses mi querida gata la "Lucrecia"
-"lucre", como yo le decía- dejó
de existir, es decir se murió, o se
peló, como a ustedes les parezca mejor.
Lito
Montalvo
Estuve
a punto de sacar una esquela luctuosa, pero
temí a la crítica de mis lectores.
Lo que más me duele es que no la pude
enterrar en el jardín, pues la pusieron a
dormir donde el veterinario.
Pero para qué
les digo que no, si sí. Me hace falta mi
gatita. Conste, no quiero que me regalen otra,
porque desde la partida de la "Lucre",
juré no tener más mascotas.
La "Lucre" era gata
callejera, aguacagata. La encontró mi
hijo Saúl en un basurero de Ayutuxtepeque
hace tres años, un 17 de junio. Me
llevó a la "Lucrecia" flaca, pulgosa,
llorona y sin chonga, pero fue amor a primera
vista. Fue mi consentida, no me molestaba ni me
reclamaba jamás. Cuidaba de que no
hubiera ratones, era la reina de la casa.
Una noche de
éstas, hace unos veinte días,
mientras entraba mi carro al garage,
percibí una sombra que entró
también, pero luego desapareció..
No le di importancia, ni vayan a creer que
pensé que era el espíritu de la
"Lucre".
Fue un fin de semana. A
los dos días oí un aullido
lastimero de un perro dentro de mi casa. Quiero
decirles que en el pasaje donde vivo hay
más chuchos de los que se pueden
imaginar, y la mayoría duerme cobijada
bajo el alero de mi portón.
Me puse a investigar la
procedencia de los aullidos, y luego
descubrí que había un perro debajo
de un auto antiguo que está en mi garaje.
Quise meter la mano, pero el animalito se puso
hostil, gruñó y me mostró
sus afilados colmillos.
Llamé a uno de
mis vecinos, supuesto dueño del perrito,
y pudimos averiguar que era una perra. Se
había metido debajo del carro para dar a
luz a su camada. A los días, la perrita
salió de su escondite, quizá en
busca de comida. Al verla, quise ponerle nombre.
El primero que se me ocurrió fue
"Marimba", pues el costillar de huesos se le
afloran por la piel da la sensación de
una marimba. Al final le puse Peregrina, en
alusión a mi último libro, "La
peregrina de los valores", como también
en alusión al peregrinaje del can. Un
vecinito dice que se llama "Pelegrina",
también me llega ese nombre.
He vuelto a comprar
comida para mascotas, sólo que ahora es
para perros. Lo he hecho porque sólo
está quedando el chasis de la pobre
"Pelegrina", puros huesos y pellejos, pues los
perritos que amamanta se la están
acabando. Un día de estos, en ausencia de
la "Pelegrina", decidimos ver a los
cachorros.
Uno a uno empezaron a
salir de su escondite. Primero, dos negritos;
luego, otros dos, uno pardo y otro negrito patas
blancas; después, otro negrito.
¡Cinco, exclamé sorprendido! Luego
salió otro pardo. !Media docena! Pero
luego salió uno más
también negrito.
Siete perritos tuvo la
"Pelegrina". Había que nutrirla para que
pudiera alimentar a tan nutrida camada.
Ahora soy padre
adoptivo de siete aguacachuchos callejeros, pero
no puedo negar que son todos bien bonitos: su
colita parada, en forma de colocho, que mueven
sin parar los hace ver muy divertidos. Estaban
llenos de pulgas, pero ya los bañamos con
Asuntol. Están tan gordos, como flaca
esta la "Pelegrina".
También los
llevé al veterinario para que los
desparasitara y hasta concentrado les he
comprado, aunque sigo creyendo que no hay mejor
leche que la materna.
Yo no creo en eso de
vida de perros, o aquello de perro mundo, pues
estos chuchitos de la "Pelegrina" fueron a caer
en buenas manos, como le sucedió a la
"Lucre". Varios amigos han llegado a ver a los
perritos, y todos tienen dueño, hasta se
han peleado por adquirirlos, pues la verdad es
que chucho en buen potrero es buen
chucho.
Ahora se me presenta el
momento difícil: la separación.
Pronto parirán y dejaré de
preocuparme por comensales en mi casa. Es
posible que la "Pelegrina" ya no vuelva a la
casa, pues sus perritos partirán
posiblemente a buenos hogares. Entonces, don
lito se quedará sin mascota, ya que no
tiene tiempo ni para cuidarse él mismo.
Sólo espero que
la "Pelegrina" no riegue la bola de que mi casa
es el mejor hospital de maternidad de la zona,
porque me convertiría de escritor en
criador de chuchitos. No obstante, queridos
lectores, la "Pelegrina" me alegró por
unos días mi existencia, y me
revivió el ángel que siempre he
tenido con los animalitos.
NOTA PARA MIS LECTORES
LEJANOS: Los libros podré mandarlos por
correo. En el próximo articulo les
diré el precio como también el
costo del correo. Tengan paciencia por favor.
Salú.
E-mail:donlito@yahoo.com