Viernes 19 de noviembre


Nosotros jugaremos fútbol

El deporte no pasa inadvertido para los diputados de la Asamblea Legislativa. Ayer, en una consulta selectiva, los políticos hablaron de sus preferencias. Unos, externaron rivalidad real con otros colegas y otros expusieron su deseo de verse medir fuerzas en tras un balón de fútbol.

Orestes Membreño
El Diario de Hoy

Aunque la política no debe - no debería - mezclarse con el deporte, no se puede negar que los hombres de política tengan afición por alguna disciplina deportiva.

Así lo están demostrando Fidel Castro y Hugo Chávez, los hombres fuertes de Cuba y Venezuela, respectivamente, al uniformarse y verse frente a frente en un diamante de béisbol.

En El Salvador, los políticos no son la excepción y algunos miembros del parlamento salvadoreño expresaron sus inclinaciones deportivas y hubo dos, que hasta declararon tener un "reto" en una cancha de tenis de mesa.

Tales son los casos de los diputados Gerardo Escalón y Carlos Escobar, quienes en la última semana de trabajo tienen pactado un encuentro en el Palacio de los Deportes, en la sala de tenis de mesa.

"Nos vamos a hacer pedacitos en la cancha , nos vamos a rifar, como se dice", expresó Gerardo Escalón.

Lo interesante del partido es que será el que defina una serie que se encuentra empatada. Por lo visto, el duelo no es reciente.

"Tenemos ese compromiso con (Gerardo) Escalón con el tenis de mesa, es mi especialidad", dijo Carlos Escobar, rival del diputado arenero.

Para Escobar, el encuentro tendrá muchos matices, ya que las fracciones - Escobar es del PDC - han sido invitadas al duelo.

"Veremos a quien le atacan los nervios ante el público", dijo Escobar. El diputado Escobar es profesor de educación física y se ha inclinado por el fútbol. "A mi me gustan todos los deportes, pero mi favorito es el fútbol", afirmó.

El fútbol es mayoría

Como cosa normal, el fútbol es el deporte de las preferencias y los diputados no están ajenos a ello.

Incluso, varios de los asambleístas han sido dirigentes del fútbol. "Indiscutiblemente mi deporte es el fútbol. Es lo primero que uno aprende de cipote, con pelota de trapo o con vejiga de chancho como decían en mi pueblo y porque es un deporte que apasiona a todos, sin distinción de clase", dijo Sigifredo Ochoa Pérez.

El coronel retirado dijo tener también inclinación por el béisbol y el polo deportivo, que lo practicó cuando estaba en el ejército.

Sin embargo, el espíritu combativo lo traslada al deporte, indicando que "en caso de dirimir fuerzas, me gustaría saber si los del Frente (FMLN) saben jugar fútbol".

De quien si sabemos que es un impulsador del deporte cuando ha estado administrando alguna cartera de Estado, es el diputado René Aguiluz. En sus funciones, Aguiluz apoyó principalmente el fútbol y baloncesto, siguiendo sus preferencias cuando fue deportista activo.

"Principalmente practiqué el fútbol y en las instituciones donde he trabajado se ha fomentado el deporte", señaló Aguiluz.

El diputado recordó su paso por el IVU, ISTA y La Universal S.A. en donde el deporte formaba parte de su agenda. "Siempre mantuvimos vivo el deporte", afirmó Aguiluz.

Asimismo, si se llegara la oportunidad de vestir un uniforme, Aguiluz lo haría de futbolista para medir fuerzas con algún rival de la Asamblea Legislativa.

"Si las diferentes fracciones tuviéramos equipos, con quien me gustaría enfrentarme es con ARENA", dijo.

Quijano prefiere el tenis

El caso del diputado Norman Quijano es de los más especiales, ya que la Asamlea Legislativa cuenta con un integrante que ha sido un deportista de nivel competitivo aceptable.

Quijano practicó con buen suceso el fútbol y se destacó en al atletismo, corriendo maratones internacionales como la de Miami, Washington y Nueva York, también ha practicado la triatlón.

Actualmente es el presidente de la Federación Salvadoreña de Voleibol.

Por el momento hace aerobismo y casualmente practica tenis, en donde ha encontrado un rival fuerte, al diputado Holmer Contreras.

"Si de rivalidad deportiva se trata, con Holmer Contreras tendríamos una buena rivalidad", señaló Norman Quijano.

Lo anterior deja una moraleja conocida: el león no siempre es como lo pintan.

Es decir, los diputados, pese a todos los adjetivos que se les atribuyen, no dejan de ser tan normales como el más común de los salvadoreños, lo que a veces se les olvida.


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