Lunes 22 de noviembre


Presidente Flores asistió a celebración
Fiestas patronales migueleñas atraen a millares de fieles

Miles de feligreses migueleños querían ver al presidente Flores. El mandatario no prestó atención a los periodistas

Ciro Granados
El Diario de Hoy

La tradición católica de la Perla de Oriente cuenta que hace 317 años, la patrona de San Miguel arribó a la ciudad.

Desde entonces, la Señora de la Paz es venerada por millares de católicos, quienes llegan cada noviembre a la calurosa urbe oriental para celebrar las fiestas patronales.

Ayer, al filo del nuevo milenio, los migueleños se concentraron para celebrar una misa en el marco de las fiestas de la Virgen de La Paz.

La Catedral estaba abarrotada. La gente quería entrar y no podía. El alboroto se debía a que los presidentes de los tres poderes del Estado habían llegado a rendir culto a la imagen de María.

Francisco Flores, Eduardo Tenorio y Juan Duch escucharon, recatados y ceremoniosos, la extensa homilía ofrecida por el nuncio apostólico en el país, Giacinto Berlocco.

Al son de los cantos marianos, imbuidos en un fervor religioso y aspirando incienso, los feligreses escucharon el mensaje de Berlocco, quien se hizo acompañar por la alta dirigencia del clero salvadoreño.

Seis obispos dirigieron la misa, y el mensaje dominical estuvo impregnado de llamados a la paz social y no olvidar los valores cristianos.

Una turba de periodistas asistimos a la misa, no tanto por fervor sino por atrapar al presidente Flores y lograr declaraciones. Pero fuimos a pasear; el presidente no habló una sola palabra a los medios.

Horas antes del lunes, que anuncia posibles enfrentamientos entre sindicalistas y fuerzas policiales, la voz del mandatario brilló por su ausencia.


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