Domingo 28 de noviembre


Los chuchitos de don Lito

Se me había olvidado contarles, queridos lectores, que hace unos tres meses mi querida gata la "Lucrecia" -"lucre", como yo le decía- dejó de existir, es decir se murió, o se peló, como a ustedes les parezca mejor.

Lito Montalvo

Estuve a punto de sacar una esquela luctuosa, pero temí a la crítica de mis lectores. Lo que más me duele es que no la pude enterrar en el jardín, pues la pusieron a dormir donde el veterinario.

Pero para qué les digo que no, si sí. Me hace falta mi gatita. Conste, no quiero que me regalen otra, porque desde la partida de la "Lucre", juré no tener más mascotas.

La "Lucre" era gata callejera, aguacagata. La encontró mi hijo Saúl en un basurero de Ayutuxtepeque hace tres años, un 17 de junio. Me llevó a la "Lucrecia" flaca, pulgosa, llorona y sin chonga, pero fue amor a primera vista. Fue mi consentida, no me molestaba ni me reclamaba jamás. Cuidaba de que no hubiera ratones, era la reina de la casa.

Una noche de éstas, hace unos veinte días, mientras entraba mi carro al garage, percibí una sombra que entró también, pero luego desapareció.. No le di importancia, ni vayan a creer que pensé que era el espíritu de la "Lucre".

Fue un fin de semana. A los dos días oí un aullido lastimero de un perro dentro de mi casa. Quiero decirles que en el pasaje donde vivo hay más chuchos de los que se pueden imaginar, y la mayoría duerme cobijada bajo el alero de mi portón.

Me puse a investigar la procedencia de los aullidos, y luego descubrí que había un perro debajo de un auto antiguo que está en mi garaje. Quise meter la mano, pero el animalito se puso hostil, gruñó y me mostró sus afilados colmillos.

Llamé a uno de mis vecinos, supuesto dueño del perrito, y pudimos averiguar que era una perra. Se había metido debajo del carro para dar a luz a su camada. A los días, la perrita salió de su escondite, quizá en busca de comida. Al verla, quise ponerle nombre. El primero que se me ocurrió fue "Marimba", pues el costillar de huesos se le afloran por la piel da la sensación de una marimba. Al final le puse Peregrina, en alusión a mi último libro, "La peregrina de los valores", como también en alusión al peregrinaje del can. Un vecinito dice que se llama "Pelegrina", también me llega ese nombre.

He vuelto a comprar comida para mascotas, sólo que ahora es para perros. Lo he hecho porque sólo está quedando el chasis de la pobre "Pelegrina", puros huesos y pellejos, pues los perritos que amamanta se la están acabando. Un día de estos, en ausencia de la "Pelegrina", decidimos ver a los cachorros.

Uno a uno empezaron a salir de su escondite. Primero, dos negritos; luego, otros dos, uno pardo y otro negrito patas blancas; después, otro negrito. ¡Cinco, exclamé sorprendido! Luego salió otro pardo. !Media docena! Pero luego salió uno más… también negrito.

Siete perritos tuvo la "Pelegrina". Había que nutrirla para que pudiera alimentar a tan nutrida camada.

Ahora soy padre adoptivo de siete aguacachuchos callejeros, pero no puedo negar que son todos bien bonitos: su colita parada, en forma de colocho, que mueven sin parar los hace ver muy divertidos. Estaban llenos de pulgas, pero ya los bañamos con Asuntol. Están tan gordos, como flaca esta la "Pelegrina".

También los llevé al veterinario para que los desparasitara y hasta concentrado les he comprado, aunque sigo creyendo que no hay mejor leche que la materna.

Yo no creo en eso de vida de perros, o aquello de perro mundo, pues estos chuchitos de la "Pelegrina" fueron a caer en buenas manos, como le sucedió a la "Lucre". Varios amigos han llegado a ver a los perritos, y todos tienen dueño, hasta se han peleado por adquirirlos, pues la verdad es que chucho en buen potrero es buen chucho.

Ahora se me presenta el momento difícil: la separación. Pronto parirán y dejaré de preocuparme por comensales en mi casa. Es posible que la "Pelegrina" ya no vuelva a la casa, pues sus perritos partirán posiblemente a buenos hogares. Entonces, don lito se quedará sin mascota, ya que no tiene tiempo ni para cuidarse él mismo.

Sólo espero que la "Pelegrina" no riegue la bola de que mi casa es el mejor hospital de maternidad de la zona, porque me convertiría de escritor en criador de chuchitos. No obstante, queridos lectores, la "Pelegrina" me alegró por unos días mi existencia, y me revivió el ángel que siempre he tenido con los animalitos.

NOTA PARA MIS LECTORES LEJANOS: Los libros podré mandarlos por correo. En el próximo articulo les diré el precio como también el costo del correo. Tengan paciencia por favor. Salú.

E-mail:donlito@yahoo.com


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