Jueves 25 de noviembre


Alianza ganó a puros ruegos

Alianza tuvo una noche de fantasmas. En un partido de trámite angustioso, necesitó de 78 minutos para derrotar a un Juventud Olímpica altivo y con fe. Al final, el gol de Rodrigo Osorio lo sacó de la postración con un triunfo agónico de 1-0.

Roberto Aguila
El Diario de Hoy

Cuando al minuto 78 llegó el gol de Rodrigo Osorio, terminó la agonía alba y se relajó la tensión.

Y fue agonía de veras sufrida por un trecho demasiado largo. Agonía que por momentos pudo ser tragedia, por la forma bizarra con que Juventud Olímpica planteó el partido.

Con ocho hombres en el fondo y dos en punta, Genaro Sermeño esquematizó un embudo defensivo que se tragó todos los intentos albos, y perfiló a su equipo para un contraataque que trajo por la calle de la amargura a Alianza.

Sobre todo en el primer tiempo, cuando Héctor Avalos recepcionó muy bien todos los pelotazos que le envió Wilman Pineda, y arrancó con decisión hacia arriba para juntarse con Fernando Sarmiento.

Cada vez que Juventud Olímpica diagramó esa gestión ofensiva, Alianza hizo agua en su línea de zagueros. Los reiterados desencuentros entre sus zagueros centrales, Mario Elías Guevara y Reynaldo Argueta, le abrían caminos hacia el gol a Juventud Olímpica.

Maniobrando así, dos veces estuvo Fernando Sarmiento frente al gol, pero en las dos veces retardó demasiado el disparo y terminó tapado. Lamentable, porque Juventud Olímpica hizo méritos para irse al descanso en ventaja.

Lo decepcionante de Alianza

A la flojera defensiva que Alianza mantuvo en muchos tramos del partido, también se sumó la incapacidad para juntarse y afirmar la salida.

Tenía la pelota, pero no le daba valor a la posesión porque la desperdiciaba con el pelotazo de Alejandro Curbelo mandado a la guerra. Esto fue tan repetido que Juventud Olímpica cerraba líneas antes de que el pelotazo partiera, devolvía la pelota, y su contraataque encontraba a Alianza partido por la mitad: con muchos hombres arriba, ninguno en medio, y con los zagueros del fondo tomados a contrapierna.

Esa fue la peor agonía sufrida por Alianza. Porque además de no poder descifrar la cerrada defensa visitante, se regalaba en el contraataque.

Los cambios operados por Renucci (Amilcar Ramírez por Sasía, Elmer Acevedo por Gerardo Gal®an) le trajeron a Alianza mayor presencia en ataque, pero siguió chocando y padeciendo cada vez que perdía la pelota.

Lo aceptable de Alianza fue su actitud. La de seguir machacando en ataque aunque no encontrara el camino del gol. La de continuar con la mentalidad de buscar el arco rival aunque los caminos estuvieran cerrados.

Se salvó en un tiro libre de Martín García, cuando el disparo de éste pasó arañando el travesaño. Sin embargo, su constancia sin pausas de estar en ataque le trajo el gol de Rodrigo Osorio, el gol que le regalón un triunfo sacado de rodillas. Ahora a Alianza sólo le falta derrotar a Marte para clasificar.


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