Alianza ganó
a puros ruegos
Alianza tuvo una noche de fantasmas. En un
partido de trámite angustioso,
necesitó de 78 minutos para derrotar a un
Juventud Olímpica altivo y con fe. Al
final, el gol de Rodrigo Osorio lo sacó
de la postración con un triunfo
agónico de 1-0.
- Roberto
Aguila
- El Diario
de Hoy
Cuando
al minuto 78 llegó el gol de Rodrigo
Osorio, terminó la agonía alba y
se relajó la tensión.
Y fue agonía de veras sufrida por un
trecho demasiado largo. Agonía que por
momentos pudo ser tragedia, por la forma bizarra
con que Juventud Olímpica planteó
el partido.
Con ocho hombres en el fondo y dos en punta,
Genaro Sermeño esquematizó un
embudo defensivo que se tragó todos los
intentos albos, y perfiló a su equipo
para un contraataque que trajo por la calle de
la amargura a Alianza.
Sobre todo en el primer tiempo, cuando
Héctor Avalos recepcionó muy bien
todos los pelotazos que le envió Wilman
Pineda, y arrancó con decisión
hacia arriba para juntarse con Fernando
Sarmiento.
Cada vez que Juventud Olímpica
diagramó esa gestión ofensiva,
Alianza hizo agua en su línea de
zagueros. Los reiterados desencuentros entre sus
zagueros centrales, Mario Elías Guevara y
Reynaldo Argueta, le abrían caminos hacia
el gol a Juventud Olímpica.
Maniobrando así, dos veces estuvo
Fernando Sarmiento frente al gol, pero en las
dos veces retardó demasiado el disparo y
terminó tapado. Lamentable, porque
Juventud Olímpica hizo méritos
para irse al descanso en ventaja.
Lo decepcionante de Alianza
A la flojera defensiva que Alianza mantuvo en
muchos tramos del partido, también se
sumó la incapacidad para juntarse y
afirmar la salida.
Tenía la pelota, pero no le daba valor
a la posesión porque la desperdiciaba con
el pelotazo de Alejandro Curbelo mandado a la
guerra. Esto fue tan repetido que Juventud
Olímpica cerraba líneas antes de
que el pelotazo partiera, devolvía la
pelota, y su contraataque encontraba a Alianza
partido por la mitad: con muchos hombres arriba,
ninguno en medio, y con los zagueros del fondo
tomados a contrapierna.
Esa
fue la peor agonía sufrida por Alianza.
Porque además de no poder descifrar la
cerrada defensa visitante, se regalaba en el
contraataque.
Los cambios operados por Renucci (Amilcar
Ramírez por Sasía, Elmer Acevedo
por Gerardo Gal®an) le trajeron a Alianza
mayor presencia en ataque, pero siguió
chocando y padeciendo cada vez que perdía
la pelota.
Lo aceptable de Alianza fue su actitud. La de
seguir machacando en ataque aunque no encontrara
el camino del gol. La de continuar con la
mentalidad de buscar el arco rival aunque los
caminos estuvieran cerrados.
Se salvó en un tiro libre de
Martín García, cuando el disparo
de éste pasó arañando el
travesaño. Sin embargo, su constancia sin
pausas de estar en ataque le trajo el gol de
Rodrigo Osorio, el gol que le regalón un
triunfo sacado de rodillas. Ahora a Alianza
sólo le falta derrotar a Marte para
clasificar.