Presidente
Flores asistió a celebración
Fiestas
patronales migueleñas atraen a millares
de fieles
Miles de feligreses
migueleños querían ver al
presidente Flores. El mandatario no
prestó atención a los
periodistas
- Ciro
Granados
- El Diario
de Hoy
La
tradición católica de la Perla de
Oriente cuenta que hace 317 años, la
patrona de San Miguel arribó a la
ciudad.
Desde entonces, la
Señora de la Paz es venerada por millares
de católicos, quienes llegan cada
noviembre a la calurosa urbe oriental para
celebrar las fiestas patronales.
Ayer, al filo del nuevo
milenio, los migueleños se concentraron
para celebrar una misa en el marco de las
fiestas de la Virgen de La Paz.
La Catedral estaba
abarrotada. La gente quería entrar y no
podía. El alboroto se debía a que
los presidentes de los tres poderes del Estado
habían llegado a rendir culto a la imagen
de María.
Francisco Flores,
Eduardo Tenorio y Juan Duch escucharon,
recatados y ceremoniosos, la extensa
homilía ofrecida por el nuncio
apostólico en el país, Giacinto
Berlocco.
Al son de los cantos
marianos, imbuidos en un fervor religioso y
aspirando incienso, los feligreses escucharon el
mensaje de Berlocco, quien se hizo
acompañar por la alta dirigencia del
clero salvadoreño.
Seis obispos dirigieron
la misa, y el mensaje dominical estuvo
impregnado de llamados a la paz social y no
olvidar los valores cristianos.
Una turba de
periodistas asistimos a la misa, no tanto por
fervor sino por atrapar al presidente Flores y
lograr declaraciones. Pero fuimos a pasear; el
presidente no habló una sola palabra a
los medios.
Horas antes del lunes,
que anuncia posibles enfrentamientos entre
sindicalistas y fuerzas policiales, la voz del
mandatario brilló por su
ausencia.