Domingo 28 de noviembre


San Miguel
ADET le arruinó la fiesta a Aguila

ADET le echó a perder el carnaval al Aguila. Bajo un funcionamiento de marca ordenada, de desmarque en velocidad y de decisión plena,ADET elaboró un triunfojusto de 1-0.

Roberto Aguila
El Diario de Hoy

Juan Quartarone ya lo había dicho: "ADET todavía no está para meterse a finales, pero va a finalizar el torneo mostrando dignidad".

Y esas palabras de su técnico, el cuadro venado las hizo verdad en el triunfo de 1-0 que fabricó ayer frente a Aguila.

Porque tuvo dignidad todo lo que hizo. Bajo un patrón de juego de marca sin pausas, y usando la velocidad de desmarque como arma letal, le quitó la pelota a Aguila, le tapó la salida y lo abrumó con un desenfado ofensivo tal que terminó aplaudido por la gente naranja.

Lo mejor de todo lo que ofreció ADET fue su prestancia y la manera de pararse en el campo para hacerse dueño del partido. Fue tanto el porte mostrado por el equipo venado, que pareció que el líder del torneo era él y no Aguila.

La solvencia de ADET tuvo continuidad a lo largo del encuentro, simplemente porque el toque para jugar siempre armado marcó una tendencia en los hombres de Quartarone, lo que no le permitió a Aguila sacudirse la presión para intentar algo positivo.

Es más, la jugada del gol, marcado por Juan Carlos Panameño para el triunfo de 1-0, ADET la ensayó no menos de cinco veces, y siempre con la misma carga de sorpresa para los defensores naranjas, por lo que la diferencia en el marcador se quedó demasiado corta. Debió ser un 3-0 como mínimo.

Porque ese fue otro de los atributos venados: su gran temperamento para no cuidar el resultado y seguir machacando sobre el arco aguilucho.

Todo este hacer de ADET contó con la buena actuación de Eduardo Cocherari, Chico Contreras, Juan Carlos Gil, Mauricio Quintanilla y Juan Carlos Panameño. Ellos fueron la base sólida en que ADET sustentó su justo triunfo.

¿Aguila se dejó ganar?

La versión que circuló antes y después del encuentro, de que Aguila entregó el partido porque no quiere clasificarse primero para eludir así un posible enfrentamiento ante Alianza en semifinales, sólo puede caber en la mente de los traficantes de injurias.

Los que vimos el partido sabemos que Aguila quiso ganarlo, o al menos empatarlo.

Lo que pasa que esta vez el cuadro naranja tuvo las mismas limitaciones de funcionamiento que mostró frente a Dragón o ante Alianza, por ejemplo.

Frenado en su medio campo por la marca envolvente de ADET, Aguila nunca pudo armar la salida justa para ganar claridad en su llegada. De ahí que recurrió al pelotazo para intentar comunicación con sus hombre de adelante. Pero con Héctor Valoyes y Marcio Sampaio abosrbidos por los cruces y los anticipos de los defensores venados, toda su getión ofensiva quedó librada a una lucha desigual.

Imposibilitado de llegar con el pelotazo frontal, recurrió al toque lateral en un intento de ampliar su frente de ataque con la incorporación de Armando Argueta y Roberto Martínez por la bandas, para meter centros.

Aparte de que tampoco esa fórmula le trajo posibilidades, la gesstión por demás repetida lo mostró lento y sin ideas.

La clave de su estatismo y de su apatía que le dio la impresión de equipo entregado, estuvo en que sus volantes jamás dispusieron de espacio para prevalecer con el armado.

Tanto Aamaya del Cid como Erber Burgos y Carlos Escalante, siempre tuvieron que maniobrar en espacios reducidos y con la marca implacable de los hombres venados sobre la nuca.

¿Resultado? Que Aguila en escasas veces pudo merodear el área venada con una leve opción de gol. El cuadro naranja terminó silbado.


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