San
Miguel
ADET le arruinó la
fiesta a Aguila
ADET le echó a perder el carnaval
al Aguila. Bajo un funcionamiento de marca
ordenada, de desmarque en velocidad y de
decisión plena,ADET elaboró un
triunfojusto de 1-0.
- Roberto
Aguila
- El Diario
de Hoy
Juan
Quartarone ya lo había dicho: "ADET
todavía no está para meterse a
finales, pero va a finalizar el torneo mostrando
dignidad".
Y esas palabras de su técnico, el
cuadro venado las hizo verdad en el triunfo de
1-0 que fabricó ayer frente a Aguila.
Porque tuvo dignidad todo lo que hizo. Bajo
un patrón de juego de marca sin pausas, y
usando la velocidad de desmarque como arma
letal, le quitó la pelota a Aguila, le
tapó la salida y lo abrumó con un
desenfado ofensivo tal que terminó
aplaudido por la gente naranja.
Lo mejor de todo lo que ofreció ADET
fue su prestancia y la manera de pararse en el
campo para hacerse dueño del partido. Fue
tanto el porte mostrado por el equipo venado,
que pareció que el líder del
torneo era él y no Aguila.
La solvencia de ADET tuvo continuidad a lo
largo del encuentro, simplemente porque el toque
para jugar siempre armado marcó una
tendencia en los hombres de Quartarone, lo que
no le permitió a Aguila sacudirse la
presión para intentar algo positivo.
Es más, la jugada del gol, marcado por
Juan Carlos Panameño para el triunfo de
1-0, ADET la ensayó no menos de cinco
veces, y siempre con la misma carga de sorpresa
para los defensores naranjas, por lo que la
diferencia en el marcador se quedó
demasiado corta. Debió ser un 3-0 como
mínimo.
Porque ese fue otro de los atributos venados:
su gran temperamento para no cuidar el resultado
y seguir machacando sobre el arco aguilucho.
Todo este hacer de ADET contó con la
buena actuación de Eduardo Cocherari,
Chico Contreras, Juan Carlos Gil, Mauricio
Quintanilla y Juan Carlos Panameño. Ellos
fueron la base sólida en que ADET
sustentó su justo triunfo.
¿Aguila se dejó ganar?
La versión que circuló antes y
después del encuentro, de que Aguila
entregó el partido porque no quiere
clasificarse primero para eludir así un
posible enfrentamiento ante Alianza en
semifinales, sólo puede caber en la mente
de los traficantes de injurias.
Los
que vimos el partido sabemos que Aguila quiso
ganarlo, o al menos empatarlo.
Lo que pasa que esta vez el cuadro naranja
tuvo las mismas limitaciones de funcionamiento
que mostró frente a Dragón o ante
Alianza, por ejemplo.
Frenado en su medio campo por la marca
envolvente de ADET, Aguila nunca pudo armar la
salida justa para ganar claridad en su llegada.
De ahí que recurrió al pelotazo
para intentar comunicación con sus hombre
de adelante. Pero con Héctor Valoyes y
Marcio Sampaio abosrbidos por los cruces y los
anticipos de los defensores venados, toda su
getión ofensiva quedó librada a
una lucha desigual.
Imposibilitado de llegar con el pelotazo
frontal, recurrió al toque lateral en un
intento de ampliar su frente de ataque con la
incorporación de Armando Argueta y
Roberto Martínez por la bandas, para
meter centros.
Aparte de que tampoco esa fórmula le
trajo posibilidades, la gesstión por
demás repetida lo mostró lento y
sin ideas.
La clave de su estatismo y de su
apatía que le dio la impresión de
equipo entregado, estuvo en que sus volantes
jamás dispusieron de espacio para
prevalecer con el armado.
Tanto Aamaya del Cid como Erber Burgos y
Carlos Escalante, siempre tuvieron que maniobrar
en espacios reducidos y con la marca implacable
de los hombres venados sobre la nuca.
¿Resultado? Que Aguila en escasas veces
pudo merodear el área venada con una leve
opción de gol. El cuadro naranja
terminó silbado.