Aguila
jineteó al potro: 3-0
Aguila, que jugó con una mentalidad
ofensiva digna de elogios, no tuvo problemas
para domar a los potros del Santa Clara con un
3-0 que se quedó corto. La actitud pasiva
de los potros contribuyó a la goleada.
- Roberto
Aguila
- El Diario
de Hoy
Más
allá de la ambición ofensiva que
desplegó Aguila desde el inicio y que lo
hizo superior de punta a punta, la goleada
naranja se concretó más que todo
por la actitud timorata con que Santa Clara
enfrentó el partido.
Porque los potros llegaron a defenderse, y lo
hicieron inmensamente mal, sin ideas, inseguros
y lentos en las coberturas, y plagados de
errores conceptuales.
"Si vemos el video del partido, usted
comprobará que Aguila no fue el gran
equipo que refiere el marcador. Porque no nos
peloteó ni nos borró del campo
como se supone. Simplemente se sirvió de
los errores defensivos nuestros", nos dijo
Adrián La Cruz al final del
encuentro.
En parte tiene razón La Cruz, porque
en los diez minutos previos al gol de Amaya del
Cid que inauguró la goleada naranja, la
defensa del Santa Clara dejó rebotando
pelotas en su área, y en un par de
situaciones se obligó al arquero Carlos
Rivera a tapar remates que iban hacia la
red.
Y el mismo gol de Amaya del Cid, y el segundo
acreditado a Roberto Martínez, fueron
producto de un descontrol defensivo acusado
tremendamente por una zaga clareña
totalmente desubicada y sin reacción.
Amaya del Cid recogió un rebote corto
para meter el remate con furia y sin que nadie
lo tapara, y Roberto Martínez
consiguió el 2-0 en un centro desde la
derecha que ni Carlos Rivera ni el zaguero Henry
Benítez pudieron resolver, y terminaron
poniendo la pelota adentro.
Las virtudes de Aguila
Al margen de los reparos que le caben a la
labor defensiva clareña, hay que advertir
que Aguila fue un equipo que salió a la
cancha dispuesto a ganar.
Con
una actitud de ver hacia adelante, de pensar
exclusivamente en los tres palos defendidos por
Santa Clara, el cuadro emplumado tejió
una telaraña defensiva para ganar la
pelota, y luego afirmó la salida con
volantes generosos para el arranque y la
llegada, y culminó su jornada ofensiva
ampliando el frente de ataque con laterales que
fueron y volvieron con la exactitud de un
reloj.
En ese sentido la labor de Roberto
Martínez fue vital, porque no solamente
fue el puntero que mete centros y está
para el gol, sino que sirvió de rueda de
auxilio para Kilmar Jiménez, para que el
volante derecho naranja no quedara en soledad
apretado contra la banda derecha.
Y, por otro lado, Aguila también
contó con la visión de cancha de
Marcio Sampaio, un volante que distribuyó
pelotas a lo largo del ataque, y fue el
acompañante ideal para la
gravitación que tuvieron Amaya del Cid y
Carlos Escalante, autor del tercer gol.
"Probablemente Aguila no ha conseguido el
ritmo que buscamos, pero es importante la
actitud que asume y el gasto físico que
emplea en salir a buscar el triunfo. Por eso
estoy satisfecha, y porque nos consolidamos en
el primer lugar en una etapa tan desisiva del
torneo", dijo el técnico Hugo Coria al
concluir la lucha.