Nosotros jugaremos
fútbol
El deporte no pasa inadvertido para los
diputados de la Asamblea Legislativa. Ayer, en
una consulta selectiva, los políticos
hablaron de sus preferencias. Unos, externaron
rivalidad real con otros colegas y otros
expusieron su deseo de verse medir fuerzas en
tras un balón de fútbol.
- Orestes
Membreño
- El Diario
de Hoy
Aunque
la política no debe - no debería -
mezclarse con el deporte, no se puede negar que
los hombres de política tengan
afición por alguna disciplina
deportiva.
Así lo están demostrando Fidel
Castro y Hugo Chávez, los hombres fuertes
de Cuba y Venezuela, respectivamente, al
uniformarse y verse frente a frente en un
diamante de béisbol.
En El Salvador, los políticos no son
la excepción y algunos miembros del
parlamento salvadoreño expresaron sus
inclinaciones deportivas y hubo dos, que hasta
declararon tener un "reto" en una cancha de
tenis de mesa.
Tales son los casos de los diputados Gerardo
Escalón y Carlos Escobar, quienes en la
última semana de trabajo tienen pactado
un encuentro en el Palacio de los Deportes, en
la sala de tenis de mesa.
"Nos vamos a hacer pedacitos en la cancha ,
nos vamos a rifar, como se dice", expresó
Gerardo Escalón.
Lo interesante del partido es que será
el que defina una serie que se encuentra
empatada. Por lo visto, el duelo no es
reciente.
"Tenemos ese compromiso con (Gerardo)
Escalón con el tenis de mesa, es mi
especialidad", dijo Carlos Escobar, rival del
diputado arenero.
Para Escobar, el encuentro tendrá
muchos matices, ya que las fracciones - Escobar
es del PDC - han sido invitadas al duelo.
"Veremos a quien le atacan los nervios ante
el público", dijo Escobar. El diputado
Escobar es profesor de educación
física y se ha inclinado por el
fútbol. "A mi me gustan todos los
deportes, pero mi favorito es el fútbol",
afirmó.
El fútbol es mayoría
Como cosa normal, el fútbol es el
deporte de las preferencias y los diputados no
están ajenos a ello.
Incluso, varios de los asambleístas
han sido dirigentes del fútbol.
"Indiscutiblemente mi deporte es el
fútbol. Es lo primero que uno aprende de
cipote, con pelota de trapo o con vejiga de
chancho como decían en mi pueblo y porque
es un deporte que apasiona a todos, sin
distinción de clase", dijo Sigifredo
Ochoa Pérez.
El coronel retirado dijo tener también
inclinación por el béisbol y el
polo deportivo, que lo practicó cuando
estaba en el ejército.
Sin embargo, el espíritu combativo lo
traslada al deporte, indicando que "en caso de
dirimir fuerzas, me gustaría saber si los
del Frente (FMLN) saben jugar
fútbol".
De quien si sabemos que es un impulsador del
deporte cuando ha estado administrando alguna
cartera de Estado, es el diputado René
Aguiluz. En sus funciones, Aguiluz apoyó
principalmente el fútbol y baloncesto,
siguiendo sus preferencias cuando fue deportista
activo.
"Principalmente practiqué el
fútbol y en las instituciones donde he
trabajado se ha fomentado el deporte",
señaló Aguiluz.
El diputado recordó su paso por el
IVU, ISTA y La Universal S.A. en donde el
deporte formaba parte de su agenda. "Siempre
mantuvimos vivo el deporte", afirmó
Aguiluz.
Asimismo, si se llegara la oportunidad de
vestir un uniforme, Aguiluz lo haría de
futbolista para medir fuerzas con algún
rival de la Asamblea Legislativa.
"Si las diferentes fracciones
tuviéramos equipos, con quien me
gustaría enfrentarme es con ARENA",
dijo.
Quijano prefiere el tenis
El caso del diputado Norman Quijano es de los
más especiales, ya que la Asamlea
Legislativa cuenta con un integrante que ha sido
un deportista de nivel competitivo
aceptable.
Quijano practicó con buen suceso el
fútbol y se destacó en al
atletismo, corriendo maratones internacionales
como la de Miami, Washington y Nueva York,
también ha practicado la
triatlón.
Actualmente es el presidente de la
Federación Salvadoreña de
Voleibol.
Por el momento hace aerobismo y casualmente
practica tenis, en donde ha encontrado un rival
fuerte, al diputado Holmer Contreras.
"Si de rivalidad deportiva se trata, con
Holmer Contreras tendríamos una buena
rivalidad", señaló Norman
Quijano.
Lo anterior deja una moraleja conocida: el
león no siempre es como lo pintan.
Es decir, los diputados, pese a todos los
adjetivos que se les atribuyen, no dejan de ser
tan normales como el más común de
los salvadoreños, lo que a veces se les
olvida.