ARENA pide que
municipios decidan clausurar casinos
Según ARENA, los municipios que
autorizaron casinos deben tener valor para
cerrarlos
Luis
Laínez
El Diario de
Hoy
El
cierre de los casinos se ha convertido en un
duelo entre ARENA y el FMLN.
La bancada legislativa del FMLN
presentó la semana pasada un anteproyecto
de ley para proscribir los casinos y las casas
de juegos de azar.
Como respuesta, ARENA mocionó ayer
reformar el Código Municipal para que los
gobiernos locales que autorizaron casinos o
casas de juego en su territorio tengan la
atribución de suspender o cancelar
definitivamente los permisos de
funcionamiento.
Según Walter Araujo, jefe de la
fracción legislativa de ARENA, la
enmienda busca que los alcaldes se
responsabilicen de sus actos.
"El FMLN quiere proscribir. Que Héctor
Silva demuestre que va a cerrar el Bingo de
París", considera Araujo.
Los principios
Para Araujo, en Derecho, el ente que hace un
acto es el llamado a deshacerlo.
Según el arenero, el FMLN pretende que
la Asamblea Legislativa pase por encima de la
autonomía municipal.
Araujo reconoce que la moción de su
bancada también podría afectar a
munícipes de su partido.
Raúl Mijango, del FMLN, no cree en las
buenas intenciones de Araujo.
"Lo que no quieren es llevarse 'el trompo al
uña' de quitar el casino que funciona en
Antiguo Cuscatlán. Saben que Milagro
Navas 'metió las patas' al dar licencias
indefinidas", expresa Mijango.
El casino Colonial fue autorizado para operar
indefinidamente en Antiguo Cuscatlán,
municipio gobernado por la arenera Milagro
Navas.
De hecho, la Asamblea Legislativa
quitó a los municipios la facultad de
otorgar autorizaciones para el funcionamiento de
casinos y casas de juegos.
Mijango considera que la nueva propuesta de
ARENA llevaría a un punto muerto la
prohibición que ya tienen los municipios
de autorizar negocios de azar.
Desde afuera
Jorge Villacorta, de Convergencia, mira el
debate desde lejos.
Para él, ARENA y el FMLN se han
embarcado en un juego para demostrar
quién de los dos es más moral que
el otro.
"Es una payasada", considera.
Ambos partidos, sostiene, intentan convertir
a San Salvador en una especie de "ciudad
musulmana".
Villacorta cree, a título personal,
que los juegos de azar forman parte de la
idiosincrasia y deben regularse.