Lunes 22 de noviembre


Aguila jineteó al potro: 3-0

Aguila, que jugó con una mentalidad ofensiva digna de elogios, no tuvo problemas para domar a los potros del Santa Clara con un 3-0 que se quedó corto. La actitud pasiva de los potros contribuyó a la goleada.

Roberto Aguila
El Diario de Hoy

Más allá de la ambición ofensiva que desplegó Aguila desde el inicio y que lo hizo superior de punta a punta, la goleada naranja se concretó más que todo por la actitud timorata con que Santa Clara enfrentó el partido.

Porque los potros llegaron a defenderse, y lo hicieron inmensamente mal, sin ideas, inseguros y lentos en las coberturas, y plagados de errores conceptuales.

"Si vemos el video del partido, usted comprobará que Aguila no fue el gran equipo que refiere el marcador. Porque no nos peloteó ni nos borró del campo como se supone. Simplemente se sirvió de los errores defensivos nuestros", nos dijo Adrián La Cruz al final del encuentro.

En parte tiene razón La Cruz, porque en los diez minutos previos al gol de Amaya del Cid que inauguró la goleada naranja, la defensa del Santa Clara dejó rebotando pelotas en su área, y en un par de situaciones se obligó al arquero Carlos Rivera a tapar remates que iban hacia la red.

Y el mismo gol de Amaya del Cid, y el segundo acreditado a Roberto Martínez, fueron producto de un descontrol defensivo acusado tremendamente por una zaga clareña totalmente desubicada y sin reacción.

Amaya del Cid recogió un rebote corto para meter el remate con furia y sin que nadie lo tapara, y Roberto Martínez consiguió el 2-0 en un centro desde la derecha que ni Carlos Rivera ni el zaguero Henry Benítez pudieron resolver, y terminaron poniendo la pelota adentro.

Las virtudes de Aguila

Al margen de los reparos que le caben a la labor defensiva clareña, hay que advertir que Aguila fue un equipo que salió a la cancha dispuesto a ganar.

Con una actitud de ver hacia adelante, de pensar exclusivamente en los tres palos defendidos por Santa Clara, el cuadro emplumado tejió una telaraña defensiva para ganar la pelota, y luego afirmó la salida con volantes generosos para el arranque y la llegada, y culminó su jornada ofensiva ampliando el frente de ataque con laterales que fueron y volvieron con la exactitud de un reloj.

En ese sentido la labor de Roberto Martínez fue vital, porque no solamente fue el puntero que mete centros y está para el gol, sino que sirvió de rueda de auxilio para Kilmar Jiménez, para que el volante derecho naranja no quedara en soledad apretado contra la banda derecha.

Y, por otro lado, Aguila también contó con la visión de cancha de Marcio Sampaio, un volante que distribuyó pelotas a lo largo del ataque, y fue el acompañante ideal para la gravitación que tuvieron Amaya del Cid y Carlos Escalante, autor del tercer gol.

"Probablemente Aguila no ha conseguido el ritmo que buscamos, pero es importante la actitud que asume y el gasto físico que emplea en salir a buscar el triunfo. Por eso estoy satisfecha, y porque nos consolidamos en el primer lugar en una etapa tan desisiva del torneo", dijo el técnico Hugo Coria al concluir la lucha.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Espectáculos] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'99] [Portada]